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ABC JUEVES 15 s 5 s 2008 ESPAÑA 31 Un niño, a punto de morir asfixiado por un extraño juego escolar en Barcelona El chico apareció inconsciente en los lavabos del colegio y no se descarta que participara en una apuesta para ver el tiempo que aguantaba sin respirar M. J. F. MONTGAT (BARCELONA) Un niño de 9 años, alumno de tercero de Primaria del colegio Mireia de Montgat (Barcelona) pidió permiso para ir al váter poco antes de que acabaran las clases, anteayer por la tarde. Al ver que tardaba en volver al aula, la maestra acudió al lavabo y encontró al chico en el suelo inconsciente y con síntomas de asfixia. El primero en atenderlo fue un médico del cercano centro de asistencia primaria. Poco después llegó una ambulancia medicalizada del 061, donde se recibió la alerta a las 16.43. Los sanitarios practicaron al menor maniobras de reanimación cardiopulmonar durante 45 minutos y lo trasladaron al Hospital Valle de Hebrón, en Barcelona. Ingresó a las 19.45 en la UCI de pediatría con pronóstico grave por asfixia aguda. El chico necesitó durante horas soporte respiratorio con ventilación mecánica según el parte emitido por el centro ayer por la mañana. Sin embargo, el último comunicado, de las 18.00, recogía la mejoría del niño, a punto de pasar a planta puesto que ya respiraba por sí mismo y se encontraba consciente y orientado Los Mossos d Esquadra investigan las circunstancias en que el muchacho perdió el conocimiento en el lavabo. Según portavoces policiales, no se descarta ninguna hipótesis pero toma cuerpo que todo fuera fruto de un accidente Una mujer resulta herida al explotarle una carta- bomba que recibió por error BELÉN MOLLEDA LEÓN. Una carta que explotó ayer en pleno centro de León causó heridas en el estudio del arquitecto Manuel Velasco, en la calle Ramiro II, en León, a una mujer que se disponía a abrir la correspondencia. En su interior, había un rotulador con diez gramos de pólvora dentro, que hizo explosión al abrir la misiva. El suceso se produjo por la mañana, hacia las 11 horas, cuando esta mujer, R. S. D. de 41 años, esposa de un arquitecto al que en principio se suponía que iba dirigida la carta, abrió la correspondencia. Entre los sobres, había uno que iba dirigido a este inmueble, pero no a este despacho, en la primera planta, sino para el vecino del tercero, un médico que está jubilado, cuyas iniciales son C. B. G. y al que se le vio por la mañana en las inmediaciones del suceso, pero al que se le consideraba un testigo más. Como consecuencia de la explosión, la mujer resultó con diversas quemaduras de carácter leve en la cara y evoluciona favorablemente, según fuentes de la Delegación del Gobierno regional en León. En concreto, y según el parte médico emitido por el Hospital de León, la mujer sufrió quemaduras en cejas y pelo, queratitis superficial a nivel ocular así como un hematoma en la mano derecha. Toalla en el cuello Veinticuatro horas después, la salida del colegio reproducía el hervidero de rumores que durante todo el día fue imposible confirmar en el propio centro, concertado con la Generalitat, y en cualquier instancia oficial. Todo pudo ser fruto de un accidente en el marco de un juego. Siempre según los rumores, el menor apareció con una toalla alrededor del cuello. En declaraciones a Efe, el padre de un compañero del escolar manifestó que varios alumnos se habían retado para ver quién aguantaba más sin respirar. Otros padres afirmaron que esta peligrosa diversión no era nueva en el centro. Alumnos y padres, ayer a la salida del colegio ¿Puede llamarse juego infantil a una práctica que pone a un niño en el umbral de la muerte? Las apuestas entre amigos para ver cuál aguanta más sin respirar, por ejemplo, debajo del agua no acaban de inventarse, recordaban ayer pediatras consultados por este diario. Pero la inconsciencia puede llegar demasiado lejos. La Asociación de Padres de Niños Víctimas de Estrangulamiento de Francia afirma que YOLANDA CARDO el conocido en el país vecino como juego del fular se cobra diez vidas al año. El Gobierno y una campaña televisiva a instancias de la entidad alertaban en 2007 de las dramáticas consecuencias que puede acarrear una práctica consistente en frenar la llegada de sangre al cerebro comprimiendo la carótida. El objetivo, lograr sensaciones alucinatorias, algo que seguramente nunca pasó por la cabeza del niño de Montgat.