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40 INTERNACIONAL LUNES 19 s 5 s 2008 ABC Guerra entre musulmanes en el Líbano La última exhibición de fuerza de Hizbolá en los feudos suníes de Beirut deja un país temeroso de un enfrentamiento intramusulmán, mientras los países árabes recelan de que el poder de Irán- -fundador de la milicia chií- -alcance el Mediterráneo POR M. AYESTARÁN ENVIADO ESPECIAL BEIRUT. Los líderes libaneses se encuentran reunidos en Doha, capital de Qatar. Viajaron hasta allí en dos aviones distintos. Uno para las formaciones que componen el Gobierno y otro para las fuerzas de la oposición, lideradas por Hizbolá. Doha es el lugar elegido para calmar los ánimos, elegir de una vez un presidente para el país y avanzar en el estancado diálogo nacional, tras una semana que ha traído a la mente de todos la guerra civil que asoló el país entre los años 1975 y 1990. Esta vez el conflicto ha sido entre musulmanes, y no ha afectado a la comunidad cristiana. Los chiíes, liderados por Hizbolá, ocuparon el corazón suní del país, el Oeste de Beirut, y el mundo musulmán tembló. El poder de Irán- -fundador y financiador de Hizbolá y principal nación chií del planeta- -llegaba con fuerza arrolladora a orillas del mediterráneo. Interpretamos como una declaración de guerra cualquier acción contra la resistencia Esa fue la reacción del líder de Hizbolá, Hasán Nasrala, el pasado 8 de mayo tras conocer que el Gobierno presidido por Fuad Siniora pretendía ilegalizar su red de comunicaciones en el sur del país- imprescindible para la lucha contra Israel según el Partido de Dios -y retirar de su cargo al jefe de seguridad del aeropuerto de Beirut por su presunto espionaje para la milicia chií. A los pocos segundos de terminar el discurso, los hombres de Nasrala se hicieron con el control de toda la capital. No hubo respuesta inmediata suní en Beirut. Sí la hubo más tarde en la ciudad norteña de Trípoli. También los drusos plantaron cara en su feudo de las montañas del Chouf, al sureste de la capital, pero Hizbolá, como era previsible, fue muy superior a todos. Finalmente cien personas perdieron la vida y otras doscientos resultaron heridas en los diferentes choques. Diez días después todo parece haber vuelto a la normalidad, pero nadie olvida lo ocurrido. Con la capital ocupada y el país bloqueado, el débil Gobierno de Fuad Siniora se ha visto obligado a dar marcha atrás y revocar las dos decisiones que tanto molestaron a Hizbolá. La campaña de desobediencia chií cesó inmediatamente, y los hombres armados volvieron a sus casas, se retiraron las barricadas y quedaron abiertos de nuevo el puerto y aeropuerto de la capital. ¿Cómo no iban a dar marcha atrás? Sabíamos que Hizbolá era la fuerza más poderosa, pero nadie esperaba esta exhibición y humillación. El problema es que los suníes, tarde o temprano responderán asegura Paul Salem, director del grupo de análisis Carnegie Endowment for International Peace en Beirut. Los líderes religiosos de esta comunidad- -la que lideró el ex primer ministro Rafik Hariri hasta su asesinato en febrero de 2005- -llegaron a calificar la situación como el nakba libanés en referencia al término usado por los palestinos para definir la catástrofe que supuso la expul- UN MOSAICO RELIGIOSO INGOBERNABLE Población (censo oficial de 1932) Trípoli 0 Km 30 Suníes 22 Chiíes 20 Maronitas 29 N LÍBANO EO ÁN MA RR Va lle DI Beirut Región del Chouf Sidón SIRIA Monte Líbano ME TE de lB ek R aa Tropas españolas (Finul) Drusos 7 Otros cristianos 22 ABC Refugiados Palestinos: Líbano acoge además a 408.000 refugiados palestinos, que viven en doce campos controlados por una agencia de la ONU (Unrwa) Iraquíes: Tras la invasión de Irak por EE. UU. en 2003, entre 40.000 y 100.000 iraquíes se han instalado en Líbano Población (2000) Musulmanes chiíes: 34 Tiro Altos del Golán Musulmanes suníes: 20 Cristianos: 36 (19 maronitas, 6 griegos ortodoxos, 6 armenios, 5 católicos