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44 INTERNACIONAL MARTES 20 s 5 s 2008 ABC El pánico vuelve a Sichuan Un aviso de nuevas replicas del seísmo que el pasado día 12 arrasó la provincia china revive los temores de la población s Más de 200 trabajadores de los servicios de salvamento quedan sepultados tras los movimientos de tierra TEXTO Y FOTO PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL CHENDU. El pánico se desató ayer de nuevo en Chendu, la capital de la provincia china de Sichuan, que la pasada semana fue sacudida por un terremoto de 8 grados en la escala Richter. A las 10 de la noche (hora local) el Gobierno provincial declaró la alerta al anunciar que se podrían producir réplicas de entre 6 y 7 grados, lo que desató la alarma entre los 6 millones de habitantes de esta ciudad del sur de China y echó a toda la población a la calle. Los hoteles reunieron a sus huéspedes en la recepción, para evitar que se quedaran en sus habitaciones- -por lo general ubicadas en los pisos superiores de esta urbe plagada de rascacielos. Al filo de la medianoche (hora local) algunos establecimientos decidieron evacuar a sus clientes y llevárselos cerca del río, donde estos días siguen acampadas miles de personas ante el temor de nuevos temblores. Mientras tanto, los asustados habitantes de Chendu hicieron acopio de víveres, mantas y sacos de dormir y desfilaron hacia las calles y parques para pasar la noche a la intemperie, pero a salvo de perecer sepultados en caso de que se derrumbaran sus bloques de viviendas. Aquellos que disponían de un vehículo optaron por huir de la ciudad a toda prisa, por lo que los sonidos de Chendu han quedado colapsados por el intenso tráfico. El ulular de las sirenas de los coches de la policía y las ambulancias ha inundado las calles entre el pánico de la población. El potente seísmo que sacudió la provincia china de Sichuan el pasado lunes día 12, el más grave registrado en China desde el que se cobrara 240.000 vidas en la ciudad de Tangshan en 1976, ha metido el miedo en el cuerpo a sus habitantes. No en vano, esta catástrofe ha causado cerca de 34.073 muertos y 245.108 heridos, según datos de los responsables sismológicos del Consejo del Estado, citado por la agencia oficial de noticias Xinhua. El seísmo ha dejado también a cerca de 5 millones de damnificados que se han quedado sin un hogar donde refugiarse. Sin embargo, la cifra de fallecidos podría ser mucho mayor ya que el Gobierno calcula que podría llegar a los 50.000 muertos, porque aún quedan unas 9.500 personas sepultadas bajo los escombros. La devastación ha sido tal, que ciudades como Beichuan o Dujiangyang han quedado totalmente arrasadas. Los mayores destrozos se produjeron en la primera localidad, que se ha convertido en una ciudad fantasma, ya que los supervivientes del seísmo han sido trasladados al estadio Jiuzhou, cercano a la ciudad de Miangyang. tes entre los destrozos ocasionados en el terremoto. La última de estas apariciones, Li Mingcui, una mujer de 61 años que llevaba 145 horas atrapada entre los escombros, fue localizada por sus salvadores debajo de los restos de un bazar de Beichuan, según informó la agencia Reuters. La mujer fue trasladada posteriormente a un hospital cercano, donde se repone de sus heridas. Los servicios de salvamento siguen buscando supervivientes entre las ruinas de Beichuan, según el jefe del equipo Nuevos supervivientes Pero mientras el número de víctimas no para de crecer, cada día se producen nuevos milagros en forma de supervivien- de rescate enviado por la Oficina Sismológica china, Li Hongguo. Mientras tanto, más de 200 trabajadores de estos servicios de salvamento han quedado sepultados a causa de los corrimientos de tierras en la zona del suroeste de China afectada la semana pasada por el terremoto. Los trabajadores- -que participaban en la reparación de las carreteras destruidas en la provincia de Sichuan- -han ido quedado sepultados a lo largo de los tres últimos días, según indicó Dai Dongchang, responsable del Ministerio de Transportes. Los derrumbamientos también enterraron dos aparatos de construcción y seis vehículos. Huida en masa Trabajadores de los servicios de emergencia buscan supervivientes entre los escombros de la ciudad de Beichuan Fernando Pastrano COMUNISTA CONSUMISTA o hace tantos años oí a un pastor extremeño hacer gala de la supuesta sabiduría popular al explicar que los chinos se dividen en dos, los japoneses y los chinos propiamente dichos La semana pasada oí en Canal Sur un chiste N muy aclamado: Los chinos se diferencian de los japoneses en que los japoneses llevan cámaras y los chinos rosas Yo creía que ya habían pasado los tiempos en los que a un amigo mío taiwanés, que vivía en España, le confundían con un japonés porque vestía muy bien Seguimos igual. Al este del brumoso Ganges todo se difumina, se confunde. Ahora abundan los paralelismos entre las gestiones del gobierno de Birmania y del de China tras el ciclón Nargis y el terremoto de Sichuán. Sin embargo las diferencias son notables. Frente al oscurantismo, cerrazón y falta de transparencia en el destino de las ayudas de los birmanos, en China hay claridad, brazos abiertos, luz y taquígrafos. Pero incluso cuando esto se admite, surge la suspicacia: Claro, a los chinos les interesa quedar bien para que nadie boicotee los JJ. OO... Los recelos, las generalizaciones torticeras van más allá y se sigue llamando al de Pekín régimen comunista La propiedad privada obtenida legalmente es inviolable (Modificación de la Constitución china, 16 de marzo de 2007) La reforma del mercado iniciada en 1978 ha convertido a China en el mayor centro mundial de acumulación de capital (Richard Baum, profesor de la Universidad de California- Los Angeles, UCLA) Enriquecerse es glorioso (Deng Xiaoping, Shenzhen 1992) China es un régimen de partido único, pero no comunista. Más bien habría que llamarlo consumista. Según el Earth Policy Institute de Washington, China puede desbancar en breve a EE. UU. como país más consumista. Ya lo ha hecho en carne, granos, carbón, acero ¡y hasta en hamburguesas! A principios de mes estuve en Nanjing en el mausoleo de Sun Yat- sen. Estaba abarrotado de visitantes aunque la entrada cuesta 80 yuanes (unos 8 euros, el salario medio de un chino es de unos 150 euros) Un miembro del Partido Comunista me lo aclaró. Es tan caro porque los chinos pueden pagarlo ¡Menudo comunismo!