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ABC LUNES 19 s 5 s 2008 OPINIÓN 11 AL MINISTRO BERMEJO, ENTRE CIERVOS EL ÁNGULO OSCURO UNA RAYA EN EL AGUA RIESGO L so es un ciervo herido que busca en el monte amparo OS fachas, que nunca duermen, le han sacado al miPoeta hasta las cachas como es, el ministro Bermejo se nistro Bermejo unas fotos en las que posa orgulloso acordaría, sin duda, de la desventurada Dido, a quien Vircon las piezas abatidas en una montería, hasta quingilio comparó con una incauta cierva herida que huye ce ciervos de muy enramadas cornamentas que quizá ya por las selvas, llevando hincada en el costado la mortal adornen a estas horas las paredes del pisito que se hizo resaeta del amor. Y también de Ausiàs March, tal vez en traformar. Enseguida los fachas le han afeado a Bermejo que ducción de Quevedo: No tanto la clara fuente desea cierse entretenga en aficiones tan denostadas en el Matrix provo herido, como yo, vuestro rendido, estaros siempre gre, donde hay que llevar colgada la escarapela del ecolopresente Pero, más que en su significación profagismo. ¡Hay que ver cómo son estos fachas! Se olvina, a Bermejo debe interesarle el topos literario da que Bermejo, antes que socialista o ministro, es del ciervo herido en su significación divina, pues poeta hasta las cachas, como ya ha demostrado en a la legua se le nota que es hombre de inclinacioalguna ocasión desde la tribuna parlamentaria; y, nes místicas. Y no parece osado aventurar que, enpor si fuera poco, es también hijo del jefe de la Fatre tiro y tiro, se acordara de San Juan de la Cruz: lange en Arenas de San Pedro. Nada más natural ¿Adónde te escondiste, Amado, y me dejaste que, siendo poeta e hijo de falangista, al ministro con gemido? Como el ciervo huiste, habiéndoBermejo le guste la caza, como les gustaba a los me herido; salí tras ti clamando, y eras ido Comiembros de la cohorte literaria de José Antonio, JUAN MANUEL mo el ciervo brama por las corrientes de las aguas maestros en el arte de la poesía venatoria. Seguro DE PRADA así clama por ti, oh Dios, el alma mía nos dice el que Bermejo, mientras disparaba a los ciervos, resalmista; y así debe clamar también el alma cérvida, digo cordaba el bellísimo Romance del venado de Agustín de férvida, de Bermejo. Foxá: Por la herida de un balazo le entró toda la mañaHay una foto del ministro en cuclillas, mientras empuna, aire de pino y resina no cribado en la garganta O ña la cornamenta de una de las piezas abatidas, en la que aquel otro romance, no menos hermoso, de Adriano del Vase le nota tristón, y en esto se confirma que es hombre senlle: Huye el río, ciervo herido de algún montero mayor, sible. ¿Será que en ese momento lo asaltó la conciencia de sangrando rojas adelfas por islas de fango y flor. Ramola fugacidad de la vida, como a Góngora cuando escribe: neando en los álamos, va huyendo del cazador, ciervo La vida es ciervo herido que las flechas le dan alas ¿Secon astas de chopos que empapa el agua en sudor rá la suya una nostalgia de la pureza perdida, como la de ¡Ay del que no sepa levantar, frente a la poesía que Borges cuando soñó con una cierva blanca fugitiva? ¿O sedestruye, la poesía que promete! exclamó José Antorá que le ocurre como a Acteón en el poema de Barahona nio. Y frente a los fachas, que siempre andan destruyende Soto, que, convertido en ciervo sin saberlo, no entiende do honras, se alza la gallarda estampa del ministro Berpor qué las ninfas que acompañan a Diana se ríen de él: mejo, que entiende la caza del ciervo como una poesía Porque el cuitado no siente de qué se alegra la gente: que promete. Seguro que, mientras descerrajaba tiros, que siempre el cornudo fue el último que los ve, porque Bermejo recordaba la Égloga Venatoria de Fernando de los tiene en la frente