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ABC SÁBADO 17- -5- -2008 Coalición Canaria rechaza en Tenerife una moción a favor de la españolidad de las islas 15 deo, según el cual un 62,5 por ciento de los italianos consideraba que eran infundadas las acusaciones de Madrid. Y es que con las declaraciones de ayer se hirió el orgullo no sólo de la política italiana, sino el de los propios italianos. La política de Italia es racista, según España era como los medios daban a conocer la noticia en sus páginas digitales, mientras que en la televisión se abrían debates sobre lo fundado de las afirmaciones. Menos neutral fue Il Giornale muy afín al Cavaliere, que señalaba que España ataca. Después llegan las disculpas haciendo referencia a las declaraciones del ministro Frattini. No se mostraron muy contentos los partidos de centro derecha, que respondieron duramente. Es paradójico que la España de Zapatero nos quiera dar una lección sobre la integración- -señaló el líder del Partido Republicano italiano, Riccardo Bruno- Nosotros no tenemos a la Guardia Civil que dispara contra los inmigrantes, como sucedió en 2005 en Ceuta. Harían bien en ocuparse en combatir a ETA En el otro lado, aplaudieron la osadía española los partidos de la izquierda, en la oposición, diciendo que ha tenido que llegar España para dar un nombre a lo que está pasando. Una de las primeras en hablar fue Manuela Palermi, del Partido de los Comunistas Italianos, quien señaló que las medidas de inmigración clandestina nos están llevando a ser la vergüenza de Europa El ministro de Interior, Roberto Maroni, trabaja en un decreto- ley para frenar la inmigración ilegal con mano dura, que incluye crear un comisario extraordinario para las ciudades más grandes, más patrullas urbanas que controlen las ciudades, y un nuevo delito, el de inmigración ilegal. Más información sobre la cumbre y el decreto de Berlusconi en Internacional Zapatero se reencuentra con Chávez para intentar normalizar las relaciones El presidente del Gobierno insiste en pedir respeto a las instituciones de los países LUIS AYLLÓN CARMEN DE CARLOS ENVIADOS ESPECIALES LIMA. Seis meses después de que Su Majestad el Rey se viera obligado a lanzar a Hugo Chávez el famoso ¿Por qué no te callas? para que dejara de interrumpir a José Luis Rodríguez Zapatero, el presidente del Gobierno y el mandatario venezolano volvieron a encontrarse ayer en Lima. Entonces, el escenario fue la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile; ahora, la que reúne a la Unión Europea y a los países de América Latina y Caribe. Queda muy poco ya de la sintonía que, en sus primeros años en Moncloa, Zapatero mostraba con Chávez y que éste se ocupaba de airear contraponiéndola a las desavenencias que mantenía con José María Aznar. Ayer, incluso, en el primer momento de saludo se apreció cierta frialdad. Zapatero se hallaba sentado al lado de Evo Morales, y Chávez pasó a su lado, le estrechó la mano, le dio unos golpecitos en el hombro y le dirigió una pocas palabras, mientras el jefe del Ejecutivo español miraba al frente. Después, por la tarde, en una entrevista cordial de media hora, acompañados sólo por los cancilleres Moratinos y Maduro, dieron el primer paso para normalizar plenamente las relaciones bilaterales según explicó la secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez. Zapatero, transmitió a Chávez que es esencial que dos gobiernos se tengan un respeto institucional mutuo y éste dijo que él también quiere que ese sea el clima de la relación con España. Chávez incluso pudo haber transmitido un mensaje para el Rey, a quien había vuelto a criticar en vísperas de la cumbre. El día anterior, ante los periodistas, Zapatero había insistido en la necesidad de respeto a las instituciones del otro país, con independencia de quien lo gobierne. Además, había restado relevancia a la incontinencia verbal de la que sigue dando muestras Chávez, quien también había arremetido contra e presidente colombiano, Álvaro Uribe, y la canciller alemana Angela Merkel. El jefe del Eejcutivo calificó las palabras gruesas de Chávez como algo absolutamente anecdótico y dijo que lo importante es que los gobiernos dediquen esfuerzo y trabajo al progreso y al desarrollo. Zapatero quiere, al menos desde hace un par de años, cambiar la imagen que dio de cercanía a Chávez y demostrar que su política hacia Iberoamérica pivota sobre las relaciones con otros socios más fiables: Brasil, México, Argentina, Chile o Colombia. Así lo está haciendo ver estos días: se reunió con Luiz Inacio Lula de Silva, en Brasilia, antes de viajar a Lima; ayer se entrevistó con el mexicano Felipe Calderón, para poner en marcha un programa conjunto de lucha contra la malaria; y también habló con la argentina Cristina Fernández de Kirchner; con la chilena, Michelle Bachelet; y con Uribe. No obstante, su agenda de contactos también incluyó al presidente electo de Paraguay, Fernando Lugo, y all boliviano Evo Morales Normalizar relaciones El jefe del Ejecutivo considera anecdóticas la palabras gruesas del dirigente venezolano