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ABC MARTES 20 s 5 s 2008 MAFIA POLICIAL EN COSLADA MADRID 63 Las primeras denuncias contra Ginés Jiménez no se cursaron para no alertar a la banda Varios de los abogados de los policías imputados solicitarán la declaración de los tres alcaldes que mantuvieron a Ginés Jiménez al frente de la Policía Local de Coslada s Otro letrado, el segundo, deja el proceso M. J. ÁLVAREZ MADRID. Objetivo: que no se entere el jefe para no dar al traste con la operación policial que ha destapado la trama de corrupción policial en Coslada, presuntamente liderada por el ya ex jefe de la Policía Local, Ginés Jiménez. Esa ha sido una de las premisas bajo la que se han movido los agentes de la Policía Nacional durante los meses en los que han estado trabajando minuciosamente y extremando todas las cautelas. En el supuesto coto privado en el que, supuestamente, se había convertido el ya célebre municipio del este madrileño para el denominado sheriff cosladeño en el que, al parecer, nada se movía sin que él lo supiera, no había que correr riesgos innecesarios que hicieran peligrar la operación policial que ha conmocionado a la opinión pública. De ahí que ahora los investigadores encargados del caso Bloque se estén centrando en recoger las denuncias de los locales de ocio, prostíbulos y comercios en general, extorsionados, presuntamente, por Ginés y sus amigos que no se cursaron cuando la Policía tuvo conocimiento de las mismas, por boca de las víctimas, a fin de no levantar la liebre. Hay una gran avalancha de casos que serán analizados uno a uno en dos vías: para tramitar la denuncia si hay indicios de delito os y para recabar información de todo tipo vinculada con el caso y con los métodos empleados por los integrantes del Bloque De momento, las pesquisas no han deparado ninguna novedad sobre lo ya conocido: la exigencia de una determinada cantidad de dinero y el hostigamiento, en caso de una negativa a la extorsión. Todo ello llevará su tiempo. Mientras eso ocurre en el ámbito policial, en el judicial, la semana ha comenzado con novedades. La primera de ellas es que varios de los abogados defensores de los agentes imputados por su presunta vincula- Pintadas en las paredes de Coslada, tras las primeras detenciones de agentes policiales hace casi 15 días ción a la trama de corrupción policial van a solicitar al juez encargado del caso, Eduardo Cruz Torres, que tome declaración al actual alcalde, Ángel Viveros (PSOE) y a los anteriores, José Huélamo (IU) Juan Manuel Granados (PSOE y Raúl López (PP) por mantener a Jiménez al frente de la Policía durante más de 20 años, pese a las sanciones disciplinarias y procesos judiciales que pesaban sobre él, informa Ep. En la larga lista de declaraciones que se pondrán encima de la mesa se incluye la del concejal de Seguridad y teniente de alcalde, Antonio Murillo. La solicitud se formalizará una vez que el titular del Juzgado de Instrucción número 21 de Madrid levante el secreto sumarial de las actuaciones. Por ahora, el juez realizará el viernes una rueda de reconocimiento en la que participarán seis de las meretrices denunciantes para identificar a los agentes imputados por un delito de incitación a la prostitución. En la prueba estarán, JAIME GARCÍA La presunta mano derecha de Ginés Jiménez ha recurrido su ingreso en prisión antes del reconocimiento del próximo viernes La investigación se centra en recoger las denuncias de los locales extorsionados entre otros, Carlos M. G. presunto número 2 de Ginés, sobre quien recae el mayor número de acusaciones: nueve. Su abogado ha recurrido su ingreso en prisión e impugna el auto que ratificó su ingreso en prisión el día 14 por basarse en la alarma social informa Efe. Miguel Ángel López, encargado de la defensa de uno de los imputados, deja el caso por decisión de la familia de su cliente. Este es el segundo abandono, tras el del letrado de Ginés Jiménez por motivos familiares. AL DÍA Manuel María Meseguer LOS VIGILANTES ibraban aún los ecos del orgullo por la rabia madrileña, el coraje del alcalde de Móstoles y el arrojo y heroísmo de todo un pueblo a costa del invasor francés de hace doscientos años cuando se destapaba como quien saja un absceso una trama de corrupción policial en la que el temor colectivo y la V medrosa actitud de las instituciones han sido fundamentales ingredientes. La existencia y pervivencia de un jefe de policía a quien el mote de sheriff le calzaba como un guante acentúa el apocamiento de una población de ochenta mil habitantes ante actuaciones del tipo Dodge City, ciudad sin ley por parte de poco más de una docena de policías locales para quienes su mejor salvoconducto era el miedo que iban generando en la población. Con ser graves las acusaciones contra esta banda uniformada, resulta más inquietante la impunidad de unos presuntos delitos que se habían ido perpetuando durante decenios sin que los vigilantes ciudadanos osaran quebrantar la ominosa ley del silencio que los sumía en la vileza. La pregunta ¿quién vigila a los vigilantes? se responde en un sistema democrático con el recurso a las instituciones, a colectivos como los medios de comunicación, a jueces y fiscales, a policías de otros cuerpos y en definitiva al pueblo entero que mediante sus redes sociales y sus exigencias ciudadanas termina erigiéndose en el guardador de su propia viña. Ninguna razón más que la indiferencia primero y el miedo después pueden explicar dos decenios de acobardamiento. Años en que se han ido sucediendo bloques y exportando a otras poblaciones a avezados expertos en el arte de la extorsión. Las lenguas se han desatado ahora, cuando el sheriff y su banda se encuentran entre rejas, pero resulta llamativo el recurso a la ocultación del nombre o del rostro como prueba palpable de que la desconfianza en la justicia y la posibilidad de represalias priman sobre la sensación de liberación. Lo de Coslada ha venido a ser el contrapunto de aquella contagiosa valentía que atacó al pueblo de Madrid hace dos centurias. Una mezcla de indolencia, prudencia y pavura colectiva que no merecerá ni una sola línea en los libros de Historia.