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36 INTERNACIONAL JUEVES 22 s 5 s 2008 ABC Alfonso Rojo LAS BARBAS DEL VECINO a fórmula infalible para convertir un problema en una catástrofe, es ignorarlo. Mantener la compostura en momentos difíciles, conviene en política, pero no es lo mismo conservar la cabeza fría que actuar como si no pasara nada. Y eso es lo que están haciendo buena parte de los dirigentes europeos y de forma destacada los españoles, frente a la inmigración clandestina. Silvio Berlusconi es uno de los blancos favoritos de la progresía continental. Es habitual que en los medios de comunicación se le tilde de machista, xenófobo y racista Pero una cosa es lo que se suelta alegremente en una tertulia periodística y otra lo que se dice desde las alturas de un ministerio. Me refiero ahora a Celestino Corbacho, a la vicepresidenta De la Vega y a Bibiana Aído. Queda muy gracioso eso de ofrecerse a pagarle un psiquiatra a Berlusconi, como ha hecho nuestra jovencísima ministra de Igualdad, o sentenciar, como nuestro ministro de Trabajo, que el Gobierno italiano vulnera los derechos humanos. Pero hacerlo, cuando alguno de sus compañeros de Ejecutivo alardea de que en la anterior legislatura se repatriaron desde España a varios cientos de miles de sin papeles es tan osado como insensato. Al margen de la opinión que les merezca el dicharachero primer ministro italiano, coincidirán conmigo en que no es de recibo anatematizar a bote pronto y sin el menor análisis sus iniciativas en materia de inmigración. Sobre todo, porque lo que sucede en Italia parecerá una broma, al lado de lo que puede ocurrir en España si las cosas continúan por el camino que van. Según cifras oficiales, en el año 2000, los inmigrantes representaban el 2,3 de la población residente en nuestro país. En la actualidad suman bastante más de 4 millones y suponen casi el 10 de la población. Eso, sin sumar un nutrido contingente de sin papeles que, según CCOO, ronde el millón. Tan evidente como que la economía española necesita y seguirá necesitando mano de obra extranjera, lo es que las estadísticas de empleo no reflejan de forma cabal la realidad. Cuando las barbas de tu vecino veas pelar... L Una joven libanesa muestra una fotografía del general Suleiman, quien será elegido como presidente el domingo AP Hizbolá impone su ley y el Líbano podrá nombrar presidente al jefe del Ejército Se formará un nuevo Gobierno de unidad nacional, en el que la oposición dispondrá de derecho a veto y el Partido de Dios no tendrá que desarmarse MIKEL AYESTARAN CORRESPONSAL BEIRUT. Tras cinco jornadas de duras negociaciones en Doha, capital de Qatar, y cuando todo parecía avocado al fracaso, los líderes libaneses lograron firmar un acuerdo para poner fin a la última crisis que ha sufrido el país y que ha estado a punto de llevarle a una nueva guerra civil. Sobre el papel, las aspiraciones políticas de Hizbolá parecen limitadas, pero no ha cedido en ninguno de sus objetivos marcados al inicio del proceso de negociación. De esta manera, el general Michel Suleimán, jefe de las Fuerzas Armadas, será elegido presidente el próximo domingo, se formará un nuevo gobierno provisional de unidad nacional donde la oposición tendrá derecho a veto y el Partido de Dios no tendrá que desarmarse. El punto referido a las armas ha sido el gran caballo de batalla que finalmente se ha maquillado acordando que se evitará el uso de las armas para lograr objetivos políticos Esto supone la rendición absoluta del bloque del 14 de Marzo. Hizbolá les derrotó en las calles y ahora les ha vencido en la política. Ellos pensaban que tendrían mayor respaldo de Estados Unidos o Arabia Saudí, pero finalmente se han visto solos y han tenido que ceder en todo asegura Sultán Suleimán, antiguo jefe de servicios informativos de la cadena cristiana LBC. Esta derrota del bloque suní y cristiano respaldado por Washington y Riad, frente a una oposición apadrinada por Siria y, sobre todo, Irán, queda maquillada por la aprobación de la nueva ley electoral de cara a las elecciones generales del próximo mes de mayo. Recuperando la Ley de 1960, el recuento a través de pequeñas circunscripciones beneficia a los intereses del gran bloque suní, liderado por Saad Hariri, y a las formaciones cristianas, especialmente en Beirut. Lo cual puede resultar decisivo en el nuevo Ejecutivo que se formará tras los comicios de mayo. Con el nombramiento del general Suleimán- -cristiano maronita como marca la Constitución- -como presidente de Líbano pondrá punto y final a un vacío de poder que se remonta al pasado noviembre, tras el fin del mandato de Emile Lahoud. Un año antes se produjo la salida del gobierno de los ministros chiíes de la oposición y comenzó un declive político que llegó a su clímax con el estallido de violencia sectaria entre musulmanes la semana pasada, que costó la vida a un centenar de personas, y la toma de Beirut Oeste por parte del Partido de Dios Esto no ha hecho más que comenzar, pero lo bueno es que al menos parece que ya no habrá violencia en las calles. Ahora hay que formar Gobierno y ver quien se lleva las mejores carteras. Los suníes han perdido, está claro, pero podían haber perdido muchísimo más opina el analista libanés Gaby Jammal. En el nuevo Ejecutivo de transición habrá 16 miembros de la mayoría parlamentaria, 11 ministros de la oposición- -antes tenía sólo seis- -y otros tres de designación presidencial directa, con lo que el bloque opositor podrá alcanzar el tercio de la cámara preciso para vetar leyes. Pocas horas después de hacerse público el acuerdo, el portavoz parlamentario y auténtico hombre fuerte del momento, Nabih Berri, anunciaba que como gesto de buena voluntad la oposición da por finalizada la acampada en el centro de Beirut Esta fue la gota que colmó el vaso de la esperanza para miles de beirutíes que desde hace dieciocho meses se habían visto privados del centro de su ciudad por culpa de la protesta. El sonido de los disparos y el silencio de las carreteras cortadas por barricadas de hace unos días, se tornó en una tormenta de cláxones de vehículos que devolvieron a la ciudad sus habituales atascos. Al grito de ¡mabruk! (enhorabuena) la mayoría mostró su alegría por este acuerdo en el que los mediadores qataríes no quisieron ver ni vencedores, ni vencidos Final de la acampada La derrota del bloque suní y cristiano queda maquillada por una nueva ley electoral que les beneficia