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20 ESPAÑA La ofensiva etarra s La seguridad en las casas cuartel del País Vasco SÁBADO 17 s 5 s 2008 ABC Edurne Uriarte LOS PROVOCADORES l caso de los alcaldes nacionalistas que impiden obras de seguridad frente a los cuarteles de la Guardia Civil, contado ayer por este periódico, me recuerda a lo ocurrido al filósofo francés Robert Redeker cuando se convirtió en blanco del terrorismo islámico. Sufrió las consecuencias de la misma degradación de los comportamientos sociales, del mismo miedo, de la misma cobardía, de la misma soledad. Redeker lo relata en su libro ¡Atrevete a vivir! (Gota a Gota, 2008) Un artículo crítico con el islam en Le Figaro le valió una condena a muerte de los terroristas islámicos. Y cuando ocurrió, su pueblo, Saint- Orensde- Gameville, lo abandonó tal como hacen tantos y tantos pueblos del País Vasco con los guardias civiles, con los policías nacionales, con los militares y con cualquier ciudadano que rechace claramente a ETA. Los alcaldes nacionalistas no quieren signos de seguridad delante de los cuarteles por la misma razón por la que los vecinos de Redeker no quisieron la presencia de un coche policial delante de su casa. Porque no desean ver signos de resistencia al terrorismo. Los vecinos de Redeker consiguieron que el coche tuviera que irse a otro lugar desde el que no podía verse la casa del amenazado. El amenazado acabó cambiando de casa y de pueblo. El argumento es siempre el mismo. Las víctimas son convertidas en provocadores. Por poner al pueblo en el punto de mira de los terroristas. Ni siquiera la connivencia ideológica con algunas ideas de los terroristas es la explicación. Lo es el miedo, el recuerdo del peligro que el coche policial y las medidas de seguridad suscitan en los cobardes. Que desaparezca la víctima, que se vaya el provocador. Es la misma psicopatología que explica la reacción contra Aznar tras el 11- M. Fue convertido en provocador, por haber apoyado la guerra de Irak y, según esa perversa lógica, ponernos en el punto de mira de los terroristas. Aquello se vistió con el ropaje de la supuesta manipulación informativa, pero la sustancia era mucho más sencilla, la misma que la de los alcaldes nacionalistas o la de los vecinos de Redeker. La intolerable provocación de la víctima. E Concentración de repulsa al último asesinato etarra celebrada ayer en Vitoria TELEPRESS Guardias civiles piden que una comisión revise la seguridad de los cuarteles Creen que los últimos atentados demuestran fisuras en los actuales protocolos D. M. J. P. MADRID. Asociaciones de guardias civiles piden al Gobierno que acometa una revisión, para su mejora, de las medidas de seguridad que rodean a los cuarteles, sobre todo del País Vasco y Navarra, ya que el salvaje atentado de Legutiano ha demostrado, trágicamente, que las actuales dejan a los agentes en muchos casos a merced de los terroristas de ETA. La Unión de Guardias Civiles (UGC) a la que pertenecía el agente Juan Manuel Piñuel, aseguró ayer que tras los últimos ataques contra casas cuartel, en los que la banda criminal ha empleado un mismo modus operandi se hace necesario revisar los protocolos de seguridad ya que queda claro que ETA ha conseguido encontrar una fisura en ellos. Para esta asociación, con el procedimiento de aparcar coches bomba en las inmediaciones y programarlos con temporizador, los etarras pretenden evitar los consabidos inhibidores de frecuencia que anulan los mandos a distancia Esta asociación, tras dejar claro que la única culpable es ETA advierte, sin embargo, que la Guardia Civil tiene medios para poder anular este tipo de atentados Así, propone que se cree una comisión de expertos en la seguridad de las instalaciones para abortar los ataques. Entre otras cuestiones, se debe plantear de nuevo algo tan impopular como el reagrupamiento de cuarteles en muchos puntos de España, para aumentar la seguridad Por otra parte, la asociación a la que pertenecía el agente asesinado en Legutiano pide al Gobierno y a la Federación de Municipios que logren acuerdos encaminados a que se dediquen calles a todas y cada una de las víctimas del terrorismo. Por último, la Unión de Guardias Civiles muestra su sorpresa y desagrado porque los máximos mandos no ordenaran que en cada casa cuartel ondeara la bandera de España a media hasta en señal de luto por el asesinato de Juan Manuel Piñuel. El Gobierno no ha estado ágil concluyó. Mientras, desde la Asociación Independiente de la Guardia Civil y la Asociación Unificada se solicitaba asimismo una mejora de las actuales medidas de prevención, comenzando por una ampliación del perímetro de seguridad y por dotar a las casas cuarteles de más y mejores medios, tanto materiales como personales. En similares términos se expresó el secretario de organización de la Confederación Española de Guardias Civiles, Alejandro Marín, quien, además de un perímetro de seguridad suficiente y de las cámaras de seguridad, considera que es imprescindible la presencia de patrullas en los alrededores de las casas cuartel. En declaraciones a La Verdad Marín, que estuvo destinado en Legutiano entre 1982 y 1986, se lamentó de que en el País Vasco, la Guardia Civil se encuentra el problema de que, al querer hacer reparaciones, los ayuntamientos abertzales obstaculizan la concesión de licencias La casa cuartel de Legutiano será demolida La brutal destrucción provocada por el atentado etarra en Legutiano- -en el que los pistoleros de la banda utilizaron más de cien kilos de explosivo para provocar una matanza de guardias, niños y mujeres- -hará que la casa cuartel sea finalmente demolida. Los daños son tan severos que la hacen prácticamente irreparable. Así lo aseguró ayer el alcalde de la localidad alavesa, Pedro Berriozabal, quien aseguró que el edificio está muy afectado tras la tremenda explosión del jueves. El regidor municipal, de Eusko Alkartasuna, mantuvo ayer una reunión con la subdelegada del Gobierno en Álava, Gloria Sánchez, que le confirmó que la casa cuartel será derruida porque no merece la pena intentar su arreglo parcial. Además, personal del Ministerio del Interior acudirá al lugar para hacer las valoraciones oportunas y decidir las actuaciones futuras. La casa cuartel de Legutiano, en la que vivían medio centenar de personas, fue construida hace más de tres décadas y su estado era ya mejorable antes de que los etarras atentasen contra ella. Más información sobre la Cámara vasca en http: parlamento. euskadi. net