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4 EDITORIALES JUEVES 15 s 5 s 2008 ABC DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO DIRECTOR: ÁNGEL EXPÓSITO MORA Director Adjunto: Eduardo San Martín. Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer, José Antonio Navas y Pablo Planas. Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado. Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro. PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: JOSÉ MANUEL VARGAS PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área de Publicidad: Adolfo Pastor Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera TARIFAS A L MEDIA LUZ a tarifa eléctrica se ha constituido en un acto administrativo y de gobierno tan importante que implica al propio presidente, que decide, con criterios políticos, el precio de la luz. Un disparate que oscurece la política y la electricidad. Para disimular, el Gobierno enreda el ovillo de tal manera que para justificar un aumento- -que probablemente viene retrasado y que podría tener razón de ser- se lanzan globos sondas con aumentos desmedidos que alarman a la población. Filtraron que la subida podía ser de más del 20 por ciento sin argumentos adicionales, pero la recomendación de la Comisión Nacional de Energía (cuyo carácter doméstico del Gobierno está acreditado) se ha quedado casi en la mitad, el 11 por ciento. Cabe sospechar que el Gobierno dejará la propuesta de nuevo a la mitad cuando la traslade al BOE, de tal forma que le permita rentabilizar su generosidad en términos de imagen y vender que en lugar del 20 por ciento, la tarifa sólo subirá, por ejemplo, el 6 por ciento. El procedimiento es deplorable, opaco y tramposo con la industria y con los clientes, que merecen explicaciones más cabales y procedimientos más respetuosos. SIN ATAJOS CONTRA ETA L brutal atentado contra la casa cuartel de Legutiano, que ha costado la vida al guardia civil Juan Manuel Piñuel, demuestra algo más que la obviedad de que ETA no está aún derrotada. Es un crimen que confirma una espiral de violencia intensa y a largo plazo, anunciada por ETA en sus últimos comunicados y temida por los servicios de información de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. También acreditaría la implantación de una infraestructura en el País Vasco que el consejero de Interior del Gobierno autonómico, Javier Balza, considera preocupante y que va a costar desmantelar Sus palabras arrojan un análisis sombrío del futuro inmediato. Aun suponiendo que su autor sólo sea un comando aislado y con un reducido número de integrantes, es evidente que el modo de ejecución del atentado de Legutiano implica preparación, logística y planificación. Los autores sabían bien lo que tenían que hacer. No hay motivo para caer ahora en el derrotismo, porque nadie puede sentirse sorprendido con ETA, pero sería bueno que no se hicieran más especulaciones sobre los plazos del final del terrorismo ni se falseara la realidad política en la que se está produciendo esta ofensiva sangrienta de los terroristas. ETA ha buscado una auténtica masacre en Legutiano, revelando una determinación asesina que no tiene límites, como demostró hace más de veinte años en el atentado contra la casa cuartel de Zaragoza. Conviene no olvidarlo, porque tras el 11- M ETA se benefició de una cierta indulgencia por efecto de la comparación con la vesania del islamismo integrista. La ofensiva de ETA no puede desligarse de algunos rasgos de la situación política actual que multi- E plican los efectos de sus atentados. El primero es que ETA ha recuperado santuarios políticos en algunos municipios vascos contra los que se debe actuar decididamente en todos los frentes. Acreditada la inutilidad y el burdo tacticismo de las mociones éticas del PNV y del Partido Socialista de Euskadi contra los alcaldes y concejales de ANV, es el momento de proceder, sin demora, a las mociones de censura y a las disoluciones de los Ayuntamientos controlados por los testaferros de ETA, como lleva solicitando el PP desde las pasadas elecciones municipales. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, podría inspirarse, para esta situación, en su modelo de referencia, Tony Blair, quien mantuvo suspendida la autonomía irlandesa durante cuatro años, mientras el cese de la violencia no fue absoluto y verificado. A Zapatero no se le pide tanto, sólo que aplique la ley a los ayuntamientos que, por un irresponsable cálculo táctico de su Gobierno durante la negociación con ETA, están en manos de ANV. or otro lado, el Estado de Derecho ha vivido un paréntesis legislativo de cuatro años. Desde 2004 no se ha aprobado una sola reforma legal que facilitara la lucha contra ETA. La opción elegida fue, hasta que los etarras revocaron la tregua, la de crear un espacio desjudicializado para que la negociación política no se viera entorpecida por la acción de la Justicia. No es un reproche retrospectivo, sino una constatación necesaria para detectar los fallos de una política sobre terrorismo que debe rectificarse urgentemente, empezando con una ofensiva judicial masiva, a cargo del Ministerio Fiscal, contra el entramado político que ETA ha reconstruido a luz del día y en las instituciones vascas. Sin duda alguna, la primera iniciativa política que debe emprender el Gobierno es recomponer el consenso antiterrorista con el PP. La reunión que ahora necesita el interés nacional no es la Zapatero con el lendakari, sino la de Zapatero con Rajoy, y no como una nueva operación de maquillaje político del jefe del Ejecutivo, sino como primer paso para que el casi 90 por ciento del Parlamento- -representado por PP y PSOE- -cierre filas contra ETA con un plan concreto de actuaciones políticas conjuntas. or desgracia, esta expectativa es poco viable aún, porque la apuesta socialista sigue siendo la de no reconocer la necesidad de pactar preferentemente con el PP. No hay nada que hablar con el conspicuo Ibarretxe y sí mucho con Rajoy, pero el Gobierno y los socialistas vascos parecen empeñados en no asumir que la derrota de ETA exige un cambio político en el País Vasco, es decir, la derrota electoral del PNV su paso a la oposición y la derogación del régi, men nacionalista para sustituirlo por un régimen verdaderamente constitucional, estatutario y democrático. Este nuevo asesinato en Legutiano se produce cuando el PNV se ratifica en una consulta que, según Ibarretxe, puede celebrarse aunque haya violencia etarra, lo que significa tanto como reconocer la asociación de intereses políticos entre el terrorismo de ETA y el soberanismo del PNV Los terroristas en. tienden muy bien lo que quiere decir el lendakari: la violencia, el conflicto político y la consulta soberanista se retroalimentan. Cada cual pone lo que le incumbe. ETA, los muertos. El PNV la consulta. P P