Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
42 INTERNACIONAL La Naturaleza castiga a Asia SÁBADO 17 s 5 s 2008 ABC Birmania reconoce que la cifra de muertos por el ciclón asciende a 78.000 PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL MANDALAY (BIRMANIA) Dos semanas después de que pasara el ciclón Nargis la Junta militar birmana reconoció ayer que ha causado casi 78.000 muertos y 56.000 desaparecidos, lo que a fin de cuentas viene a ser lo mismo porque hay pocas esperanzas de encontrar supervivientes a estas alturas. Esta cifra oficial, difundida por la televisión estatal, empieza a parecerse más a las estimaciones que barajan tanto la ONU como la Cruz Roja, que elevan los fallecidos a más de 100.000 personas. Además, se encuentra muy lejos de los 350 muertos que anunció en un primer momento el Gobierno birmano, que se ha visto obligado a aumentar el balance a medida que pasaban los días y se revelaba la verdadera magnitud de la tragedia. A pesar de que esta catástrofe natural es una de las peores que ha azotado a Asia tras el tsunami de diciembre de 2004 en el Océano Índico, que se cobró 240.000 vidas, el autoritario régimen dirigido por el general Than Shwe sigue poniendo trabas a la llegada de la ayuda internacional y de cooperantes extranjeros. Para colmo, los pocos expertos en asistencia humanitaria a los que se les ha permitido la entrada en Birmania han quedado confinados en Yangón (Rangún) la principal ciudad del país, y apenas pueden moverse de allí. Durante los últimos días, la Policía y el Ejército han establecido controles en los alrededores de Rangún y no permiten a los extranjeros, tanto cooperantes como periodistas, viajar a las zonas más afectadas por el ciclón, que se encuentran a entre cinco y diez horas por tortuosas carreteras en las ciudades de Pyapon, Bogalay y Labutta. En todo el delta del río Irrawaddy, que fue barrido por el Nargis unos dos millones de personas agonizan esperando una ayuda humanitaria que, como mucho, puede haber asistido ya a 200.000 damnificados. Además, su penosa situación se ve agravada por las fuertes lluvias que están provocando inundaciones y dificultando el reparto de víveres. Las tormentas, que seguirán los próximos días, amenazan con causar un nuevo desastre a los sufridos birmanos. Solidaridad y marketing China se vuelca en la ayuda a los afectados por el terremoto como nunca antes s ABC entra en la zona restringida y acompaña a varios voluntarios s Cuatro días después del terremoto son rescatadas 17 personas con vida de entre los escombros POR ZIGOR ALDAMA SERVICIO ESPECIAL DUJANYAN. Una hilera de veinte coches adornados con corazones rojos en las puertas llama la atención en cualquier parte. Más aún cuando se descubre que todos ellos pertenecen a la misma marca y van repletos de agua embotellada y de sacos de arroz. La respuesta a la incógnita se encuentra en la contraportada de varios periódicos. Nissan, productor japonés de automóviles, ha lanzado una campaña para que los conductores de sus vehículos se dirijan provistos de toda la ayuda posible a la zona afectada por el terremoto que el pasado lunes dejó más de 22.000 muertos en la provincia china de Sichuán. Desafortunadamente, la columna solidaria no puede llegar a su destino, la ciudad de Dujangyan, una de las más afectadas por el seísmo. Un control policial al comienzo de la autovía les hace dar media vuelta. Sólo están autorizados vehículos oficiales de rescate y de ayuda. Nada de fraternidad espontánea. Ayer, cuatro días después del fuerte terremoto fueron rescatadas 17 personas con vida de entre los escombros de un edificio oficial de la ciudad de Beichuan. Hasta el momento, no está claro cómo pudieron resistir tanto tiempo los rescatados. En Beichuan quedaron sepultadas miles de personas. Hasta ahora, están confirmados 22. 