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ABC LUNES 19 s 5 s 2008 DEPORTES 111 EL MUNDO ES UNA HISTORIA PRESIDENTES FUERA DE JUEGO Fernando Castro Flórez Mancini, técnico del Inter y relacionado con Brescia, ayer durante la celebración del título de Liga REUTERS El sastre narco del Inter Domenico Brescia, sastre oficial de las estrellas y del entrenador del campeón de Italia, Roberto Mancini, ha sido detenido como presunto implicado en un delito de tráfico de droga y la Policía investiga sus relaciones con futbolistas y el propio técnico interistas POR VERÓNICA BECERRIL CORRESPONSAL ROMA. Entre botón y botón, el sastre del Inter de Milán cerraba sus negocios ilícitos de narcotraficante con sus amigos mafiosos conocidos de sobra por la Policía, aunque parece ser que no tanto por los jugadores, el equipo y sobre todo el entrenador interista, Roberto Mancini, con quien más veces habló por teléfono el sastre. Domenico Brescia, de 55 años, era desde siempre el sastre del Inter. Nadie recuerda muy bien cómo empezó la historia, pero la cercanía a la sede del equipo, su rapidez, disponibilidad y capacidad de conseguir en el último momento cualquier cosa le convirtieron en una especie de talismán para el equipo dándole incluso un asiento en la tribuna vip del estadio milanés. Pero nadie se llegó a preguntar nunca cómo el sastre lo conseguía todo. De hecho, Brescia tiene antecedentes penales por homicidio, asociación mafiosa, secuestro y droga. Así que la Policía decidió investigar en profundidad al personaje y detenerlo, ante un peligro concreto de fuga con la acusación de tráfico de droga. La Policía se basa en las escuchas telefónicas realizadas al sastre narco quien entre las llamadas recibidas tiene las de Mancini, Sinisa Mihalovic, el capitán Javier Zanetti, un empleado del Inter, el director responsable del centro de coordinación de los tifosi el entrenador de Segunda y asistente técnico, y hasta un periodista deportivo. Nada más saber la noticia, los jugadores y directivos del Inter expresaron su perplejidad por las acusaciones a Brescia, porque todos lo conocían, todos acudían a él para confeccionar sus trajes, todos le habían pedido ayuda de alguna forma. No tenemos ningún comentario al respecto sentenció el administrador delegado del Inter, Ernesto Paolillo, a cuyas declaraciones siguieron las del Centro de Coordinación Inter Club, que a través de su responsable, Fausto Sala, explicó que las únicas relaciones con el mago de la aguja eran profesionales. El único que dio la cara por su amigo fue el ex jugador del Inter y de la Nazionale Alessandro Altobelli, quien reconoció en el sastre a una buena persona y un tifoso conocido del Inter, porque todos vamos a su taller para que nos haga los trajes Altobelli conoce a Brescia desde 1977, nada más llegar al Inter, y con él sólo ha mantenido una relación profesional, explicó el ex jugador, al que han molestado las alusiones sobre droga y demás Por ahora sólo han trascendido las conversaciones entre Brescia y Mancini, cuya publicación en los medios llevó al entrenador interista a anunciar medidas legales, porque entre lo que se decían los dos queda demostrado que sabía quién era el sastre y su socio, Daniele Bizzozzero. De hecho el socio desapareció (fue arrestado) durante una temporada, y con él habló Mancini en octubre de 2006. Sobre el arresto llegan incluso a hablar Mancini y el sastre, una amistad que en teoría sólo va hasta donde llega la aguja y el hilo, o no, eso lo decidirá la Policía. unque tenga vocación de todólogo hay cosas que mi estómago no me ha permitido. En mi mente no entraron ni a palos las raíces cuadradas en la escuela y tampoco pude comprender la deducción trascendental de las categorías kantiana en la llamada Universidad. He sido cosas bastante lamentables, entre otras bordeando el arte del performance, pero, lo juro, nunca he sido presidente de nada. Con una esquiva no peor que la del campeón Pernell Whitaker he conseguido eludir, cosa admirable, el cargo pavoroso de presidente de mi comunidad de vecinos. Otros seguro que hacen esfuerzos denodados por estar en todas la salsas, incluso en aquellas que tienen que ver con las calderas, los ascensores y el riego por aspersión del patio. Seguro que me pierdo placeres de una honda perversión pero prefiero, por si las moscas, ahorrarme toda clase de reuniones y sobre todo eludir lo que percibo como el más contundente de los marrones Con motivo de unos demenciales mensajes de SMS mandados con un frenesí extraordinario por un tipo que resulta ser el Presidente de la Asociación Española de Tenis o algo por el estilo he dejado que mi mente patine nostálgicamente por la superficie del sinsentido. ¿Cuánto dulce far niente cuánta lujuria de la pura inutilidad puede un ser humano acumular? ¿Hasta dónde llega la desmesura de aquellos que, con su elegante pasar de todo, convierten al currante convencional en un mortal desgraciado y afanoso? ¿En qué lugar me enamoré de él? Estas son algunas de las tiernas interrogaciones que balanceaban mi mente como una cuna infantil un instante antes de que comenzara a vislumbrar los negros nubarrones de las más altas responsabilidades. Porque, en mi ignorancia, había pasado por alto A Brescia tiene antecedentes penales por homicidio, asociación mafiosa, secuestro y droga Los presidentes se camuflan en el discurso torrezno para que la masa les considere uno de los nuestros que un Presidente es un ser humano permanentemente desvelado, un dechado de generosidad y equidad, la culminación esencial de todo aquello que tiene que ver con el criterio, la amplitud de miras y la atención a los más desconcertantes detalles de la realidad. Que nadie piense que se llega a ocupar uno de esos cargos, especialmente, los deportivos por pura inercia o a través de la violencia palurda, antes al contrario, se precisa de la astucia de Ulises y del verbo de un retórico de la Roma clásica. No debéis dejaros llevar, una vez más, por las apariencias; esas declaraciones de una torpeza infinita que salpimentan los preámbulos de las competiciones o las que caen en torrentera en las ruedas de prensa aquí y allá no son otra cosa que estudiados actos distractivos para que el común no sienta que aquellos que gobiernan sus furores domingueros pretenden jactarse con una erudición que en algunos casos es innata. Los presidentes, magnánimos y mundanos, prefieren camuflarse, literalmente, en el discurso tipo torrezno para que la masa les considere uno de los nuestros Hay algunos resentidos que pretenden cuestionar el status quo y que incluso censuran el carácter vitalicio de los presidentes. Con ese tipo de conspiradores no se puede ir ni a tomar unas cañas al bar de la esquina: levantiscos y revolucionarios por pura desidia no aceptan la honda verdad del virgencita que me quede cómo estoy Otros comentan que es deplorable que en los palcos se acumulen gente cementera, del ladrillo o profesionales de la ferralla. ¿Estarían más contentos y menos dados a la mala baba si por aquellas alturas aparecieran coreógrafos formados en Holanda, expertos en mecánica cuántica o tramoyistas del Teatro Real? Pero hay que tener porte y más tablas que un escenario para soportar el viento de esas alturas del poder deportivo. Todo el mundo pretende ser entrenador de la selección nacional y cualquier intenta estar en la butaca del mando total, en esa Presidencia que es cosa de lumbreras. Desconocen, pobres criaturas, los sinsabores cotidianos y las pañoladas. Seguro que la directiva, un ente casi metafísico, en pesadillas abismales sigue escuchando cánticos ofensivos y frases lapidarias: A la calle, a la calle Cuanta desconsideración, que extremada falta de cariño.