griegos) Drusos: 8 ISRAEL ABC Fuentes: UNRWA, Congressional Research Service El nakba libanés sión de sus hogares por parte de las fuerzas de Israel en 1948. Los blogs del mundo musulmán suní, desde Marruecos a Irak, echan humo con la acción de la milicia chií, y los núcleos suníes extremistas claman venganza. El desgaste político de Hizbolá ha sido enorme, pero es el precio que han tenido que pagar Nadie esperaba esta exhibición chií, pero tarde o temprano los suníes responderán afirma un experto por reafirmar las bases de su estado particular, de su estado dentro del estado. Lo primero para ellos son sus armas, y lo han dejado bien claro. El Gobierno sabía que cruzaba la línea roja al meterse con la resistencia y Hizbolá sabía que cruzaba la línea roja al ocupar el Beirut suní. Esto no acaba más que de empezar destaca Salem. En este país de constantes rumores y conspiraciones, cada día parecía que iba a ser el último antes de una nueva contienda civil. Estamos hartos. Así no se puede vivir, cada vez que levantamos la cabeza nos viene otra de éstas, y de nuevo a empezar de cero se lamentaba Fuad, uno de los cientos de comerciantes del distrito suní de Hamra donde más simbólica fue la ocupación chií, por ser el feudo de la familia Hariri. El plan de Hizbolá Por primera vez, Hizbolá ha usado sus armas contra los propios libaneses. Ya nada será igual porque si lo ha hecho una vez, lo pueden hacer veinte más opina Jamil Mroue, director del diario The Daily Star Líbano tiene muchos problemas, pero sólo un partido parece tener un plan, Hizbolá destaca el analista político local Gaby Jammal. Un programa cuya agenda se acelera cuando aumentan los rumores sobre los contactos entre Siria e Israel, o se produce una visita de George Bush al estado hebreo. Un modelo sectario compuesto por grupos religiosos y no personas BORJA BERGARECHE MADRID. El último censo oficial sobre la población libanesa fue elaborado en 1932, durante el mandato colonial francés. Y desde entonces, nadie se ha atrevido a actualizarlo. Porque nadie quiere enfrentarse a la revisión de los equilibrios religiosos sobre los que se asienta el modelo sectario de país que estableció la constitución nacional no escrita de 1943, dos años después de la independencia (1941) Fundado en torno a la idea de país árabe independiente cuando los cristianos aún representaban el 54 por ciento- -según el censo de 1932- aquél pacto no escrito fijó la pertenencia a una confesión religiosa como la piedra angular del sistema. Así, el número de diputados y de cargos oficiales se distribuiría según una ratio de seis cristianos por cinco musulmanes. Y desde entonces, el presidente es un cristiano maronita, el primer ministro es un suní y el presidente del parlamento un chií. El modelo saltó por los aires con el estallido de la guerra civil en 1975. Los cristianos armaron la Falange- -responsable de la matanza de Sabra y Chatila en 1982- las milicias musulmanas se hicieron fuertes en el Beirut occidental, y Siria inició en junio de 1976 una notoria presencia militar que sólo desmanteló en abril de 2005. El control por la OLP de Arafat sobre miles de refugiados palestinos sirvieron de disculpa a Israel para ocupar el sur del Líbano desde 1976 hasta su retirada unilateral en mayo de 2000. En 1982, tropas israelíes alcanzaron Beirut, para retirarse después de que un atentado terrorista acabara con la vida de 241 marines y 56 paracaidistas franceses en 1983. Los Acuerdos de Taif pusieron fin a la guerra civil en 1990, y actualizaron el reparto demográfico, pasando del 6- 5 del pacto de 1943 al 50- 50 actual, ya que los musulmanes representan casi el 60 por ciento de la población, y los cristianos han retrocedido por debajo del 40 por ciento. El asesinato de Rafik Hariri en febrero de 2005 y la guerra Israel- Hizbolá de junio de 2006 han culminado en los recientes enfrentamientos entre suníes y chiíes, última versión de la interminable guerra libanesa.