000 muertos en la provincia más afectada, la de Sichuan. A pesar de que ayer el presidente de China, Hu Jintao, en visita a la zona de la catástrofe, calificó de desalentadora la labor de los equipos de ayuda, el rescate ayer de ocho personas más, entre ellas cuatro niños, sigue dando esperanzas a las decenas de miles de soldados y de sanitarios, así como a los voluntarios que sí han conseguido unir sus esfuerzos al de los equipos oficiales. Moyan Ping, de 19 años, es una de ellos. Junto a varios alumnos de su escuela universitaria, en la que estudia inglés, ha formado un grupo que ha obtenido la aprobación de las autoridades. ABC recorre con el grupo de jóvenes las desoladas calles de Dujangyan, y luego los pueblos cercanos, a donde no ha llegado prensa extranjera. Las críticas comienzan a aflorar, y ya han llevado al Gobierno a abrir una investigación sobre las causas de que se hayan derrumbado, total o parcialmente, casi 7.000 centros escolares, algo que muchos locales achacan a la corrupción crónica que asola el país, y que se ceba en el sector público. Hu Jintao fue ayer tajante, dijo que de toda tragedia se aprende En total, China ha dispuesto ya de casi 300 millones de euros, y la comunidad internacional ya ha anunciado donaciones que suman unos 80 millones más. Hoy mismo llegará a Chengdu el primer avión español, y también de la Unión Europea, cargado con siete toneladas de ayuda. Sin duda, el ardor patriótico y el ansia de ayudar que parece haberse apoderado de la población china, y que se demuestra con el inconmensurable número de vehículos que ofrecen viajes gratuitos a los afectados, cobra, en el mundo empresarial, una vertiente muy distinta. No hay más que ojear los periódicos locales para encontrarse con mensajes de ánimo junto a una infinidad de logotipos. Compañías de diversos sectores buscan mejorar su imagen a través de todo tipo de iniciativas. Quizá la de Nissan sea la más curiosa, pero sin duda que los afectados agradecen el detalle que ha tenido China Mobile al decidir no cobrar las llamadas que se originen en la zona afectada, o el de China Telecom, que ha establecido líneas terrestres para que puedan llamar a sus familiares para comunicarles su estado. Los bancos estatales, por su parte, no cobran por transferencias, y todos los peajes de las carreteras que se dirigen al epicentro han quedado inoperativos. Avión español Controles de Policía Un hombre es rescatado vivo tras estar cuatro días sepultado REUTERS El terror no da tregua Z. ALDAMA DUJANGYAN. Las dos menos cuarto. Dujanyang es un hervidero de sirenas. Ambulancias, coches de policía, bomberos. A esta cacofonía se une el repetitivo golpeteo de la maquinaria pesada, que retira escombros allá donde ya no quedan cadáveres. La ciudad ha sido sellada para impedir la llegada masiva de gente, y quienes caminan por las desoladas calles de tiendas cerradas y edificios semiderruidos visten algún tipo de uniforme. Blanco en el caso de médicos y enfermeras, azul para policías, y verde para militares. Todos ellos confluyen en un punto en el que las mascarillas son imprescindibles y el trabajo todavía se lleva a cabo a mano. Es el hospital de medicina tradicional de la ciudad, una de las más afectadas por el terremoto del pasado lunes. Centenares de pacientes y de miembros del personal sanitario quedaron sepultados, y ayer todavía seguían buscando supervivientes y sacando cadáveres. Hasta que todo comenzó a temblar de nuevo. Fueron escasamente siete segundos, pero tiempo suficiente para que muchos perdieran el equilibrio, entre ellos quien escribe estas líneas, y crujieran los edificios que ya amenazaban ruina. Todos, soldados y policías incluidos, comenzaron a gritar y a correr hacia el centro de la calle, lo más alejado posible de ambas aceras. Todo quedó en silencio. Ni sirenas ni excavadoras. Una nueva réplica para los desgastados nervios de los equipos de rescate y una nueva razón para que el resto de la población siga habitando decenas de miles de tiendas de campaña en toda la zona afectada por el terremoto. El ardor patriótico y el ansia de ayudar parece haberse apoderado de la población china