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94 CIENCIAyFUTURO www. abc. es cienciayfuturo MARTES 20- -5- -2008 ABC Creímos que había sido una explosión de gas El último caso de megacriometeoro registrado en España se remonta al año pasado. A las 10.05 horas del 13 de marzo, varios trabajadores de la empresa Iberostil, sita en Mejorada del Campo, saltaron sobrecogidos ante el estruendo procedente de los niveles superiores del edificio. Fue un golpe tremendo. Pensamos que se había caído una estanteria enorme que tenemos en el piso de arriba. Luego llegó una vecina diciendo que había sonado como la explosión de una bombona de butano dijo el director de la fábrica. El bloque de hielo, de casi un metro de longitud y más de 10 kg. de peso, fue a estrellarse contra el techo de la nave industrial sin provocar víctimas. Alertados por viandantes, miembros de la Guardia Civil se personaron en el lugar de los hechos para recoger muestras. Una de ellas fue enviada al Servicio de Criminalística y la otra fue a parar al CSIC. El buen estado de conservación, así como las dimensiones de la prueba, supusieron una gran ventaja en la investigación. Restos del megacriometeoro caído, el 13 de marzo de 2007, sobre el tejado de una nave industrial en Mejorada del Campo DE SAN BERNARDO Científicos españoles explican la lluvia de bloques de hielo de los últimos años Los han llamado megacriometeoros y se forman en la troposfera s Podrían ser un nuevo indicador de los efectos del cambio climático A. PASCUAL MADRID. Sevilla, Valencia, Soria o Madrid ya han recibido la visita de estos megacriometeoros generosos trozos de hielo que impactan súbitamente contra el suelo bajo un cielo despejado. Se intuye que el fenómeno ha existido siempre, si bien los primeros casos documentados datan de los años 50. En España se han registrado al menos nueve impactos en este siglo, la mayoría en los primeros meses de 2000. La lluvia de conglomerados de hielo supone un riesgo para personas y bienes materiales, pero constituye una amenaza especialmente aguda para la aviación. Hasta ayer apenas conocíamos el fenómeno más allá de su peligrosidad, sin embargo, un estudio dirigido por Jesús Martínez- Frías, del Centro de Astrobiología del Instituto Nacional de Técnica Aerospacial (INTA) ha arrojado algo de luz sobre el misterio. El término, megacriometeoros fue acuñado por el propio Martínez- Frías en 2002 en colaboración con David Travis, climatólogo de la Universidad de Wisconsin. Hemos utilizado un término nuevo porque se trata de un fenómeno no estudiado hasta el momento. No es granizo, porque el análisis de su estructura indica lo contrario; además, el granizo se forma en las nubes, y estos impactos a menudo se dan en días solados señaló el investigador a ABC. Esta explicación sería suficiente para desmontar los postulados de voces críticas como la de Charles Knight, de la Corporación Universitaria para la Investigación Atmosférica en Colorado (EE. UU. quien ha señalado que no se puede formar hielo sólido en ausencia de nubes gruesas y claramente visibles Tras ocho años de investigación multidisciplinar- -en ella han colaborado el Servicio de Criminalística de la Guardia Civil (SECRIM) el CSIC y varias universidades- -todos los datos apuntan al origen atmosférico de los proyectiles. Los especialistas del SECRIM, que han tenido gran relevancia en el proceso, ya se decantaron por esta posibilidad en el informe pericial elaborado tras el impacto de un megacriometeoro en Mejorada del Campo el 13 de marzo de 2007. En un primer momento se valoró la posibilidad de que todo fuese obra de un grupo de bromistas, pero la diversidad geográfica de los impactos, unida a la afinidad química de los bloques encontrados, hizo deshechar esta suposición. Posteriormente, y al auspicio de los medios de comunicación, se empezó a hablar de aerolitos esto es, material procedente del espacio que llega a nuestro planeta. El término desagrada especialmente a la comunidad científica pues, como sostiene Josep M Trigo, de la Universidad de Valencia, el hielo se hubiese destruido durante la entrada atmosférica. Además, la velocidad de caída no concuerda en absoluto con la de un objeto entrante Descartadas estas dos tesis, hubo quien señaló a los residuos producidos por el tráfico aéreo como causa. No obstante, el análisis químico de los megacriometeoros reveló la naturaleza inorgánica del compuesto. No hay rastro de desinfectantes en el líquido, ni de cualquier otra materia orgánica. Es más, los primeros casos documentados proceden de épocas donde no existía la aviación apuntó Martínez- Frías. La investigación sitúa la formación de estas rocas heladas en la tropopausa, denomi- nación que reciben los límites de la troposfera, la más cercana de las capas de la atmósfera. Según el equipo del INTA, las fluctuaciones térmicas experimentadas en esta zona provocarían ondulaciones extrañas en los vientos, así como un incremento súbito de la humedad y anomalías en la capa de ozono. En estas determinadas condiciones, la estela creada por los reactores de un avión sí podría favorecer la formación de las masas heladas, pero este hecho se encuentra todavía en una fase temprana de estudio. Desconocemos cómo empieza el proceso de nucleización de los trozos de hielo, y como se sostienen en la atmósfera pese a su elevado peso comenta Martínez- Frías, para concluir: Pero el caso es que caen La ausencia de un modelo geofísico que lo explique todo no menoscaba su veracidad, pues el análisis isotópico de los elementos recogidos ha revelado una composición idéntica a la del agua de lluvia. El interior de las bolas de hielo está es- Fluctuaciones de la troposfera Un fenómeno nuevo Diversas teorías