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46 ECONOMÍAyNEGOCIOS Europa DOMINGO 18 s 5 s 2008 ABC Bruselas duda ahora de los biocombustibles Todavía no es oficial pero la Comisión Europea ya ha creado un grupo de trabajo para analizar el impacto de los biocombustibles en la crisis alimentaria mundial. Aún puede haber marcha atrás MARIBEL NÚÑEZ. CORRESPONSAL BRUSELAS. La decisión tomada el año pasado por los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea de que en 2020 el 10 de la energía que se consuma en el Viejo Continente procederá de biocombustibles empieza a ser un problema moral, en tanto en cuanto es en parte responsable de la espectacular subida del precio de las materias primas que, a su vez, está provocando hambre en muchas zonas del mundo. En esta situación la Comisión Europea y el conjunto de los Veintisiete se encuentran en medio de un fuego cruzado de acusaciones por parte de instituciones multilaterales, ecologistas y científicos de que son responsables en parte de la crisis alimentaria mundial. Frente a la cerrazón del Ejecutivo comunitario en las primeras semanas de que no se dará un paso atrás en la propuesta, sobre todo porque ya ha recibido el visto bueno de los jefes de Estado, ya se empiezan a plantear las primeras dudas. De hecho, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, ha creado recientemente un grupo de trabajo de expertos que le asesorarán sobre la crisis alimentaria y, además, sobre el papel de los biocarburantes en la cuestión. El informe de este equipo se hará público en las próximas semanas y de ahí se podrá derivar la respuesta que dé el conjunto de la UE a este problema, lo que probablemente se producirá en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de junio. El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) Dominique StraussKahn, fue uno de los primeros que dio la alarma sobre la situación. Cuando se hacen biocombustibles a partir de productos agrícolas que no se usan para hacer comida es perfecto, pero cuando su origen son productos alimenticios plantea un problema moral En la situación actual, StraussKahn abogó por una moratoria en el campo de los biocombustibles, lo que contrasta con la opinión de la CE en esta materia hasta ahora. La tesis de Bruselas es que el nivel de producción de biocombustibles en Europa no es lo suficientemente grande como para influir en el encarecimiento de los alimentos. A pesar de esta firmeza, la comisaria europea de Agricultura, Mariann Fischer- Böel, va a proponer suprimir la actual subvención que reciben los cultivos denominados energéticos (colza, girasol, soja, remolacha, maíz, cebada y centeno, entre otros) que asciende a 45 euros por hectárea cultivada. La decisión será del Consejo de Ministros de la UE, dentro del marco de la revisión de medio plazo de la Política Agrícola Común (PAC) Desde la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) se ha advertido de que cumplir el objetivo del 10 de biocombustibles en 2020 supondrá que habrá que importar grandes cantidades de biocarburantes, a lo que añade que la producción sostenible de este producto fuera de Europa es difícil de conseguir y de controlar Desde Francia, uno de los países europeos más defensores de la PAC, su presidente, Nicolas Sarkozy, ya ha asegurado que la crisis actual de los precios de los alimentos no requiere una respuesta inmediata, pero sí una ambiciosa estrategia de apoyo a la agricultura En Alemania, uno de los países europeos más volcados con las políticas de protección del medio ambiente, la canciller Angela Merkel ha terciado en la polémica con una defensa cerrada de los biocombustibles. Las malas políticas agrícolas y los cambios de hábitos de alimentación en los países en vías de desarrollo son los causantes de las subidas de precios de los alimentos y no la producción de los biocombustibles ha asegurado la canciller del principal país productor europeo de este tipo de combustibles. Por su parte, desde organismos multilaterales como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) se sostiene que, efectivamente, la producción de biocombustibles será uno de los principales responsables de que los precios de los alimentos vayan a subir entre un 20 y un 50 de aquí a 2016. Un problema moral Francia quiere más PAC El futuro de los biocarburantes divide a los miembros de la CE que intentará presionar al resto de los socios europeos para rebajar el porcentaje obligatorio de biocombustibles en 2020, habida cuenta del aumento de la preocupación de que este objetivo pueda estar contribuyendo, aunque sólo sea en parte, a la crisis alimentaria que hay en muchos países del mundo. Desde Bruselas se asegura que el biocombustible es sólo uno de los responsables de la subida de los precios de los alimentos y, desde luego, no el más importante. Se señala que AFP Reino Unido fue el primer país en pedir una revisión del objetivo de 10 de biocombustible en 2020 Alemania, primer productor europeo de biocarburantes, niega que sean la causa de la crisis alimentaria Londres, por el replanteamiento Reino Unido, por su parte, ya ha asegurado a través de su primer ministro, Gordon Brown, el crecimiento demográfico y económico y el aumento del nivel de vida en los países emergentes, el encarecimiento del petróleo y la bajada de los stocks mundiales de cereales están entre los factores de la subida de precios de la alimentación. Además, la CE añade que en Europa los biocarburantes sólo absorben entre el 2 y el 3 de la producción de cereal, mientras que EE. UU. dedica el 20 de su producción de maíz a hacer bioetanol que, además, está subvencionado. The Economist pone al Banco de España como ejemplo frente a la crisis financiera ABC LONDRES. El semanario británico The Economist señala al Banco de España como uno de los pocos reguladores bancarios que no han visto dañado su crédito, sino todo lo contrario, como consecuencia de la crisis financiera internacional. Ésta es la valoración que hace la revista sobre la situación de la banca internacional que publica en su último número, informa Servimedia. El semanario afirma que muy pocos reguladores emergen de la crisis con una buena imagen ya que el norteamericano no vio el veneno de las hipotecas subprime el alemán no se percató de las gigantescas asunciones de riesgos fuera de balance por parte de algunas entidades, el suizo no detectó las arriesgadas inversiones de UBS y el británico no se enteró de la crisis del Northern Rock prácticamente hasta que se produjo el pánico de los ahorradores. En cambio, en Madrid prevalece una sensación de tranquila satisfacción gracias a dos claras políticas la exigencia de cubrir las inversiones fuera de balance con el mismo importe que las convencionales y el provisionamiento dinámico establecido desde 2000 por el Banco de España, en virtud del cual, los fondos para insolvencias debían crecer de manera acompasada a la aceleración del crédito. Este último choca con los criterios contables internacionales Por esa razón, The Economist advierte de que sería irónico que España se viera obligada por razones contables a cambiar su melodía justo cuando otros países empiezan a tararearla