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ABC SÁBADO 17- -5- -2008 85 más parte de ese tiempo se pasa por la unidad de cuidados intensivos, el peligro se dispara. La población española seguirá envejeciendo, enfermando y los brotes infecciosos irán a más. La progresión es inevitable y no existen soluciones sencillas. Una de las recetas de expertos como Vaqué es separar a los pacientes de mayor edad y con patologías complejas del resto de enfermos. No serían residencias sino hospitales de agudos para personas mayores, como los centros de veteranos de Estados Unidos o el Reino Unido apunta este experto en Medicina Preventiva. No hay soluciones sencillas para este problema, aunque lo parezcan. Hay bacilos resistentes a los desinfectantes y a los antisépticos. No siempre resulta fácil hallar las fuentes de origen o los reservorios donde pueden esconderse. El número de personal de enfermería por cada cama es otro dato a tener en cuenta. Cuánto más personal, menos riesgo y mayor atención de los enfermos. El Reino Unido ha prohibido a sus médicos que lleven corbata y batas de manga larga para no arrastrar gérmenes. La higiene es básica, no sólo en el personal, sino incluso los familiares que visitan a los enfermos. La Organización Mundial de la Salud ha lanzado un programa para fomentar el lavado de manos en los centros sanitarios. Pero ni siquiera el lavado de manos es una acción sencilla. Hay enfermeras de UCI que están obligadas a lavarse las manos 70 veces al día, con independencia del uso de guantes. Los lavados deben ser muy exhaustivos y las manos se irritan... Las soluciones de alcohol, la utilización de lavabos que se activan con un pedal (para no tocar con las manos el grifo) o la utilización de papel para el secado en lugar de toallas tam- ¿Es viable cerrar una UCI? bién ayudan. Y más aún si cuando hubiera un brote en una UCI se pudieran cerrar para limpiarlas a fondo. Todo eso es muy difícil, ¿qué hospital se puede permitir cerrar su unidad de cuidados intensivos semanas para ventilarlas y limpiarlas a fondo cada año? se pregunta Josep Vaqué. Su hospital, el Vall d Hebron, es uno de esos grandes centros sanitarios con enfermos complejos y mayor peligro de infección hospitalaria. Sin embargo, la prevalencia es muy baja. Una de las medidas de protección que se toman por sistema es el aislamiento de todos los enfermos que llegan desde otra unidad de cuidados intensivos. Lo hacemos por precaución porque hay muchas UCI colonizadas Acinetobacter, un bacilo en pleno apogeo en España La bacteria Acinetobacter baumanii ha sido el origen del brote del Hospital 12 de Octubre de Madrid. Desde que se conoció el problema, este bacilo ha sido tratado casi como agente asesino. No es el más virulento, aunque en las últimas décadas cada vez se hace más poderosa. Su incómoda presencia gana peso en todos los hospitales del mundo desarrollado. En nuestro país afecta a 3 de cada 1.000 pacientes hospitalizados, con especial incidencia en la zona centro del país. Madrid, Castilla- La Mancha, Valencia, Cantabria y el País Vasco se sitúan a la cabeza con tasas de resistencia muy elevadas según el último estudio publicado en Enfermedades infecciosas y Microbiología Clínica La Acinetobacter posee dos características que la convierten en un mal enemigo. Una de ellas es su capacidad para desarrollar resistencias a los antibióticos y su extremada facilidad para transmitirse de un paciente a otro. Es capaz de colonizar los objetos que rodean al enfermo (bombas de perfusión, camas, mandos de televisión... hasta que atrapa una nueva víctima. Razones que justifican que sea especialmente difícil su tratamiento y prevenir su diseminación en las unidades de pacientes críticos explican desde la Sociedad Española de Medicina Preventiva. No es, con todo, el patógeno que más infecciones hospitalarias causa en España. La reina es la Escherichia coli seguida de la Pseudomona aeruginosa y la S. aureus Más información: http: www. mpsp. org Clostridium difficile es la pesadilla en los hospitales de EE. UU. ABC Jesús M Aranaz Andrés Jefe del Servicio de Medicina Preventiva Hospital Sant Joan d Alacant INVESTIGARLA Y PREVENIRLA os primeros estudios epidemiológicos sobre los efectos adversos relacionados con la asistencia sanitaria, que datan de los años cincuenta y sesenta del siglo XX, dieron en considerarlos como el tributo a pagar por el avance de la medicina una postura acorde con un momento social de máxima tolerancia y práctica clínica poco compleja y por tan- SOPORTARLA, L to con poco riesgo añadido, aunque con menor efectividad. La asistencia sanitaria es cada vez más compleja, tanto en las técnicas que implementa en la práctica clínica, como en su organización. Además la esperanza de vida se ha prolongado, lo que hace que los pacientes sean vulnerables y tengan más riesgo de efectos adversos asociados a la asistencia. De hecho, el estudio ENEAS (Estudio Nacional de sucesos adversos asociados a la atención hospitalaria) pone de manifiesto que tener más de 65 años multiplica por 2,5 el riesgo de sufrir un efecto adverso. El estudio EPINE (estudio de prevalencia de infección nosocomial) muestra que la edad media de los pacientes hospitalizados ha pasado de 50 a 58 años en los últimos 15 años y que la infección nosocomial es el segundo efecto adverso más frecuente y acumula la cuarta parte del total de efectos adversos. Esa realidad pone de manifiesto que las infecciones nosocomiales (adquiridas en los centros sanitarios con motivo de la atención recibida) son cada vez más un problema importante de la asistencia sanitaria. Tal vez esa razón fue la determinante de que el primer programa de la Alianza Mundial por la Seguridad del Paciente de la OMS fuera el de reducir la infección nosocomial. La vigilancia epidemiológica es considerada el pilar en la prevención y según la OMS, debe ser un proceso circular de cuatro fases: ejecución de la vigilancia, divulgación de la información, acciones preventivas y evaluación del efecto de la vigilancia. El hecho de poner en marcha la vigilancia, sin ningún mecanismo adicional, evita una tercera parte de las infecciones nosocomiales.