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10 OPINIÓN DOMINGO 18 s 5 s 2008 ABC AD LIBITUM DE LA VEGA ROTTENMEIER UANDO actúa como portavoz del Gobierno, especialmente cuando se reviste con las galas de presidenta en funciones, la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega tiende a recordarnos a la señorita Rottenmeier, la rigurosa y antipática preceptora de Heidi y su amiga Clara. Es más, alguna vez he sospechado que cuando Johana Spyri, uno de los más populares escritores suizos de todos los tiempos, más que Dürrenmatt y casi tanto como Rousseau, escribió su serie de cuentos para niños, a finales del XIX, la vio venir y sólo se equivocó en el vestuario. Al carácter y gravedad de la vicepresidenta le coM. MARTÍN rrespondería más el arFERRAND mario del personaje imaginario, austero y calvinista; pero la socialdemocracia- -tan hueca, tan estéril- -exige formas de consumo y colorines válidos para salir en la tele. De la Vega, como su predecesora suiza- -más en los libros que en los dibujos animados japoneses- riñe más que habla. Ejerce su autoridad por el método de la bronca previa y, también por deformación profesional, más que decir, dicta sentencias. Frasea sincopadamente, como si buscara en la prosodia lo que no le viene al magín y muy bien podría recitarnos la tabla de multiplicar como quien elabora el Discurso del Método sin tener noticia de Descartes. Es, si se quiere, la versión progresista de la maestra Ciruela y, venga o no a cuento, es capaz de decir que el Ejecutivo español rechaza la violencia, el racismo y la xenofobia y, por lo tanto, no puede compartir lo que está sucediendo en Italia Hay algo en José Luis Rodríguez Zapatero y en su paritario equipo gubernamental de incontenible desprecio a la derecha. Llámese ésta Angela Merkel o Nicolas Sarkozy, nunca les falta un tono de desdén cuando se refieren a ella. En el caso de Silvio Berlusconi llegan al paroxismo, les excita de manera morbosa y entran en el despropósito. El primer ministro italiano es discutible y lo es más todavía el hecho de que coincidan en él la responsabilidad del Gobierno de Italia y la propiedad de la mayoría de los medios de comunicación que operan en la República; pero, ¿quién es Fernández de la Vega, en qué pedestal se encarama, para censurar los actos de Gobierno de un país amigo y socio en la UE? Si además, y de perfil, se señala a Berlusconi como una reencarnación del fascismo se incurre, al mismo tiempo, en el disparate y en el desacato. Lo que ha podido ser una grave crisis diplomática se ha quedado en nada gracias a la cintura diplomática italiana y al vértigo en la enmienda española; pero ahí quedan De la Vega, gran vocación para afirmaciones urbi et orbi, y el problema de la inmigración ilegal que, bien o mal, trata de atajar el Gobierno de Roma y que aquí seguimos tratando con cataplasmas y sermones vacíos. La vicepresidenta tendrá que buscar otro modelo literario. C -Disculpen: aquí debe haber un error... PROVERBIOS MORALES MARÍA UENO, es posible que María San Gil no sea más que una chica de provincias viviendo en un cuadro de Ramón de Zubiaurre o de algún otro costumbrista menor, y que no sirva para la Gran Política de diseño. Es posible que no sepa explicarse como una catedrática y que se haga un lío o que la líen con borradores inconclusos y contradictorios. Es posible, en fin, que tenga que irse a casa antes de que los ancianos padres de los militantes centristas del PP vasco empiecen a preguntarse por qué no firma ponencias que ellos firmarían brincando como cabras jubilosas (los ancianos padres de los militantes centristas del PP vasco me parecen criaturas más improbables todavía que los propios militantes centristas del PP vasco, pero admito la hipótesis e incluso cachalote como animal de compañía) Es posible que María San Gil se haya quedado obsoleta ante esta nueva perspectiva esplendorosa que contempla el centrismo español. No hay más que ponerla junto a Soraya en el casting para comprobar que no da el tipo. María, la pobre, no tiene siquiera la formación adecuada. En vez de licenciarse en Sciences Po, Derecho o ComuJON nicación, se dedicó a perder el tiempo JUARISTI con estudios bíblicos. Y, mira tú, ni se casó por lo civil, habráse visto estrecha. Derechona pura, sin discusión. Con semejante historial, no deberías dedicarte a la cosa pública ni aunque te maten al jefe mientras tomáis el aperitivo. Corres el riesgo de que te calen cuando llegues a comisario europeo, como a Rocco Butiglione, y entonces les sacarán los colores a los honrados centristas de tu partido, que no se merecen tanta humillación por tu culpa. María, que no te enteras. Que no estás al día, María. Que el PP ha cambiado, que ya es el centro moderno que todos esperábamos que alguna vez se decidiese a encarnar. O sea, que los socialistas tiemblan de miedo ante la estrella ascendente de Rajoy, y ahora nos vienes con tiquismiquis. B Después de todo, ¿qué ha hecho María San Gil por la patria, por el bienestar y el progreso? Recoger un partido en bancarrota y llevarlo a la ruina. Cierto: es una mujer de principios, pero qué tendrán que ver los principios con la Gran Política, digo yo. Los principios, a María San Gil, le han valido insultos callejeros cotidianos, conatos de linchamiento en mercados y universidades, unos cuantos galones de lágrimas en funerales de compañeros y hasta una displasia. Vaya éxito. E insiste: nada de acercarse a los nacionalistas, porque se radicalizan más. Claro, querida, pero las verdades de Perogrullo, o les sacas provecho, como Pachi López, o sólo te producen melancolía. Última teórica que te doy gratis. En un país afligido por el terrorismo nacionalista, ganan los nacionalistas que se pretenden moderados, porque los aterrados les votan. Les ceden el poder, con la esperanza- -vana, es cierto- -de aplacar a los asesinos. Antaño, el PNV explotaba esta fórmula en régimen de monopolio. La genialidad de Pachi López ha consistido en usurpársela, dando a Ibarreche toda la cuerda que necesitaba para ahorcarse, presentándose ante la galería como el auténtico nacionalismo moderado y negociando con ETA por encima del gobierno vasco. Así que, mientras tú te desgañitabas invocando la nación española, los socialistas arrasaban en las elecciones de marzo, frente a un tripartito radicalizado y a un PP principista. ¿Quieres saber en qué consiste hoy el nacionalismo moderado? En esas mociones éticas de Mondragón y Hernani que tú y los tuyos os negáis a secundar por repugnancia moral. No te hagas ilusiones. El terrorismo se ha cargado la nación española en el País Vasco y, si me apuras, en media España. Toda una ganga de primavera para quien no tenga tus escrúpulos. Dicho esto, añado, por si no se nota con suficiente claridad, que ese desastre llamado María San Gil es el único atisbo de esperanza que consigo divisar en el radiante abismo que se abre bajo nuestros pies. O sea, que, como en el barco zozobrante de Péguy, tres hurras por el grumete amotinado.