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64 MADRID www. abc. es madrid DOMINGO 18- -5- -2008 ABC Los gorrillas imponen su ley y su peaje Los estacionamientos de los hospitales son terreno favorito de los gorrillas la mayoría indigentes inmigrantes que obtienen hasta 30 euros por día. Pero también imponen su peaje en otras zonas POR JOSÉ M. CAMARERO FOTO: CHEMA BARROSO MADRID. Además del coste de zona azul, la tasa de los gorrillas Es lo que, cada mañana, se encuentran los usuarios que se acercan a varios hospitales públicos de Madrid. Ni la implantación del Servicio de Estacionamiento Regulado (SER) ni la acción policial han conseguido acabar con esta práctica, tan enraizada en muchas ciudades desde hace años, y que continúa en aumento, especialmente en algunas zonas. La masiva llegada de inmigrantes provoca que muchos tengan que buscarse un medio de vida, ante la falta de trabajo. Y el más usual se está convirtiendo en el de aparcacoches. Los gorrillas han encontrado en los aparcamientos del Hospital Clínico o del Ramón y Cajal un granero en el que sacarse hasta 30 euros diarios. Desde primera hora de la mañana, una decena de hombres, todos del África subsahariana, se reparten el espacio disponible en el estacionamiento del Clínico (distrito de MoncloaAravaca) Hasta aquí llegan miles de personas cada mañana, para acudir a sus consultas de especialistas. Ditou y Jeffer discuten sobre la posición que deben ocupar hoy. Ayer se la cambiaste a aquél espeta Ditou a su compatriota senegalés, así es que hoy me toca a mí aquí Conscientes de que, cuanto más cerca de la entrada se sitúen, más dinero recaudarán, surgen los primeros problemas. Pronto se solucionan, ante la llegada de los primeros enfermos al hospital. No sólo se encargan de buscar alguna plaza libre, sino también a realizar indicaciones para que aparquen con facilidad. Cuanto más les ayudes, más dinero te dan asegura otro gorrilla Desde el otro lado del parabrisas del vehículo, las cosas se ven muy diferentes. Manuela, de unos 50 años, ni siquiera se atreve a salir de su turismo. Le da miedo. Su cara lo dice todo. Finalmente, accede a salir con un euro preparado en la mano. Se lo da a uno de los gorrillas se asegura de que ha cerrado correctamente su coche y sale corriendo. No sé por qué les damos miedo asegura un compañero senegalés. No hacemos nada, sólo intentamos ganarnos la vida Sin embargo, Manuela, como otros muchos usuarios de estos aparcamientos públicos, no opina lo mismo. ¿Por qué estoy obligada a pagarles, si ya pago por el estacionamiento? se pregunta. Todos sabemos que, si no pagamos, nos rayan el coche explica Luis María, aunque su acompañante asegura que se trata de una leyenda que nunca se cumple A medida que va pasando la mañana, quedan pocos sitios con los que hacerse para sacar algún euro más. De media explica Chris, nos dan un euro y sacan unos 30 por día. Pero no todo el mundo está dispuesto a abonar esta especie de impuesto revolucionario Muchas veces, han sido amenazados por los conductores, e incluso agredidos- -aseguran- aunque la mayor parte de los ciudadanos se limitan a acelerar y a buscar una plaza libre allí don- Peleas por el mejor sitio Impuesto revolucionario No sé por qué damos miedo. No hacemos nada, sólo intentamos ganarnos la vida afirma un senegalés de no hay ningún gorrilla que le indique dónde debe estacionar. En el aparcamiento del Hospital Ramón y Cajal sucede prácticamente lo mismo cada mañana. Si vas a La Paz explica una enfermera de este centro, no hay, porque allí existe la zona azul, pero aquí no, y se vie- nen porque saben que va a haber sitio que indicar a la gente De vez en cuando, en los alrededores de este centro sanitario, aparece una patrulla de la Policía Municipal. Los gorrillas saben perfectamente que, como mucho, les pueden pedir la identificación, pero no les