Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 15- -5- -2008 Obama ficha a Edwards y contrarresta el triunfo de Hillary en Virginia Occidental 33 Viaje al infierno Las calles de Chengdu, hogar improvisado para los más de 7 millones de damnificados en el terremoto, son el reflejo de la tragedia que vive el país POR Z. ALDAMA CHENGDU. ¿Está usted seguro de que quiere volar a Chengdu? Es mi deber informarle de que actualmente hay graves problemas en la ciudad: el agua corriente está contaminada y hay falta de suministro de agua potable A pesar de la advertencia de la responsable de emisión de billetes de Shanghai Airlines, el vuelo FM 9465, con destino a la capital de Sichuán, va completamente lleno. La angustia y la incertidumbre se hacen patente en los rostros de los 180 viajeros del Boeing 757, que esperan el embarque arremolinados frente a las pantallas en las que se proyectan las noticias de la CCTV que se centra en cómo varios helicópteros lanzan sacos y cajas sobre el epicentro del terremoto. Algunos pasajeros, que viajan con sacos de dormir e incluso con tiendas de campaña, comentan que las autoridades no permiten residir por encima de la cuarta planta, y casi todos están enganchados a sus teléfonos móviles. No hay agua potable, por eso llevamos varios bidones en nuestro equipaje comenta Zu Ming, una pasajera. Sí que hay agua potable, pero las botellas cuestan ya 50 yuanes (casi cinco euros) replica otro que acaba de colgar el aparato. Mientras tanto, una hilera de camiones cargados de sacos y cajas esperan para introducir la ayuda humanitaria en la bodega del aparato. No he conseguido encontrar a mis padres se lamenta entre sollozos una joven trabajadora. El avión despega a la hora, el único de todos los que tienen como destino la capital de Sichuán. Ya no hay luz y no merece la pena mirar por la ventanilla, pero muchos no pueden despegar la nariz del metacrilato durante la maniobra de aterrizaje, cuando el avión se zambulle en un mar de negrura roto sólo por desconcertantes islas de neón. Los pasajeros intercambian impresiones. Uno de ellos cuenta cómo su hermano le dijo que cuando llegara a Duyiangyan le enviaría un mensaje al movil, que nunca llegó. El aeropuerto parece sacado de una zona de guerra. Está tomado por camiones militares, y los pasajeros han de esperar veinte minutos para salir. Todo el personal de tierra tiene como objetivo prioritario descargar la ayuda humanitaria que llega. Uno de los pasajeros anuncia por la megafonía que ha alquilado un autobús para Supervivientes del terremoto, en las calles de Mianyang ir hasta Duyiangyan, y que ofrece 20 plazas gratis hasta allí o a pueblos del camino. Pronto se llena el vehículo. Un joven de los que ha conseguido plaza viaja sólo con una mochila y un casco. Voy a ver si puedo echar una mano comenta. En Chengdu, parece como si los siete millones de habitantes se hubieran ido de picnic nocturno. Las avenidas principa- REUTERS les y los parques están llenos de tiendas de campaña, y los cruces se han convertido en párkings improvisados en los que los coches son ahora el hogar de sus propietarios. Eso sí, todavía queda agua potable, y no cuesta 50 yuanes. Ni siquiera está contaminada el agua de la red. Es un rumor sin fundamento que circula por ahí dice la recepcionista del hotel.