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Jueves 15 de Mayo de 2008 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.752. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Irene Lozano SOSTIENE UNA TAL TELMA ero ¿quién es Telma Ortiz? Al parecer, se trata de una señora que ha explicado a los tratantes de intimidad su intención de no poner género a la venta, pero ellos, obtusos, en vez de ir a picar a otra puerta, han decidido robarle lo que no quiere vender. Sustentan su atraco en el interés público que reviste un reportaje sobre la moto o los brillos de la piel de la tal señora... ¿cómo era? Ah, sí, Ortiz, y en consecuencia, reivindican su derecho a informar. Asunto peliagudo: ¿existe tal cosa como el derecho a informar sobre la calidad de la epidermis de cierta Telma Ortiz? Tengo serias dudas. En cambio, veo claro que las revistas rosas y los programas del corazón persiguen el fin de obtener una mayor audiencia para ganar más dinero. Es legítimo que defiendan su beneficio pero, por favor, no nos lo revistan de grandes principios; no hablen de derecho a la información o interés público para ennoblecer sus aspiraciones de comerciantes. No confundan los intereses con los derechos. Aseguraba John Stuart Mill que cuando llamamos a algo derecho queremos decir que resulta válida la reclamación de una persona a la sociedad para que proteja su posesión de ese derecho Ustedes me dirán si debemos emplear recursos en proteger los beneficios ilimitados de la prensa rosa o en preservar la intimidad individual. El pacto no escrito que hacía soportables a los traficantes de interiores- -quien no quiere salir no sale- -se ha incumplido con esa señora que responde al nombre de Telma Ortiz. Por eso ella ha pedido a los jueces algo sin duda pintoresco: que impriman a su vida el marchamo de edición no venal No quiere ser famosa. Si logra que le den la razón, se hará célebre. P El científico Hwang Woo- suk, en su laboratorio de la Universidad de Seúl antes del fiasco de la clonación humana REUTERS Clonar, aunque sean mascotas Hwang Woo- suk, el protagonista de uno de los mayores fraudes científicos de la historia reciente, ha dejado de buscar soluciones a dolencias incurables para vivir de un negocio floreciente: la clonación de mascotas NURIA RAMÍREZ DE CASTRO ste científico surcoreano sabe como nadie lo que es pasar en pocos meses de héroe a villano. En febrero de 2004 asombró a la comunidad científica al anunciar que había obtenido por primera vez células madre procedentes de embriones humanos clonados. El éxito duró poco tiempo. En diciembre de 2005 se destapó el escándalo y se supo que aquellos experimentos en células madre y clonación terapéutica no eran más que un fraude. Hwang fue expulsado de la prestigiosa Universidad de Seúl, perdió todos los permisos para investigar en clonación humana y fue procesado por malversar fondos de sus experimentos. El prestigio cimentado durante años, tirado por la borda en apenas unos meses. Tras la caída en desgracia poco se había vuelto a saber de este científico tramposo. Pero Hwang ha regresado y está dispuesto a rehabilitarse, aunque sea en el lado más frívolo de la investigación. El escándalo le ha obligado a dirigir sus conocimientos hacia la clonación de mascotas, un negocio de lo más rentable. Ha montado una empresa de biotecnología para satisfacer a personas dispuestas a desembolsar miles de euros por obtener una fotocopia genética de su animal más querido. No es una idea original. En su país ya existe, al menos, una compañía que clona mascotas por encargo. Al investigador surcoreano le sobra experiencia en este campo. Antes de protagonizar el fiasco de la falsa clonación humana, Hwang creó el primer perro clonado de la historia, un afgano llamado Snuppy Después también clonó por primera vez un lobo, peldaños en su carrera hasta su precipitada caída hace tres años. Puede que el negocio de las mascotas sea un paréntesis en su carrera, un trabajo necesario para obtener financiación y volver a la investigación con embriones y a los males que aquejan al ser humano. Sus amigos y colaboradores más cercanos aseguran que ése es, sin duda, su objetivo final. Entretanto ha prometido enmendarse y ser un investigador honrado. Se lo ha hecho saber al gobierno surcoreano al que ha pedido permiso para trabajar en clonación terapéutica con embriones humanos. El Ministerio de Sanidad de Corea del Sur calla y, probablemente, no tomará una decisión hasta finales de verano, cuando se aclaren sus deudas con la Justicia. El caso Hwang ha sido uno de los escándalos más sonados. Pero gracias a él, hoy es más difícil pergeñar un fraude. La comunidad científica adoptó medidas de control más estrictas y hoy se exige, para dar credibilidad a una investigación, que los resultados hayan sido obtenido al menos por dos equipos. E