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84 VIERNES DE ESTRENO www. abc. es cine VIERNES 16 s 5 s 2008 ABC FESTIVAL DE CINE DE CANNES Cannes aliña una ensalada de dibujos, dramas, tragedias y modos de mirar Polémico cine israelí sobre la matanza de Sabra y Shatila en la guerra del Líbano y británico sobre presos del IRA E. RODRÍGUEZ MARCHANTE ENVIADO ESPECIAL CANNES. Una de las semiocultas tentaciones de este festival es atiborrarle a uno de cine durante los primeros días para que caiga en ese estado sumiso y contemplativo del empacho. Desde que dieron la salida con Blindness hace tan sólo unas horas, se ha tensado el programa hasta tal punto que ya llevamos cinco películas engullidas, lo que le convierte a uno el criterio en algo así como la puerta giratoria del Hotel Palace. A competición, la severísima Waltz with Bashir de Ari Folman, que resguardaba tras formidables dibujos animados un tremendo mordisco a la guerra del Líbano, o a la guerra sólo; también competía la argentina Leonera de Pablo Trapero, con una no menos severa historia carcelaria de una joven embarazada que ha matado ¿o no? al novio; y el drama familiar del turco Nuri Bilge Ceylan Los tres monos Abrió la Sección Une certaine Regard la película de Steve McQueen (que no es aquel Steve McQueen) con la película Hunger Y como guinda, fuera de competición, la última de dibujos de Dream Works, Kung Fu Panda a la que le han puesto voces, entre otros, Angelina Jolie y Dustin Hoffman. Como se puede apreciar, la ensalada es mixta y rebosa de la fuente. En sólo un día, una lección inolvidable que aprender: la diferencia entre unos dibujos animados y unos dibujos desanimados. Dream Works narra la intrascendente y divertida historia de un panda cutre como Shrek que se convierte en un héroe y que dispara chistes con cerbatana aquí y allá para dejar una película lista para su estreno. Y el israelí Ari Folman desanima con sus dibujos una historia de la que nadie quiere acordarse (al menos en el interior de su película) la de la matanza de Sabra y Shatila durante la guerra del Líbano a principio de los ochenta: impresionantes dibujos, un portentoso claroscuro para dibujar la memoria, o la falta de ella, y narrada en primera persona, pues lo que cuenta el director y ex militar Ari Folman es su propio olvido: ¿Estuve yo allí? Una minuciosa narración que se da de bruces contra aquella encerrona en la que fueron masacrados cientos o miles (no hay acuerdo en las cifras, cosa habitual) de personas. Los dibujos terminan en una impactante metamorfosis a carne y hueso, polémica desde cualquier punto de vista (pues se detiene en algunos cadáveres y se fija morbosamente en el de un niño palestino) pero abrumadoramente eficaz para lo que pretende Ari Folman, que no es, ni mucho menos, convertirse en el israelí más querido de su barrio. Y ése es el germen de la otra gran lección que se podía aprender ayer en el Festival: la mirada lo es todo en el cine. Mirar a un sitio puede significar no ver otros... Y dos miradas diversas a las cárceles, la argentina Leonera y la británica Hunger serían el tubo de ensayo. Leonera de Pablo Trapero, buscaba una verdad inequívoca: no es un buen lugar, pero en él poco a poco sus personajes (en especial la joven protagonista) va tejiendo sus hilos para que aquello parezca vida, y se relacionan, tienen hijos, broncas, ternuras... Todo ello envuelto en un aspecto terrible pero auténtico... Y curiosamente coincidía con la británica en que en ningún momento aclaraba el grado de culpabilidad del personaje encarcelado: no es grave en Leonera pero es meridianamente polémico en el caso de Hunger película que trata sobre la huelga de hambre de un preso del IRA, Bobby Sands, que terminó con su vida sesenta y seis días después de La mirada Angelina Jolie posa flanqueada por las cabezas de sus compañeros Dustin Hoffman y Jack Black comenzarla y que fue seguido por otra media docena de presos de la banda terrorista. El artista británico Steve McQueen posa su mirada en la terrible Prisión de Maze, en Irlanda del Norte, donde los presos del IRA mantuvieron un feroz pulso para obtener derechos de presos políticos como no llevar las ropas carcelarias y mantener reuniones. Las escenas son, a menudo, espeluznantes y de una agresividad insoportable, y todo el tramo final, en el que el actor Michael Fassbender (el de 300 se convierte en el esqueleto de Bobby Sands, es sencillamente espantoso y está mirado por el director con ojo bíblico y como un auténtico calvario (la sábana, la sangre y otros humores, el sudario... Durante un instante, McQeen decide mirar justo al lado contrario y se ve cómo un terrorista del IRA le descerraja un tiro en la nuca a un militar británico, que cae en el regazo de su madre anciana... Casi el contrapunto bíblico a lo anterior en una rara Piedad En comparación con todo esto, la mirada carcelaria de Pablo Trapero podría parecer sencilla, o corta, pero no es así. Leonera sin tanto cálculo, tiene probablemente más alcance que la británica, y sus personajes mucho más comunes en todos los sentidos, también en el meramente presidiario. Se sitúa la acción en la zona de mujeres que tienen hijos pequeños, un lugar de privilegio con los alrededores, y aún así muy apropiado para cultivar otra rama de la esquizofrenia... El retrato de Trapero es de grano grueso, pero tan veraz que apenas si había dudas de que todas las presas lo son, lo han sido o lo serán, a excepción de la protagonista, Martina Gusman, que lo pasa francamente mal. Vale. Trapero nos quiere contar así la historia, pero da la impresión de que hubiera sido una película más interesante si nos la hubiera contado justo hasta que empieza: La mirada lo es todo en el cine. Mirar a un sitio puede significar no ver otros. Y dos miradas diversas a las cárceles, Leonera y Hunger serían el tubo de ensayo El festival ofreció una lección inolvidable que aprender: la diferencia entre unos dibujos animados y unos dibujos desanimados Los tres monos que compite por la Palma de Oro, es un melodramón importante, con un clima brumoso y sucio Dibujos animados