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52 MADRID LUNES 19 s 5 s 2008 ABC Es un martirio vivir aquí cuando hay fútbol Son personas que siguen el calendario del fútbol, no por afición, sino por miedo. Son los vecinos del estadio Santiago Bernabéu, que viven en estado de sitio en cuanto se celebra un encuentro. Su suplicio se interrumpe ahora con el fin de la Liga, pero volverá en agosto POR CÉSAR DE NAVASCUÉS FOTO IGNACIO GIL MADRID. En día de partido, los alrededores de los estadios de fútbol se cortan al tráfico y en sus calles se prohíbe el aparcamiento. La zona es invadida por masas de gente, dentro de las que pueden incrustarse grupos violentos como los Ultrasur en el Bernabéu o el Frente Atlético, en el Calderón, que crean serios problemas de convivencia. Este es el fin de semana que en muchas ocasiones viven los vecinos y comerciantes de las zonas próximas a los campos de fútbol. Las molestias se interrumpen ahora con el fin del Campeonato de Liga, pero volverán, a finales de agosto. Detrás de estas multitudes se esconden dos partes: el dispositivo oficial y la opinión vecinal. Así es una tarde de fútbol, como la de ayer, en los alrededores del Bernabéu. Lo primero, el dispositivo oficial. Para evitar problemas, la Delegación del Gobierno ha clasificado en tres niveles de riesgo un partido de fútbol: alto (nivel uno) medio (nivel dos) y bajo (nivel tres) Su significado es explicado por Ramón Díaz Ufano, oficial al frente de la Unidad de Policía Municipal del Distrito de Chamartín: de alto riesgo son los de liga de primera división, la final de la Copa del Rey, liga europea y otros. El nivel dos corresponde a encuentros de Copa del Rey, liga europea y amistosos no comprendidos en el nivel uno. Del nivel tres son los de liga de segunda división y otros similares. Aparte del dispositivo que establezca la Delegación del Gobierno, la Policía Municipal destina para un encuentro de nivel uno y cubrir todo el perímetro del estadio un total de 90 policías, cuatro cabos, dos sargentos y un oficial. En uno de nivel dos, los efectivos bajan a ZONA DE INFLUENCIA DEL SANTIAGO BERNABÉU Rafael Salgado re Pad Dam Estadio Santiago Bernabéu Haba na Plaza de Lima ián Concha Espina Plaza Sagrados Corazones P de la Castellana abé u Pa seo Darro oB ern de San Segr tiag la e Eresm a Serr a ABC no 78 policías, tres cabos, un sargento y un suboficial. En todos los casos, los efectivos se sitúan tres horas antes del partido. Por la mañana, se monta la vigilancia para evitar la reventa de entradas. En cuanto empieza el partido, las grúas hacen recorridos y retiran un buen número de coches mal estacionados. En el eje central de la Castellana (prioritario) la norma es consentir un solo aparcamiento indebido. A veces se ven autobuses estacionados. Ocurre en partidos de alto riesgo. La Delegación del Gobierno autoriza esta ocupación en un carril, ascendente o descendente. Como norma, los autocares estacionan en Rafael Salgado y, los de las peñas, a partir de la plaza de los Sagrados Corazones y Coches y grúas Concha Espina. Y, si es necesario, se puede recurrir hasta a la M- 30. Díaz Ufano precisa que la calle Orense está fuera del perímetro del estadio, que cubre la Unidad del Distrito de Chamartín, pero la de Tetuán monta también su servicio en Orense y General Perón. La versión vecinal sobre como suceden las cosas es distinta. Así lo indican a ABC los habitantes del barrio donde se enclava el estadio, que se sienten sitiados y rodeados de molestias y hasta peligros. Es el caso de María Martínez, que reside en un edificio de la acera de los pares de la Castellana. Habla, no sólo de su problema, sino de los de muchos como ella. Relata que, entre los comerciantes, hay división de opiniones: