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14 ESPAÑA www. abc. es JUEVES 15- -5- -2008 ABC ETA buscó una matanza como la de Zaragoza en vísperas de la reunión Zapatero- Ibarretxe Una potente furgoneta bomba mató al guardia Juan Manuel Piñuel e hirió a dos agentes y dos mujeres D. MARTÍNEZ J. PAGOLA MADRID. ETA intentó ayer una matanza también de mujeres e hijos de guardias civiles en la casa cuartel de Legutiano- -localidad alavesa también conocida como Villarreal de Álava- -donde residían cinco niños, al hacer estallar sin previo aviso una furgoneta bomba cargada con más de cien kilos de explosivo, que alcanzó mortalmente a Juan Manuel Piñuel e hirió de diversa consideración a tres de sus compañeros- -entre ellos una mujer- -y a la esposa del sargento jefe del puesto. Éste, F. J. C. F. fue rescatado por los bomberos tras permanecer dos horas enterrado en vida bajo toneladas de escombros. El agente asesinado, de 41 años, estaba casado, era padre de un niño de cinco años y llevaba tan sólo dos meses destinado en Legutiano. La última salvajada responde al manual más clásico de la ETA, aplicado a esa guerra sucia que busca la acumulación de fuerzas- -cadáveres, también de niños, sobre la mesa de negociación- -para imponer al Gobierno la independencia del País Vasco y la anexión de Navarra. Y lo hizo a cinco días de la vital reunión Zapatero- Ibarretxe, en la que se hablará del futuro marco político- jurídico del País Vasco y su relación con España como gusta decir al lendakari. El indiscriminado atentado lleva el sello que el cabecilla Josu Ternera ya estampó en la matanza de Zaragoza (11 de diciembre de 1987) en la que murieron dieciséis personas, entre ellas cinco niños. Esto es, buscar bajas entre los familiares de los agentes para lograr su desmoralización. No lo consiguió antes, tampoco ahora. La banda perpetró la terrible acción criminal para presionar al Ejecutivo cuando emisarios gubernamentales y terroristas mantenían reuniones preparatorias que desembocaron en la negociación de Argel. El modus operandi utilizado ayer por los pistoleros es un calco del que emplearon el pasado 24 de agosto en el ataque a la casa cuartel de Durango (Vizcaya) El atentado fue perpetrado minutos antes de las tres de la madrugada. Un te- 824 asesinado por ETA rrorista, cubierto con un pasamontañas, aparcó la furgoneta bomba- -una Citroën Berlingo, con matrícula doblada 5945- FMC, robada a una empresa de Irún- a escasos diez metros del cuartel, bordeando el perímetro de seguridad, activó el temporizador para que estallara de manera inminente y tras correr unos metros se subió en un Peugeot 306, matrícula BI- 2122- BY, en el que le aguardaba otro terrorista para huir. Juan Manuel, que se encontraba de vigilancia en una instalación contigua al cuartel, advirtió la maniobra y mientras alertaba a sus compañeros, se dispuso a ponerlo en conocimiento de la Central Operativa de Servicios (COS) para que le confirmaran si la furgoneta había sido robada. No hubo tiempo, porque apenas transcurrido un minuto la explosión, que pudo ser escuchada en cinco kilómetros a la redonda, cortó la comunicación y la vida del agente, que quedó enterrado entre los escombros. Un compañero, también de servicio, que iba a inspeccionar la furgoneta sospechosa, reanudó la conversación con la Central para advertirles de la explosión, pese a resultar herido. Juan Manuel Piñuel Carga orientada Un agente de la Guardia Civil vigila en los alrededores de la destruida casa cuartel TELEPRESS ETA planeó el atentado para causar el mayor número posible de muertos. Por ello, eligió la nocturnidad, el momento en el que dormía la mayoría de la treintena de personas que habitualmente ocupa el cuartel. Por ello, los pistoleros orientaron el explosivo, mediante ollas o tubos, para que la onda expansiva se dirigiera con todo su capacidad destructora contra la instalación. De hecho, el atentado destruyó la primera de las tres plantas del cuartel, un antiguo edificio situado a la entrada de Legutiano, junto a la N- 220, y causó un