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42 INTERNACIONAL LUNES 19 s 5 s 2008 ABC Estuve seis días enterrada viva Xu Rongxing, una mujer de 62 años, fue rescatada por un equipo ruso el sábado por la noche tras haber pasado 127 horas sepultada entre los escombros del bloque donde vivía en Dujiangyan TEXTO Y FOTO PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL CHENGDU. Xu Rongxing ha nacido dos veces. La primera fue hace 62 años en Dujiangyan, una ciudad de la provincia china de Sichuan que ha quedado devastada tras el terremoto de hace una semana. La segunda tuvo lugar el pasado sábado por la noche. Pasadas las nueve, un equipo de rescate ruso la encontró enterrada entre los escombros del bloque donde vivía, cuyas seis plantas se desplomaron sobre su casa el lunes a las dos y media de la tarde debido al potente seísmo. Sepultada viva entre los cascotes del edificio, Xu Rongxing permaneció allí seis días hasta que, finalmente, fue salvada después de una larga agonía. Por ese motivo, se ha convertido en una de las supervivientes que más ha resistido hasta su rescate, ya que ha pasado 127 horas bajo las ruinas de su hogar. Estoy muy feliz porque pasé seis días enterrada viva y se trata de un auténtico milagro explica la mujer a ABC postrada en una cama del Hospital del Oeste de Chengdu, la capital de la provincia de Sichuan. Al ser el recinto mejor preparado y con más equipos y personal de esta región del suroeste de China, aquí están siendo ingresadas las víctimas más graves del terremoto, que ya han ocupado 1.300 de sus 4.000 camas, 37 de ellas en la unidad de cuidados intensivos (UCI) Pensé que iba a morir, por lo que intentaba escapar. Pero no podía moverme porque mis piernas habían quedado atrapadas entre los cascotes relata, visiblemente fatigada, Xu Rongxing, quien estaba durmiendo la siesta cuando se produjo el temblor, cuya intensidad fue elevada ayer de 7,8 a 8 grados tras una revisión por parte de los sismólogos chinos. Intenté salir corriendo de la habitación, pero la puerta estaba atrancada y, a continuación, el techo se derrumbó sobre mí resopla la mujer, que Xu Rongxing se recupera en el Hospital del Oeste de Chengdu tras ser rescatada bajo los escombros por un equipo ruso quedó sepultada por una montaña de cascotes. Podía respirar, pero estaba todo a oscuras y había tanto polvo que se me quedaba pegado a la garganta recuerda Xu Rongxing, quien permaneció inconsciente buena parte de tiempo que estuvo enterrada. Precisamente, eso es lo que puede haberle salvado la vida, ya que así apenas consumió sus exiguas energías. Sólo quería salir de allí. Ni siquiera podía pensar en mi familia cada vez que me despertaba porque, al poco tiempo, volvía a desmayarme de nuevo indica la mujer bajo las atentas miradas de su marido, Jiang Youlong, y su hija menor, Xuemei. Tras seis días de angustia los escombros, los expertos encontraban sus piernas y la sacaban de la claustrofóbica tumba en que había estado enterrada con vida durante seis días. De repente, me desperté porque vi una luz y escuché unas voces, así que quiero agradecerle al equipo ruso que me haya salvado la vida concluyó la mujer, que no tiene ni un hueso roto y ha sido la primera víctima del terremoto en ser liberada por rescatadores internacionales. Su caso es un milagro porque se supone que Xu Rongxing es la única superviviente entre los vecinos que se hallaban en ese momento en su edificio, donde vivían unos cien residentes. Sin embargo, no es el único milagro que está ocurriendo estos días en Sichuan, ya que 63 personas fueron rescatadas por los equipos de emergencia el sábado, casi una semana después del terremoto. Jiang Xiaoping, de 49 años, aguantó con vida 149 horas entre los escombros, pero falleció de un ataque al corazón poco después de su rescate. Jiang Yuhang pasó 129 horas y Shang Ting, un niño de diez años, más de cien, pero acabó perdiendo el brazo porque los médicos tuvieron que amputárselo al habérsele gangrenado. Casi todos los pacientes que vienen aquí acaban sobreviviendo, pero perdemos a algunos por el camino señala el doctor Tang Nanwei en el patio del Hospital del Oeste de Chengdu, donde cada pocos minutos se repite la misma siniestra rutina. Acompañada por el ulular de sus sirenas, una ambulancia entra en el recinto a toda velocidad y, de inmediato, una docena de médicos y enfermeras se abalanzan sobre el vehículo para evacuar a su paciente y trasladarlo a una de las salas del hospital dependiendo de la gravedad de sus heridas. Unos sobrevivirán y otros no, pero el milagro de Xu Rongxing da esperanzas a las familias de los miles de desaparecidos que aún siguen enterrados entre los escombros esperando a ser rescatados. Sólo quería salir de allí El permanecer inconsciente buena parte del tiempo que estuvo enterrada puede haberle salvado la vida al consumir apenas sus exiguas energías Un niño de diez años esperando y rezando por un imposible, la familia había abandonado toda esperanza y ya la daba por muerta cuando el equipo de rescate ruso localizó su cuerpo entre las ruinas de su bloque utilizando un sofisticado sensor. Un cuarto de hora después, y rebuscando entre China suspende el relevo de la antorcha olímpica Lo que no pudieron las violentas manifestaciones contra el régimen chino, lo ha conseguido el terremoto: suspender el relevo de la antorcha de los Juegos Olímpicos de Pekín. Su trayecto por el gigante asiático ha quedado paralizado dentro de los tres días de luto nacional decretados por el Gobierno, que se está volcando en atender a los damnificados cuando se cumple unas semana del potente seísmo. Mientras tanto, sigue aumentando el número oficial de víctimas mortales, que ya asciende a 32.477 personas y podría llegar a las 50.000, según las previsiones que baraja el Gobierno. Por su parte, hay más de 220.000 heridos y millones de damnificados que han perdido sus hogares. A pesar de que el Ejército ha movilizado a más de 100.000 soldados para atender a las víctimas del devastador terremoto, todavía hay zonas alejadas y mal comunicadas con Chengdu, la capital de Sichuan, que apenas han recibido aún la ayuda humanitaria que tanto necesitan. A diferencia de cuando ocurrió el terremoto de Tangshan en 1976, que se cobró 240.000 vidas, Pekín ha optado esta vez por una mayor transparencia y apertura. Todo lo contrario a la gestión del ciclón Nargis por la Junta militar de Birmania.