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ABC DOMINGO 18- -5- -2008 Edward Kennedy, hospitalizado de urgencia tras sufrir convulsiones 35 CONGRESO PARALIZADO 65 congresistas involucrados: casi un cuarto de los 268 miembros del Congreso elegido en 2006 son investigados por sus vínculos con paramilitares. La mayoría, 54, pertenece a partidos que apoyan al Gobierno. Más de 30 de ellos están en prisión. El primo de Uribe en prisión: el senador Mario Uribe Escobar, primo del jefe del Gobierno, ingresó en prisión en abril después de que Costa Rica le negara el asilo político. Se le acusa de reunirse con el jefe para Salvatore Mancuso, quien afirma que el 35 por ciento del Congreso estaba a sueldo. Los capos paras extraditados: el pasado día 14, Colombia extraditó a EE. UU. a 14 jefes paramilitares, incluido Mancuso. Los críticos de Uribe le han acusado de deshacerse así de testigos clave de las relaciones políticas de las Autodefensas Unidas, creadas en 1997 para unificar a grupos armados de ultraderecha y a las que se acusa de 15.000 muertes. Duela a quien duela, todas las regiones apoyaron a los paramilitares Gustavo Duncan s Politólogo colombiano no? ¿Impactará su popularidad? -Los cuatro años de gobierno del presidente Andrés Pastrana (1998- 2002) habían dejado un legado de inseguridad. Los secuestros, las extorsiones y los retenes de la guerrilla eran una amenaza común, tanto para las clases bajas como para las clases altas. A eso hay que sumarle la recesión económica. Cuando llegó Uribe, hizo lo que el país quería que un presidente hiciera: contener a las FARC. Hoy, las FARC no son el problema de hace una década. Están replegadas en zonas de frontera, donde existe un grave problema social de cientos de miles de cocaleros. A eso hay que sumarle el crecimiento económico. Eso explica su popularidad. -El tema de la legitimidad es otro. Desde 1997 hasta 2005, cuando los paramilitares se desmovilizan, éstos se apoderaron de las funciones del Estado en el ámbito local. En 2002, cuando Uribe triunfó, casi toda la clase política colombiana estaba involucrada de una manera u otra con ejércitos privados, y de manera directa o indirecta con el narcotráfico, porque las regiones colombianas experimentaban esa realidad. El Congreso es el reflejo de la sociedad colombiana. Todas las regiones los apoyaron. Duela a quien le duela, así fue. Uribe es un presidente que viene de la política rasa, y de esos sectores regionales que emergieron de la guerra, con todas sus implicaciones económicas y políticas. A través de una serie de alianzas con el país moderno, accedió a la Presidencia. Por eso, antes que cambiar el Congreso, la sociedad colombiana debería pensar en cómo transformarse a sí misma. rar que resuelva los problemas de fondo del país. ¿Tanto escándalo a su alrededor afecta a la posible segunda reelección del presidente Uribe? -Hoy, esta posibilidad se ve complicada por la pérdida de su mayoría en el Congreso y por el desgaste propio que debe afrontar. Ya no es un tema tan fácil como hace dos meses. Cree que, tras la parapolítica queda una Colombia moderna dispuesta a diluir el poder de los ejércitos privados, aunque afirma que éstos siguen existiendo para proteger el negocio de la droga POR A. DE VENGOECHEA BOGOTÁ. El politólogo colombiano Gustavo Duncan es quizás uno de los investigadores más sólidos frente al tema del paramilitarismo en Colombia. Su libro, Los señores de la guerra. De paramilitares, mafiosos y autodefensas en Colombia (2006) es referencia obligada a la hora de entender estos escuadrones de la muerte que se opusieron con los más sanguinarios métodos a las guerrillas de izquierda. ¿Para qué ha servido el escándalo de la parapolítica? ¿Cómo se conoció este maridaje entre paramilitares y políticos, si los paramilitares se están rearmando de nuevo? ¿Y afecta la parapolítica a su legitimidad? -Colombia es un país en el que el proceso de modernización está atravesado por el narcotráfico y los ejércitos privados. Por el momento, es funcional. La gran duda son los resultados. ¿Hacia qué sociedad va a conducir esta dinámica? La parapolítica de momento, ha servido para volver a equilibrar las fuerzas entre el centro y las regiones. Pero no podemos espe- un fondo de recompensas de 100 millones de dólares para pagar a los rebeldes que abandonen la guerrilla y liberen a los secuestrados, estrategia que ha dado resultados. Tanto Ecuador como Venezuela cambiaron el tono. Los unos y los otros han intentado liberar a Ingrid Betancourt, la ex candidata presidencial, para ganar crédito político. Pero el triunfo también se lo disputa el presidente francés, Nicolás Sarkozy. Y mientras todos van tras la joya de la corona, que es Ingrid Betancourt, Álvaro Uribe se sigue fortaleciendo. Cuando Uribe ganó en 2002, casi toda la clase política estaba involucrada de una manera u otra con ejércitos privados y el narcotráfico La posibilidad de una segunda reelección no es tan fácil como era hace dos meses por la pérdida de la mayoría uribista en el Congreso -Están desmovilizados. Pero han aparecido nuevos ejércitos y nuevos liderazgos, y persiste la misma necesidad de proteger las transacciones y los derechos de propiedad en la industria del narcotráfico. Los nuevos ejércitos pasan fácilmente de 5.000 hombres. Estos ejércitos, sin embargo, no parecen tener el mismo respaldo político que los anteriores. Y la opinión pública nacional será más reacia y no les dejará adquirir poder político como las antiguas y hoy desmovilizadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) -Mucho. Nos mostró que existe también una Colombia moderna, donde la opinión públia, ciertos sectores poderosos, la prensa y el Poder Judicial han empezado a percibir que el paramilitarismo y su poder político y económico estaban creciendo demasiado. La parte moderna de Colombia respondió con la parapolítica Yo diría que no para terminar con el narcotráfico y los ejércitos privados, sino para diluir su poder. ¿Cuál es el nivel real de desmovilización de los paras ¿Algo bueno salió de todo esto? -Más de 30 diputados uribistas presos por sus vínculos con los paramilitares, otros dos en prisión por haber confesado cómo la reelección fue comprada. Votos a cambio de puestos. ¿Todo esto deslegitima a Uribe y a su Gobier-