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40 INTERNACIONAL La polémica sobre el matrimonio gay SÁBADO 17 s 5 s 2008 ABC Más de 80 países criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo BORJA BERGARECHE MADRID. Las relaciones sexuales consentidas entre adultos del mismo sexo constituyen delito en 86 países, según denunció ayer la Asociación Internacional de Gays y Lesbianas (ILGA) con motivo de la celebración hoy del Día Internacional contra la Homofobia. En siete de ellos- -Irán, Emiratos Árabes, Mauritania, Yemen, Sudán, Arabia Saudí y las regiones del norte de Nigeria- la homosexualidad está castigada con la pena de muerte. Hace hoy 28 años, la Organización Mundial de la Salud (OMS) suprimió la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales. Pero la situación de la homofobia a nivel internacional sigue siendo preocupante afirma Antonio Poveda, presidente de la Federación Española de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales, que recuerda casos como el de Irán- donde se ahorca a hombres y mujeres homosexuales -y el de Egipto, donde una creciente presión contra las personas portadoras del VIH genera miedo a acudir al médico entre los afectados e incrementa las posibilidades de contagio del virus explica. En Europa, el Parlamento Europeo criticó duramente el año pasado determinadas medidas del anterior Gobierno polaco de los gemelos Kaczyinski- -como un proyecto de ley que sancionaba la propaganda homosexual en las escuelas- y ha denunciado la decisión de ciertas ciudades europeas de prohibir las marchas por el orgullo gay. En América Latina, varios países como Argentina, Colombia, Uruguay, Chile y Perú se disponen a adoptar leyes que implican un reconocimiento de las parejas del mismo sexo. Las dos parejas demandantes celebraban ayer en Los Ángeles su triunfo judicial, con su abogada en medio El matrimonio homosexual irrumpe en campaña y agrava el duelo demócrata La reciente decisión del Supremo de California reaviva un debate social que dificulta aún más las opciones de Barack Obama entre el electorado latino ANNA GRAU CORRESPONSAL NUEVA YORK. Las espadas están en alto tras la decisión del Tribunal Supremo de California de autorizar los matrimonios homosexuales. Los detractores de la medida piden guardarla en el congelador hasta pasadas las elecciones de noviembre, para aprovechar así las papeletas para hacer un referéndum sobre la cuestión. Por si alguien no se había dado cuenta del potencial electoral del tema, con una carrera presidencial tan reñida, cualquier cosa es susceptible de inclinar la balanza. Y el matrimonio homosexual entra de lleno en la categoría de grandes temas de conciencia. No es negociable ni para sus ardientes defensores ni para sus horrorizados detractores. La pesadilla de cualquier candidato. En un mundo ideal, o por lo menos previsible, sería fácil: el republicano John McCain estaría en contra de que dos personas del mismo sexo puedan contraer matrimonio y adoptar hijos, mientras que los dos demócratas, Hillary Rodham Clinton y Barack Obama, estarían a favor. Pero la realidad nunca es tan sencilla, ni siquiera en EE. UU. Resulta que en temas de moral sexual, McCain es un conservador muy leve, mientras que sus oponentes son liberales muy fríos. Tanto Obama como Clinton son personas de fuertes convicciones religiosas y puritanas en su vida privada (al margen de lo que haga su entorno) Resultado: los tres se oponen personalmente al matrimonio gay, aunque ninguno lo hace de manera drástica. En realidad, puede ser el favorito Obama el que se encuentre en una posición más incómoda. Por un lado, las encuestas indican que la oposición al matrimonio homosexual en los EE. UU. está descendiendo: en 2004 era de un 63 por ciento y ahora ya es sólo del 55 por ciento. Pero por otro lado, ese 55 está muy concentrado en sectores estratégicos para él, por ejemplo, la mayoritaria minoría hispana, naturalmente en conflicto con la minoría negra y, por tanto, naturalmente propensa a desconfiar de Obama. Los latinos estadounidenses son casi todos católicos y viven apasionadamente su labor, como se vio en la reciente visita triunfal de Benedicto XVI. Si este asunto se convierte en un debate estrella de la campaña presidencial se harán más clamorosas que nunca las contradicciones de los demócratas, lo difícil que resulta atender electoralmente por igual a una élite progresista muy reducida y a las grandes masas de desfavorecidos socialmente, pero muy tradicionales moralmente. Se trata de la clase de dificultad que hace más visibles las potenciales limitaciones de un candidato como Obama, más exitoso entre la progresía cool que entre las gentes sencillas. Todo ello da argumentos al inquietante mantra que mantiene viva la candidatura de Hillary Rodham Clinton: se pueden ganar las primarias y no ganar las elecciones. Las contradicciones de Obama LOS MISMOS DERECHOS PERO CON DISTINTO NOMBRE Barack Obama Candidato demócrata Hillary Clinton Candidata demócrata John McCain Candidato republicano A nivel personal, cree que el matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer. Pero defiende que las parejas gays deben gozar de los mismos derechos, y lucharía por las uniones civiles en caso de ser elegido presidente. Respeta la decisión californiana, y cree que cada Estado debe poder elegir Se opone al matrimonio entre personas del mismo sexo. La senadora considera, al igual que su rival demócrata, que la decisión sobre la legalidad o no del matrimonio homosexual debe tomarla cada Estado de la Unión, y no una ley federal. Defiende también las uniones civiles y la equiparación de derechos Declara públicamente su compromiso con el estatus único y la santidad del matrimonio entre un hombre y una mujer pero votó en contra de la propuesta de enmienda constitucional para limitar el matrimonio al de un hombre con una mujer. Apoyo el derecho de cada Estado de regular el estatus de las parejas gay