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ABC JUEVES 15- -5- -2008 JUEVES DE ESCENA www. abc. es juevesdeescena 89 Isabel Ordaz, Cipriano Lodosa y Lola Baldrich en una escena de El caso de la mujer asesinadita ABC Un miura llamado Mihura El caso de la mujer asesinadita devuelve a Miguel Mihura a la cartelera madrileña, donde un día era habitual y donde, hoy en día, se le representa con cuentagotas. Amelia Ochandiano dirige la función, que cuenta con Isabel Ordaz como protagonista POR JULIO BRAVO MADRID. Hubo una época en el teatro español en que era difícil no encontrarse en la cartelera con una obra de Miguel Mihura. Pero son tiempos pasados, porque a pesar de los elogios que, prácticamente de manera unánime, se le dedican desde todos los estamentos, su teatro apenas ve la luz en los últimos tiempos. Gerardo Vera, director del Centro Dramático Nacional, se ha referido a Mihura como un autor descomunal Ignacio del Moral, que hiló varios textos del autor madrileño en el espectáculo Las visitas deberían estar prohibidas por el Código Penal se refería a él, con ocasión del estreno de este montaje, como un gran escritor de humor, un humor sorprendentemente perverso, y un verdadero poeta del lenguaje, pero no un gran dramaturgo Victoria Vera, que hace un par de temporadas produjo y protagonizó La bella Dorotea aseguraba que el teatro español estaba siendo muy injusto. Y Gustavo Pérez Puig, que compartió muchas horas con Mihura, y que dirigió el estreno de la que está considerada como su obra maestra, Tres sombreros de copa dice que se le acusa de ser un autor de derechas, y por eso se le tiene tan arrinconado. Pero parafraseando una obra suya, Mihura no era ni de derechas ni de izquierdas, sino todo lo contrario Sea como sea, Miguel Mihura no es hoy en día un autor que pueda calificarse como políticamente correcto Asociado a un régimen político y tildado a menudo- -y casi siempre por lo bajini o con la boca chica- -como representante de un teatro pasado de moda, no es fácil encontrar su nombre en los carteles de los escenarios españoles. Por eso es casi un acontecimiento el montaje de El caso de la mujer asesinadita -una obra que Mihura escribió junto a Álvaro de la Iglesia- que ha dirigido Amelia Ochandiano y que llega hoy al teatro Fernán- Gómez (su estreno oficial es la próxima semana) después de una breve gira por distintas plazas. A pesar de este rodaje, la directora de este nuevo montaje vive estas funciones como si fueran un estreno, y no solo por la importancia que sigue teniendo Madrid entre los teatreros. Las características del escenario de este teatro nos han obligado a modificar la escenografía, y hay mucho que retocar se excusa. A Mihura hay que acudir- -dice Amelia Ochandiano- -libre de prejuicios, y muchos de los que hablan mal de su teatro lo hacen porque en realidad no lo han leído. No se puede hacer una valoración moral ni podemos ser hipócritas; a los artistas les perdonamos sus faltas cuando queremos Es un autor polémico- -reconoce Isabel Ordaz- pero no se le puede discutir el instinto teatral y el dominio de la carpintería. Hay obras que pueden salvar los actores; en ésta es la obra la que nos salva a nosotros Amelia Ochandiano conocía lo justo el teatro de Miguel Mihura, a quien considera un clásico que hay que tratar A raíz del centenario del dramaturgo, celebrado hace tres años, leyó las obras completas de Mihura. Se encontró con varios textos que le parecieron magníficos, y posó su atención especialmente en El caso de la mujer asesinadita Es una obra deliciosa, llena de ternura y, al tiempo, mala leche; y llena de un lenguaje poético que resultó una sorpresa Conforme Amelia Ochandiano ha ido profundizando en Mihura se ha ido encontrando con un autor más que interesante y, en cierto modo, engañoso. Por lo que respecta a la puesta en escena, es un dramaturgo muy rebelde, cuesta mucho domarlo. Me habían advertido ya de que era muy difícil de poner en pie, pero no había supuesto que era tanto el desafío; es un verdadero miura Y añade la directora: Mihura pone sobre el papel un material muy jugoso y muy especial, y su teatro posee unas normas propias muy concretas que yo desconocía Esas normas y el particular humor de Mihura- -hay quien le considera precursor del teatro del absurdo- -requieren, insiste Amelia Ochandiano, de un tipo determinado de actor. Ahora entiendo que haya actores que hagan mejor a Mihura que otros; de todos modos, los cómicos españoles han entendido siempre muy bien el absurdo. Es nuestro absurdo, se des (Pasa a la página siguiente) A Mihura- -dice la directora Amelia Ochandiano- -hay que acudir libre de prejuicios