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ABC DOMINGO 18- -5- -2008 Elecciones en EE. UU. INTERNACIONAL 39 de Illinois representa la opción posiblemente más alejada del establishment y del status quo Su raza, su edad, su oposición a la guerra de Irak y su estilo político le avalan. Mientras su rival Hillary Clinton ofrece experiencia y algo de nostalgia, el candidato demócrata ha sabido capitalizar a su favor las ilusiones de un cambio político post- racial BARACK OBAMA esperado El campeón del cambio P. RODRÍGUEZ WASHINGTON. Si las presidenciales del 2008 son unas elecciones de cambio, Barack Obama debería ser el candidato con mayores posibilidades de tomar posesión de la Casa Blanca en enero del 2009. Ya que el senador por Illinois representa la opción posiblemente más alejada del establishment y del status quo Su raza, su edad, su oposición a la guerra de Irak, su estilo político y valores le han convertido en una especie de fenómeno electoral con una dinámica propia en detrimento de las ambiciones presidenciales y la experiencia de la marca Clinton. Ante ese supuesto clima político de insatisfacción y búsqueda de alternativas, la inexperiencia en Washington y el idealismo de Obama pueden considerarse casi como una especie de irónica ventaja. Aunque durante el ciclo de primarias, el candidato demócrata ha demostrado que pese a empezar desde cero es capaz de orquestar una efectiva y dura campaña electoral. Pragmatismo que se ha visto acompañado por una superior capacidad retórica y plusmarcas a la hora de reunir donaciones electorales, sobre todo por medio de pequeñas contribuciones canalizadas a través de internet. No obstante, el duro pulso contra Hillary Clinton ha servido para demostrar en varias jurisdicciones las dificultades que el candidato afroamericano tiene para conectar en las urnas con la clase trabajadora blanca, uno de los pilares electorales del Partido Demócrata. Esta desventaja, concentrada en Estados swing donde ni republicanos ni demócratas disfrutan de una clara ventaja, apunta hacia la persistencia de inquietantes prejuicios raciales pese al mensaje unificador esgrimido por Obama y sus esfuerzos de presentarse como un candidato post- racial Su complicada historia familiar, el controvertido reverendo de su parroquia protestante en Chicago, el bulo de que es musulmán y su admitido uso de cocaína amenazan con resurgir durante la campaña general. Al igual que sus comentarios, percibidos como elitistas, contra la amargura de ciertos elementos de la América profunda donde la candidatura de Obama supone demasiados cambios radicales. Los que dudan de que al final pueda demostrar todo el temple necesario para enfrentarse a un sazonado héroe de guerra como McCain no dudan en llamarle Obambi Irak: Contrario desde un principio al uso de la fuerza contra el régimen de Sadam Husein. Una baza esgrimida contra Hillary Clinton, que sí votó a favor del visto bueno para la guerra solicitado por la Administración Bush. Es partidario de una ordenada salida de las fuerzas del Pentágono. Su objetivo es completar una retirada en el plazo de un año y medio. Seguridad y diplomacia: Partidario de hacer un mayor esfuerzo en Afganistán y Pakistán. Además de mayores inversiones de seguridad en el frente doméstico. Se ha declarado interesado en negociar con países abiertamente hostiles a EE. UU. como Irán, Corea del Norte o Cuba. Lo cual ha sido criticado tanto por Hillary como por el liderazgo Republicano y la Casa Blanca. Economía y sanidad: Promete una fiscalidad mucha más favorable a las rentas del trabajo y reducir la influencia de intereses especiales en las prioridades del gasto público. La reducción del déficit federal no es uno de sus mayores objetivos. Insiste en una reforma subvencionada para lograr un sistema de cobertura sanitaria similar al que disfrutan los empleados del gobierno federal. Declarado partidario de estimular fuentes de energía alternativas e imponer límites obligatorias a las emisiones contaminantes de EE. UU. con el objetivo de llegar a mediados de siglo a una reducción del 80 con respecto a 1990. Considera que la lucha contra el cambio climático debe figurar entre las prioridades del gobierno federal. El pulso con Hillary ha servido para demostrar sus dificultades para conectar con la clase trabajadora blanca Energía y cambio climático: brá que convenir que la primera impresión que se saca de los titulares es que las cosas van de verdad mal para McCain. Le ha aparecido un pastor que es tan radical como el reverendo Jeremiah Wright, el director espiritual de Obama. El que McCain nunca se haya sentado con este pastor, de nombre John Hagee, importa poco. El pastor, que ha descrito en términos inaceptables a los católicos, anunció días atrás su respaldo a la candidatura de McCain y ahora hay que emplearlo contra él. El Partido Libertario de los Estados Unidos es la verdadera formación liberal de aquel país. Concurre en todas las elecciones presidenciales y nunca con- sigue salir de la fosa. En esta ocasión quiere ser su candidato Bob Barr, un antiguo congresista republicano de Georgia. El impacto de Barr sobre la política nacional es descriptible. Más seria es la derrota republicana en las elecciones parciales de Mississippi, como más valorativo es si Obama está haciendo frente o no al reto electoral de no perder el voto blanco de la clase trabajadora que en Virginia Occidental huyó de él. Pero una segunda lectura de esta pagina generada por el NYT sugiere que por el tono y el enfoque, los demócratas sienten que deben disparar con todas sus armas. No les debe ir tan bien como insinúa el Times Inmigración: Pese a sus problemas con el voto hispano, está a favor de una completa reforma de inmigración que permita la regularización de los sin papeles Al mismo tiempo insiste en mayores controles en la frontera con México y un programa de trabajadores temporales para satisfacer de forma regulada todas las demandas de mano de obra no cubiertas en EE. UU. AP