Muchos cierran cuando hay partido y otros, los de los bares y cafeterías y despachos de quinie- las, hacen negocio. Pero, a veces, a ellos también les llegan los problemas. Por ejemplo, se abrió un bar muy bueno que llevaban dos socios: un argentino y una brasileña. Ella era de color. Pues bien, los ultrasur advirtieron que no querían verla más allí o se encargarían de eliminarla. La amenaza se repitió de un modo tan serio que tuvo que dejarlo Alfonso, uno de los responsables del bar Bríos (antes El Cachirulo que tiene, ostensiblemente, dos vigilantes en la puerta, declara que siempre hay alguien que se exalta un poco. Pero tener dos personas de seguridad en la puerta evita mucho. Esa persona se lo piensa dos veces. Además, hay una prudencia enorme De puertas a dentro, Alfonso advierte Bar veterano: seguridad que los partidos de fútbol traen mucho trabajo. Hay que estar preparados ante gran número de personas que desean un café, una cerveza o un bocadillo, para llevarlo al campo. Luego viene la salida. Están veinte minutos y, al final, se queda todo vacío. ¿Qué hay alguna bronca? Pues sí, pero, siempre, en la calle Opina que aunque es frecuente que surja algún tipo nervioso, se soluciona bien. Si te enfrentas, lo único que consigues es que esa persona se caliente más. Como regla general, no tenemos problemas No merece la pena abrir Molestias y suciedad en el Vicente Calderón MADRID. El Estadio Calderón parece plantear problemas en una dimensión menor que el Bernabéu. Según el oficial Mateo Madrid, que está al frente de la Unidad de Policía Municipal del Distrito de Arganzuela, para un partido de nivel uno se destinan un oficial, dos sargentos, tres cabos y 80 policías, en tres círculos de seguridad alrededor del estadio. Como en el entorno del Bernabéu, ABC ha recorrido las calles cercanas al coliseo. Mateo Madrid asegura que intentamos minimizar las molestias. Lo que no podemos es mover el campo de donde está. Cualquier vecino puede entrar o salir a cualquier hora. El paseo de los Melancólicos se corta y sólo pasan los vecinos. Si se produce un problema en el estadio, tenemos el plan para que todos los vehículos de emergencias puedan acudir, no sólo a la entrada, sino a la salida, y vías hacia centros de emergencias y hospitalarios Desde el lado de los vecinos y comerciantes, todo se ve distinto. Por ejemplo, Clara, dueña de una papelería en el paseo de los Pontones, afirma que, los que van al fútbol, beben, no leen. A los bares y a la panadería, creo que les vendrá bien. A mí, mal, pero no cierro. La gente no sale ese día. Si se llevan el campo, me hacen muy feliz asegura en relación al preacuerdo que existe entre Ayuntamiento y Atlético de Madrid para trasladarse a La Peineta. Pero todo es visto desde dos perspectivas. Y para eso, las palabras de Sole, que atiende el Bar Álvaro Como empresa, nos beneficia, como vecina nos perjudica La importancia del Real Madrid, la gente que mueve, se observa en cosas tan sencillas como su museo. María Martínez recuerda que este centro registra 9.000 visitantes diarios. Está abierto de nueve de la mañana a seis de la tarde. Pero eso no oculta que, como advierte María Martínez, haya locales que cierran por el fútbol. No les merece la pena ni abrir. Prohíben el aparcamiento en todas estas calles. Incluso, para entrar, te ponen pegas, aún enseñando el carné de identidad Los vecinos- -nos dice María Martínez- sufrimos un verdadero martirio cada día de fútbol Nos cuenta su situación, como un ejemplo de lo que les ocurre a buena parte de los que allí viven: En días de partido, mi hermana viene a buscar a mi madre y no tiene acceso. Tiene que quedar con mi madre a tres calles de distancia, para recogerla. Yo vine un día en taxi y no me dejaron acce-