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ABC SÁBADO 17 s 5 s 2008 OPINIÓN 11 LA LIBERTAD DE LOS MALHECHORES EL ÁNGULO OSCURO UNA RAYA EN EL AGUA LA PROTESTA CANSADA UIZÁ resulte doloroso de admitir, pero las movilizaciones populares contra ETA han decrecido en participación demanera ostensible. Larespuesta alasesinato del guardia Juan Manuel Piñuel ha sido, con contadas excepciones de rabia y coraje, mucho menos activa de lo que cabía esperar ante la evidencia de un nuevo frente de dolor y de sangre. Es perceptible una patente falta de convicción, una desmotivada abulia en la reacción ciudadana, como si hubiésemos perdido la costumbre de la rebeldía ante el terror. Si se debe al cansancio, malo, porque está claro que los teIGNACIO rroristas no se han cansado CAMACHO de matar; pero probablemente se trate de algo peor, de un síntoma más peligroso: la apatía generada en el cuerpo social por cuatro años de negociaciones, torpezas, titubeos, polémicas y consensos rotos. Todavía no nos hemos hecho una idea cierta del daño profundo que ha producido esa legislatura de mentiras y desencuentros. Por un lado, la ruptura de la unidad antiterrorista ha desmovilizado a la gente, que no se fía del clima de recomposición artificial esbozado por una clase política en la que aún reina la desconfianzamutua. Por otra parte, elmalhadado acercamiento de Zapatero a ETA ha hecho perder a muchos ciudadanos la fe en la utilidad de su protesta. ¿Para qué voy a protestar yo, se preguntan, si a la primera oportunidad que tenga el Gobierno puede volver a sentarse a negociar con los asesinos pasándose por el forro mi queja? El resultado de esa doble duda es un ánimo desfondado, un escepticismo intenso que ha hecho retroceder el vigor moral de la sociedad española frente al terrorismo muchos más años de los que se han perdido en el último mandato. La creación de un espíritu colectivo de resistencia costó muchos muertos y mucho sufrimiento, pero han bastado unos pocos errores, unos cuantos pasos mal dados para sembrar el recelo y la desmotivación. Los políticos tienden a creer que el pueblo sigue sin chistar sus ritmos de conveniencia, bailando alegremente un rigodón de acercamientos y lejanías al compás que marcan las consignas de la retórica partidista, pero los estados de opinión pública tardan mucho en cuajar y más aún en desvanecerse. Y aunque ahora la dirigencia pública esté dando aceptables muestras de responsabilidad, hace falta mucho más recorrido para que la ciudadanía interiorice de nuevo la existencia real de un clima de firmeza y se convenza de que el Estado no va a tirar a la basura su compromiso de entereza. Recuperar la confianza popular y sacudir la desmoralización no va a ser fácil. Requiere una actitud muy sincera y una determinación muy explícita por parte de la clase dirigente. Y cada vacilación, cada gesto de ambigüedad, cada contradicción, no hará más que ahondar la fosa de confusión y suspicacia que han cavado los malditos cuatro años de marcha atrás. El problema de los políticos es que cuando salen a la calle, no miran a la gente más que para pedirle el voto. Y en estos días de concentraciones de duelo ni siquiera vuelven lacabezaparaverquiénles acompaña. Silo hiciesen se darían cuenta de que se han quedado mucho más solos. L una persona, libertad de expresión para husmear en su inIBERTAD: he aquí la palabra predilecta de los maltimidad, libertad de expresión para acosarla en el instanhechores. Puede que la libertad sea el mayor bien te mismo en que sale por la puerta de su casa, libertad de en manos de hombres de bien; pero, desde luego, el expresión para amargarle un paseo por el parque con su mayor mal del mundo es la libertad en manos de malhenovio y con su hija. Los malhechores que invocan la lichores y gente corrompida. En su opúsculo Esencia del libertad de expresión sustituyen este para qué inmediato beralismo el gran Leonardo Castellani lo explica de forpor un para qué mediato, y mencionan campanudamente ma preclara: La palabra libertad, si no se le añade para el derecho a la información que asiste a los individuos qué, es una palabra sin contenido Un jefe socialista en las sociedades libres. ¿Libres para qué? volvedel siglo pasado, el judío alemán Bernstein, dijo: mos a preguntarnos. Libres para chapotear en el Poco importa hacia dónde vamos, lo que importa fango de la más indecente curiosidad, libres para es el movimiento, porque la libertad es un moviescudriñar morbosamente la vida del prójimo, limiento... Es una bobada filosófica: la libertad no bres para aliviar sus frustraciones desvalijando es propiamente un movimiento, sino un poder mointimidades ajenas. La idolatría de la libertad ha verse solamente; y en el moverse lo que importa es propiciado la conversión de cada hombre en un caHacia Dónde; lo que determina el movimiento prichoso caudillito, un chiquilín agitado e irres- -dicen los filósofos- -y lo hace chico o grande, ponsable que demanda la satisfacción de sus insbueno o malo, es el término dónde De lo cual se JUAN MANUEL tintos más bajos como si tal satisfacción fuese desprende que una libertad que no sabe hacia dónDE PRADA una exigencia de la libertad. Naturalmente, al sade va es peor que la ausencia de libertad, del mistisfacerse esa demanda no se logra conquista alguna de mo modo que la sofística es peor que la ausencia de filosola libertad, pues la libertad desnortada sólo engendra esfía o la superstición es peor que la ausencia de religión. clavitud; pero eso es lo que los malhechores anhelan: genLa libertad se ha convertido en el talismán más invocate esclavizada por sus caprichos y morbosidades, por sus do de nuestra época. Falta saber, sin embargo, si quienes instintos más bajos; gente, en fin, corrompida como ellos lo enarbolan no serán malhechores y gente corrompida. mismos... que les permite lucrarse. Y, para averiguarlo, basta con que nos preguntemos: LiUna jueza acaba de dictaminar que es posible atropebertad, ¿para qué? Ejemplificaremos nuestro aserto llar la intimidad de una persona, por el hecho de que sea con un caso que en estos días propicia ríos de tinta; un canotoria. Que tal atropello se intente justificar invocando so en apariencia frívolo que, sin embargo, nos ilustra cóuna inexistente libertad de expresión nos sirve para conmo la libertad suele ser el talismán invocado por los malfirmar el aserto con el que iniciábamos este artículo: el hechores. Telma Ortiz, la hermana de la princesa Letimayor mal del mundo es la libertad en manos de malhezia, solicitó amparo judicial contra los persecutores y allachores y gente corrompida. Antaño, la misión de la justinadores de su intimidad; pero su solicitud ha sido desesticia consistía en corregir o anular la libertad de los malhemada. De inmediato, cierta prensa ha calificado esta resochores, para que no dañasen a nadie. Pero héte aquí que la lución judicial como una victoria de la libertad de exprejusticia de nuestra época subvierte su misión y permite a sión Pero libertad de expresión, ¿para qué? La libertad los malhechores ejercer una libertad sin preguntarse pade expresión no es un bien jurídico que deba protegerse ra qué se ejerce, o aceptando que tal libertad pueda ejerper se; hace falta saber para qué se solicita libertad de excerse incluso para dañar la intimidad de una persona. Espresión: pues, si se solicita para un fin ilícito, tal libertad tamos en manos de malhechores, libérrimos malhechono merecería protección, sino castigo. En el caso concreres bendecidos por una justicia corrompida. to que nos ocupa, una jueza ha reconocido libertad de exwww. juanmanueldeprada. com presión para convertir en un infierno la existencia de Q