Afuera tristezas, ministro BermeHerrera. Seguro que, mientras paseaba por el monte, esjo, afuera querellas, afuera suspiros; pues si la cacería de copeta al hombro, le recitaba a su esposa el Romance ciervos te dejó alicaído, siempre te quedará el consuelo de del cazador cazado joya de nuestra lírica medieval: volver a la palestra pública y soltar algún berrido. Que, co Pensando al amor cazar, yo me hice cazador, y a mí mo reza la copla, la berrea es el gritar los amores y las cazóme el amor Y, al alzar la vista a la espesura, allá ansias de los machos de verdad donde los venados se refugiaban de su puntería infaliwww. juanmanueldeprada. com ble, acudiría a sus labios el dístico de José Martí: Mi ver- DE RUPTURA UANDO Zapatero sea viejecito y decida resignar su responsabilidad de Gobierno quizá pueda ceder el liderazgo al hijo de Carmen Chacón, que nacerá este verano. Acaso para entonces la derecha y el centro estén a punto de reunificarse después de alguna de sus eternas rupturas, no sin recelos ni puñaladas entre sus líderes, y las encuestas dirigidas por los nietos de Arriola pronostiquen un ligero pero insuficiente ascenso de sus expectativas. Por el camino que vamos, al PSOE le bastará con no dividirse para aguantar en el poder un par de geneIGNACIO raciones, y hacer la TerceCAMACHO ra Transición confederal después de haber consolidado la segunda con la ayuda de un nacionalismo repudiado por el PP para defender sus sagrados principios. Quienes crean que esto es una exageración que permanezcan atentos a la actualidad y esperen a ver cuántos partidos se disputan los diez millones de votos populares en las próximas elecciones generales. Es posible que muchos dirigentes del centroderecha no se estén dando cuenta, enfrascados en el fragor cainita de la lucha por un poder que no tienen, pero lo que la trifulca del PP está poniendo en juego es la propia supervivencia del partido como tal. Y sobre todo, la existencia de una base social implicada que hasta ahora ha respaldado de forma unívoca un proyecto de alternativa reformista. Porque en un partido se pueden producir debates sobre la táctica, y son malos; disputas por el liderazgo, y son peores; agravios por los cargos, y son lamentables; pero cuando se llega a poner en cuestión el núcleo de las ideas y los principios, lo que está en juego es el concepto mismo del proyecto político. Y eso suele conducir a una diáspora en la que, o bien se divide la organización, o se fragmenta su electorado. Ha llegado un momento en el que, a base de encarnizarse en su demencial querella interna, los líderes del centroderecha han empezado a olvidar que el pueblo no perdona. Creen que tienen tiempo de curar heridas, pero en el caso de que lleguen a recomponer el partido, las impresiones de esta reyerta habrán calado en la opinión pública mucho más hondo de lo que ellos calculan. Porque se ha pasado de discutir sobre la idoneidad de un candidato a cuestionar la propia ideología del colectivo y del programa. Y no habrá muchos ciudadanos dispuestos a respaldar un proyecto cuyos responsables litigan sobre sus propios principios. La bronca del PP está a punto de pisar la línea de no retorno. Ésa en la que se rompe la unidad, saltan los fusibles y se produce el cortocircuito. El punto peligrosísimo a partir del cual algunos pueden sentir la tentación de caminar en otra dirección. Quizá muchos no lo sepan, pero es posible que otros sí sean perfectamente conscientes, e incluso que tengan ya definida la hoja de ruta. Si la deriva de disenso sigue como hasta ahora, está cercana la temperatura de fusión en la que se derriten los materiales de la cohesión política. Sería una broma macabra que el partido que anunció que España se iba a romper acabase fracturado antes de que se cumpla su pronóstico. C