Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
80 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos LUNES 19- -5- -2008 ABC George Lucas, Harrison Ford y Steven Spielberg posan durante la presentación en Cannes de Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal AFP La última de Indiana Jones: ¡Chapeau! Steven Spielberg hipnotiza el Festival de Cannes con la nueva entrega de las aventuras del arqueólogo, al que vuelve a interpretar Harrison Ford, acompañado por Shia LaBoeuf y Cate Blanchett s La competición aguanta el latigazo con la dura Gomorra POR E. RODRÍGUEZ MARCHANTE ENVIADO ESPECIAL CANNES. ...Y dos horas después, la última de Indiana Jones se termina. Uno se recompone ligeramente la ropa, arrugada, se seca con disimulo el sudorcillo de la frente, se quita de la cabeza a manotazos el tarArarA, tarArá, ra, ra de su música y sale a la calle con la tentación (pasajera, afortunadamente) de comprarse un sombrero de fieltro marrón. Nadie hace ya el cine como Spielberg, que es casi como decir que nadie hace ya el cine. Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal se ajusta al molde de tal modo que lo sustituye: un arranque agitado, un desenlace batido, y entre uno y otro un cóctel con los ingredientes previstos y precisos. El héroe tiene unos cuantos años más y, por lo tanto, su actor, Harrison Ford, ha de aparentarlos. Lo consigue. La villana de esta aventura es Cate Blanchet, teñida de moreno, vestida de rusa y mala pero no execrable. Reaparece, y con sorpresas, Karen Allen, y surge con ánimo de arrebatarle el sombrero a Indiana Jones el personaje que interpreta el joven Shia LaBoeuf, quien, además de mantener una constante disputa con el doctor Jones, comparte con él una buena ración de golpes y porrazos que, en otras aventuras, asumía personalmente Indiana... Por lo demás, hay búsquedas, encuentros, colisiones, persecuciones, varias especies de animales no precisamente de compañía, desde escorpiones hasta unas hormigas con complejo de piraña... hay de todo, mayas, rusos, motos, calaveras, marcianos... Spielberg no necesita darle un aire nuevo a Indiana Jones: es, de por sí, un ventarrón que se lo lleva todo por delante. Por lo pronto, ayer se llevó Indiana por los aires todo lo que el festival tenía programado, que prefirió ponerse discretamente a la cola: no es ningún plato de gusto el tener que ver a los críticos más serios y barbados de Europa y, de por ahí, corriendo como lechuguinos a coger su sitio tres cuartos de hora antes de que empiece la peli ¡Qué espectáculo! Y luego irán por las Universidades de Verano hablando del hecho fílmico En fin, Indiana Jones iba a lo suyo y la competición a lo otro. La película del día en este apartado era sin duda la italiana Gomorra de Matteo Garrone, y basada en esa novela que tantos quebraderos de cabeza le ha traído a su autor, Roberto Saviano, perseguido por la llamada Camorra napolitana. Narra la vida y la muerte cotidianas en un barrio tomado por esas mafias, donde todo gira alrededor del dinero (se pasan la película contando billetes) las armas, el poder, las drogas y las maquinaciones. El cine lo ha contado muchas veces, y Garrone no consigue que su película tape a las que mejor lo han hecho; rebosa, sí, verismo y dramatismo, y quizá lo más destacable sea que su cámara recoge todos los ambientes y personajes como si fuera un ineludible ciclo vital. Aunque resultaba todavía más extraño y pervertido el ambiente de una película filipina titulada Serbis Servicios que transcurría íntegra en un gigantesco cine pornográfico que regentaba una familia. Todo es sucio en Serbis desde el sonido, pues es como si todo Manila se hubiera ido a hacerle pedorretas al micrófono del director, exóticamente llamado Brillante Mendoza, hasta los suelos y las paredes del lugar, o los baños, las butacas, los clientes... Hay imágenes tan sórdidas, de sexo y de otros pelajes, que uno se lanza a sí mismo en más de una ocasión la siguiente pregunta: ¿Qué... hago yo aquí? A cambio de eso, Serbis no ofrece ninguna respuesta. Ni respuesta ni nada de nada. Y ya por preguntar: ¿cómo pueden cobrar lo mismo en la taquilla de un cine por esta película y por la de Indiana Jones? Y en una sesión especial, se programó Las cenizas del tiempo (redoux) una película de Wong Kar Wai que ha querido retomar el complicadísimo cineasta chino a los doce o trece años de su estreno para darle otro aire. El aire, sin embargo, es el mismo que tenía, una imagen sorprendente de su fotógrafo habitual, Christophe Doyle, que hace que los colores hablen y los espacios (desérticos) piensen. Aún ayer, era una historia de héroes y mitos, de épica y de luchas, de rostros y sentimientos inabordables... pero también una torradera de frases grandilocuentes, pertenecientes a la literatura épica china (de una novela muy célebre allí de Louis Cha) sobre águilas que van y serpientes que vuelven, que lo tienen a uno contándose la moneda suelta del bolsillo. Gomorra Más información sobre el certamen: http: www. festival- cannes. fr