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90 CULTURAyESPECTÁCULOS Festival de cine de Cannes MARTES 20 s 5 s 2008 ABC Tras el optimismo de Indiana, el cine mustio de los Dardenne El centenario Manoel de Oliveira recibió una Palma de Oro por toda su obra E. RODRÍGUEZ MARCHANTE ENVIADO ESPECIAL CANNES. Han pasado por el festival un huracán seguido de un ciclón, o sea, Woody Allen y Steven Spielberg, y tras ellos ha vuelto a Cannes la calma, o mejor, el paisaje habitual. Ayer era un día de esta edición, pero parecía de cualquier otra: llegaba Manoel de Oliveira, que ha tenido el talento de estar en plena forma en el homenaje del centenario de su nacimiento, y no como otros (casi todos) que prefieren excusarse. Una Palma de Oro por toda su carrera, que se podría considerar sin exagerar la mismísima Marathon, con asistencia a su homenaje de nada menos que Clint Eastwood... Además, como si tal cosa, proyectaban también en la competición una película de los hermanos Dardenne, que son como los dueños de este karaoke: obra que presentan, obra que se les premia. La de ayer se titula Le silence de Lorna y es completamente terrible, tal y como el mundo espera de ellos. El toque estelar lo vino a poner alguien de tantos méritos como Monica Bellucci, protagonista de una película titulada Una historia italiana de Marco Tullio Giordana. Y con todo esto, pues pasaron al pretérito pluscuamperfecto Woody Allen y Steven Spielberg. La vida es así, hoy personas y mañana, estatuas. Había que buscar urgentemente una película que devolviera las cosas a su sitio tras el optimismo de Indiana, y quiénes mejor que los Dardenne, que se rieron una vez en el 87, dicen. Le silence de Lorna presenta a este personaje, una joven albanesa cuya vida en Bélgica es tan atribulada como el cuero de un balón, casada con un heroinómano, a la espera del divorcio para poderse casar con un mafioso ruso, por dinero, y a cambio de papeles (ella ya es ciudadana belga) en manos de un taxista de tercera que la usa para ese asunto de los papeles y, como guinda, ennoviada con un albanés con la misma clase que la escupidera de la fonda... ¿Reírse? ¿Cómo? si además todo ello se le va enturbiando cada vez más, lo cual es cogido por los Dardenne con su cámara frígida, de mirada hosca y penetrante. Si a sus otras películas, como Rossetta L enfant o Le fils les han dado aquí los mayores premios, a ésta le puede ocurrir exactamente lo mismo. ¿Son o no son ellos los dueños del karaoke? Una historia italiana es tan televisiva que dura más de dos horas y media, y cuenta en dos tiempos la ascensión y caída de una pareja de estrellas (o de Italia, si se prefiere) a mediados de los cuarenta, con el fascio de Mussolini diluyéndose por las alcantarillas mientras que salía de ellas la resistencia tras el armisticio de 1943. La historia, real aunque acar- Monica Bellucci y Marco Tullio Giordana, ayer en Cannes tonada por el estilo Giordana es la de Osvaldo Valenti y Luisa Ferida, que están interpretados por Luca Zingaretti, un histrión, pero con acento circunflejo, y por ella, Monica Bellucci, tan creíble como Pinocho, aunque tenga mucha mejor madera. ¿La duda es si la película resulta tan cansina por que es muy larga, o si, aún durando una hora y pico menos, se pone terca para entrar? AFP Es una bella manera de recibir un premio JORDI PICATOSTE SERVICIO ESPECIAL CANNES. Dicen las ¿malas? lenguas que, por coquetería, Manoel de Oliveira se quita años. Si fuera así, el acto de ayer en el Grand Théâtre Lumière de Cannes habría sido uno de los engaños mas entrañables de la historia del cine. Según su biografía oficial, el próximo 11 de diciembre cumplirá los cien, y eso que solamente aparenta unos 85. El cineasta portugués recibió un homenaje en su centenario en el que además se le concedió una Palma de Oro Honorífica, ya que no ha obtenido nunca una en competición. Precisamente en ese detalle centró su agradecimiento: Estoy conmovido por recibir la Palma de Oro... finalmente. Me gusta mucho recibirla de esta manera. No estoy cómodo en las competiciones contra otros colegas. Ésta es una bella manera de recibir un premio De Oliveira, que empezó en el cine en 1931, ha estado presente en competición del festival francés en cinco ocasiones, desde Los caníbales (1988) hasta Vuelvo a casa (2001) y sólo ha conseguido un premio del jurado por La carta (1999) Según el presidente de Honor del festival, Gilles Jacob, Oliveira no recibía el homenaje por el centenario, sino por la estima y admiración hacia la obra y el hombre El veterano director apareció en el escenario con paso ligero para su edad y un bastón que apenas utilizó, y fue recibido con entusiasmo por el público puesto en pie. En el homenaje estuvieron presentes los miembros del jurado, incluido su presidente, Sean Penn; el presidente de la Comision Europea, José Manuel Barroso, y un invitado especial, Clint Eastwood, que hoy presenta en sección oficial The Changelling Oliveira asistió junto a su esposa y su nieto, Ricardo Trepa, intérprete de una quincena de películas de su abuelo. La Palma de Oro le fue entregada por Michel Picolli, rostro habitual en sus ultimas producciones. La ceremonia incluyó dos proyecciones, un cortometraje de apenas de diez minutos dirigido por Gilles Jacob y titulado Un día en la vida de Manoel de Oliveira con imágenes de archivo del director; y Douro, daina fluvial su primera película, un cortometraje mudo de dieciocho minutos sobre el rio Duero, que cruza su Oporto natal. Ayer compitió la película Le silence de Lorna completamente terrible, tal y como el mundo espera de sus directores Más información sobre el certamen: http: www. festival- cannes. fr