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ABC LUNES 19- -5- -2008 MADRID 53 La mayoría del comercio de las zonas cercanas, salvo bares y cafeterías, cierra antes del encuentro El día de partido, el Ayuntamiento debería pagarme una indemnización Marceliano Santamaría es una calle conflictiva. Nuestra guía por la zona, María Martínez, apunta: En este lado se sitúan los antidisturbios y, en este otro, los ultras. Todo lleno. Tiran bengalas, bombas de humo rojas o blancas. Y los antidisturbios por si hay lío Destrozos en los comercios Día de partido: miles de personas toman las calles de la zona, que son cortadas al tráfico der. Le tomé el número de placa al policía local que me lo impidió y le envié una carta al alcalde en la que decía que no había derecho. Estaba Álvarez del Manzano e imagino que la carta le llegó Porque el problema, asegura María Martínez, es que cortan Concha Espina y Plaza de Lima, Paseo de la Habana y Concha Espina, hasta Serrano. Dejan, por ejemplo, el acceso de El Viso. Se queda bloqueado. Los coches aparcan como quieren. Las calles son estrechas y la situación es muy difícil. Todas las calles de acceso al Bernabéu están cortadas. Vivimos sitiados. Tenemos muchas ganas de que se lleven el estadio fuera. Mucha gente se va por la mañana y vuelve ya por la noche, cuando ha terminado el partido. Gente que trabaja y que tiene que esperar a las once de la noche para poder llegar a casa Los problemas no son exclusivos de los vecinos, también de los comerciantes. Entramos en una tienda, Moda Hanna donde su dueña declara que, a mí el fútbol me viene fatal. Tengo que cerrar la tienda a las siete de la tarde. Y no sólo eso, sino que, el día de partido, se ponen delante de la tienda con el bombo y la zambomba a beber litronas y comer bocadillos y no dejan pasar. El día de fútbol, yo, cero de caja. Esa es mi experiencia. El del tabaco y las cafeterías tienen cola. Pero yo, aquí, cierro a las siete. Al día siguiente me puedo tirar de los pelos. El escaparate lleno de mostaza, ketchup y porquería. Nos vemos negros a frotar, para limpiarlo. Ojalá se lleven el estadio fuera de la zona Los problemas son iguales, tanto para entrar en la zona como para salir. La dueña de Moda Hanna afirma que esos días no hay quien coja un taxi. El autobús no para en el sitio que debe hacerlo y me veo obligada a desplazarme hasta la plaza de Sagrados Corazones. La dueña de la Tintorería Niágara declara que, a mí me afecta. He de echar el cierre y marcharme a casa. Luego, me encuentro las lunas rajadas, y pintadas por todos los sitios La situación ha llegado a tal grado de deterioro que la propietaria de esta tintorería- lavandería cuenta que una tarde de lluvia, me arrancaron el toldo de cuajo para taparse, y hasta quitaron un trozo de pared. Otro día encontré un cuchillo. Hubo una redada de la Policía y lo echaron bajo el cierre Por eso, tras tantos partidos, lo tiene claro: Si es una jornada de trabajo, tengo que cerrar pronto y marcharme. Con esa gente, que está hasta arriba de todo, no te puedes quedar. No hace muchos años, como no me marchaba, uno se orinó encima. Me dije que tocaba callar. Tal y como estaba, tuve que dejarlo