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ABC DOMINGO 18 s 5 s 2008 INTERNACIONAL 41 De la mano y en busca de una salida George Bush, cierra su gira por Oriente Próximo reiterando ante el presidente de Egipto, Hosni Mubarak, su convencimiento de que antes de que acabe su mandato podrían fijados los límites de un Estado palestino independiente POR PAULA ROSAS CORRESPONSAL SHARM EL SHEIJ EGIPTO. Con francotiradores apostados en el tejado del aeropuerto y férreos controles de policías armados hasta los dientes cada cien metros en sus largas avenidas, Sharm El Sheij no parecía ayer el destino ideal para unas vacaciones de sol y playa. Desde las tumbonas los turistas veían ayer los aviones militares. Pero para los ejércitos de camareros, limpiadores y jardineros que mantienen impecable Sharm El Sheij, esta es una estampa habitual. Desde que el presidente egipcio, Hosni Mubarak, decidió convertir esta ciudad en la capital de las conferencias de paz de Oriente Medio, Sharm ha sabido blindarse cual fortaleza para proteger la seguridad de los líderes que la visitan. No en vano ha sido elegida por el presidente de Estados Unidos, George Bush, para finalizar su última gran gira por Oriente Medio, con la que se despide de la región que ha centrado su política exterior. Bush se reunió ayer con algunos de sus principales aliados en la zona, como son Mubarak y el presidente de Afganistán, Hamid Karzai. Pero el plato fuerte de la apretada agenda de encuentros fue la reunión que mantuvo con Mahmud Abbás, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) al que trató de convencer de su compromiso con el proceso de paz en Oriente Medio. Estoy completamente comprometido a trabajar con Abbás y con sus negociadores, así como con los israelíes, para definir un estado (palestino) afirmó ayer ante los periodistas tras el encuentro con Abbás. Algunos líderes árabes, pero sobre todo la prensa de la región, han mostrado estos días su escepticismo ante la discutida imparcialidad del estadounidense en el conflicto, especialmente después de la visita del mandatario a Israel esta semana. Bush, que asistió a la celebración del 60 aniversario del nacimiento de de Israel, describió al estado judío como el mejor amigo de Estados Unidos una declaración que no ha gustado por estos lares. Pero Sharm El Sheij es la El presidente George W. Bush y Mahmud Abbás, ayer en Sharm el Sheij AP Aliados en la zona ciudad de la paz según la denominación que le ha otorgado la Unesco, y ambos líderes abandonaron la reunión con la prensa cogidos de la mano, un gesto de amistad en el mundo árabe, pero también un guiño del presidente estadounidense hacia sus críticos. Sin embargo, a pesar de que muy pocos apuestan por que esta gira termine con algún tipo de resultado o compromiso tangible, el optimismo de Bush por finalizar su mandato el próximo enero con un acuerdo de paz parece inquebrantable. Creo que podremos alcanzar un estado palestino definido para el final del mandato presidencial volvió a anunciar ayer a los periodistas, y aseguró que este deseo lo volverá a hacer público hoy en el discurso con el que inaugurará, también en Sharm El Sheij, el Foro de Davos para Oriente Medio. Pero tras ocho años de presidencia, George Bush ha dejado aún muchos cabos por atar en Oriente Medio, la región que ha centrado su cacareada lucha contra el terrorismo y por la democracia. Afganistán o Irak, con cuyo vicepresidente se reúne hoy Bush, podrían ser algunos. Pero, sin duda, el mayor asunto inacabado que el presidente dejará en la región será la conquista de los corazones de sus habitantes. Nadie el quiere aquí. Ni en Egipto ni en ningún país árabe sentenciaba ayer Mohamed Fuad, un taxista que trabaja a destajo estos días llevando a participantes del Foro de Davos entre los intrincados controles policiales. Además, cada vez que viene, la ciudad se pone imposible y no hay quien trabaje añadió mientras mostraba por enésima vez su licencia a un policía.