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17 5 08 EN PORTADA Fuego vivo Guerra en la alta cocina española (Viene de la página anterior) cocinero que, como un quijote contra molinos de viento, ha decidido enfrentarse a todos sus compañeros y abrir una guerra en la alta cocina española precisamente cuando esta goza de un mayor prestigio internacional. Pero vamos por partes. Santamaría es en estos momentos el cocinero más estrellado de España. Tres estrellas Michelin en el restaurante del que es propietario, Can Fabes (Sant Celoni, Barcelona) y además asesora al madrileño Santceloni (dos estrellas) y al barcelonés Evo (una estrella) ambos en hoteles de la cadena Hesperia. Esta semana, tras recoger los 60.000 euros del premio a su libro, en el que hace una defensa a ultranza de la cocina tradicional, lanzó acusaciones directas contra Ferrán Adrià, considerado como el número uno de la cocina mundial, y contra lo que Santamaría denomina su cohorte chefs de vanguardia que según él llenan sus platos de gelificantes y emulsionantes de laboratorio y son capaces de legitimar formas de cocina que se apartan de las tradiciones. Mantiene con ellos un divorcio enorme, conceptual y ético La de esta semana no ha sido la única carga de Santamaría contra sus compañeros. Ya el pasado año, en Madrid Fusión, lanzó un discurso cargado de demagogia y populismo, con un alegato contra la que llamó cocina científica y una defensa cerrada de la cocina apegada al producto y a la tradición ¿Por qué un gran cocinero se lanza contra sus colegas y abre una brecha absurda y excluyente entre dos formas de entender la cocina, la tradicional y la vanguardista, tan válidas como compatibles? La mayoría de cocineros consultados por ABC coinciden en su respuesta. Santamaría es un gran chef, pero en los últimos años su cocina no ha evolucionado, se ha quedado estancada y eso le ha dejado fuera de juego. Hay por tanto un intento de recuperar la notoriedad perdida y para ello ha recurrido a sacar la artillería pesada contra sus compañeros. Algunos ven también un problema de celos con Ferrán Adrià. A Santamaría, con el ego muy alto, le molesta verse en un segundo plano mientras el cocinero de El Bulli aparece una y otra vez en los medios como abanderado de la nueva cocina española que triunfa en el mundo. Y no faltan quienes creen que se trata de una estrategia para vender el libro. Hay aún una causa posible más, con matices más políticos Sergi Arola cree que la polémica suscitada por Santamaría es perjudicial para el sector que profesionales. Santi Santamaría simpatiza con el nacionalismo catalán. Y esa defensa a ultranza de la tradición frente a las nuevas tendencias de la cocina, más globales y universales, tiene mucho que ver con su identificación con ese nacionalismo que considera que lo único válido es lo propio, lo del terruño. En su libro La cocina de Santi Santamaría lo deja bien claro: La aparición en la actualidad de nuevas corrientes globalizadoras, que incluyen la cocina catalana dentro de la llamada cocina mediterránea, nos lleva a revivir momentos de confusión. Una confusión que tiene efectos negativos sobre nuestra identidad, nunca tan graves como en épocas pasadas, pero que puede restar impulso a nuestra cocina y ocasionarle otros daños En ese libro hace suyas frases como Cataluña, al igual que tiene una lengua, un derecho, unas costumbres, una historia propia y un ideal político, tiene una cocina Y aporta otras: Si Cataluña no hubiera vivido un proceso destructivo contra su memoria histórica, su cultura y su lengua, la cocina catalana tampoco habría padecido consecuencias negativas y en hoy día sería más completa Sea cual sea la causa, lo cierto es que los cocineros consultados por este periódico coinciden en señalar que lo peor de todo es el ataque a los compañeros. Creen que si Santamaría quiere notoriedad no debe conseguirla descalificando a otros profesionales. Y casi to- ¿Política de fondo? El pasado año, Santamaría lanzó un discurso cargado de demagogia, con un alegato contra la que llamó cocina científica y una defensa cerrada de la cocina apegada a la tradición