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ABC MIÉRCOLES 14 s 5 s 2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 93 ÓPERA Orfeo Autor: Monteverdi Int. D. Henschel, M. G. Schiavo, S. Prina, L. De Donato, A. Abete, A. Prunell- Friend, Orq. Les Arts Florissants. Dir. escena: P. L. Pizzi. Dir. musical: W. Christie. Lugar: Teatro Real. Fecha: 13- Mayo Arquitectura efímera ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE Sigue vivo el debate sobre la interpretación de la música antigua ya sea trasladada al presente para recrearla con medios modernos o tratando de verla con los ojos que la contemplaron. En cualquier caso la tarea es difícil, incluso imposible. Hasta los más conspicuos historicistas lo reconocen asumiendo que la exacta reconstrucción sólo puede aspirar a dar forma a las fuerzas espirituales que hicieron posible la obra. Especialmente ante partituras abiertas como el Orfeo de Monteverdi, que no por casualidad se presenta ahora en el Teatro Real inaugurando la sucesiva programación, en próximas temporadas, de la gran trilogía monteverdiana, y no sin intención lo hace de la mano de dos especialistas en la materia: el director musical William Christie y el escénico Pier Luigi Pizzi. Con razón, los espectadores que anoche acudieron al estreno quedaron impresionados ante el espectacular ascenso de la escenografía mientras la Toccata anunciaba el comienzo de la obra. Sorpresa con consecuencias inmediatas, pues de un lado la propuesta teatral de Pizzi se inclina, de inmediato, hacia una discutible recreación. La orquesta convertida en espectadores, otros más contemplando la acción y, en medio, el teatro dentro del teatro, un punto sofisticado en los vestidos y otro exagerado en el gesto, en la acción y en el paisaje, hasta configurar un algo hiperactivo y afectado. No es este el Pizzi estilista capaz de barrocos malabarismos. Ni ahí ni en la segunda y adormecida parte en la que las fuerzas del averno se llegan a cubrir con fantasmal sábana blanca provocando evidentes desajustes en la interpretación. Por no citar la discotequera contorsión con la que ninfas y pastores, con moderna vestimenta negra, rematan la obra cuando ya ha perdido fuerza. Un curioso y en cierta medida incomprensible desarrollo. Aunque, a decir verdad, todo se une hacia un fin común ya que, en el otro lado, Christie tampoco pone las cosas fáciles. De su versión podrían esperarse contemplativas exquisi- teces y algunas sirven de arranque a la obra, pero es obvio que pronto se diluyen en dos mundos distintos: el del foso con los instrumentistas de Les Arts Florissants y el del escenario con voces de insuficiente calidad, no siempre adecuada caracterización y escasa belleza. Le sucede a Dietrich Henschel críptico en la pronunciación del italiano, torpe en los adornos, más capaz en el registro central, desigual en la emisión, y escaso en la expresión. El culminante Possente spirto marcó el principio del fin. Sonia Prina se mostró tirante y desigual en su doble interpretación de La Mensajera y La Esperanza haciendo que la irregularidad de la materia primara sobre la intención. Y Maria Grazia Schiavo, con emisión poco agraciada, hizo una Euridice de limitado sentimiento tras dar sentido a La Música con tan forzados detalles que acabaron por distorsionar el discurso. En cualquier caso llamó la atención la manera en la que se impone una forma de decir que extrema la retórica y que en vez de recrear el afecto acaba por convertirlo en una forma de exhibicionismo que, incluso, alcanza lo histriónico. Y es extraño pues es Christie intérprete y director capaz de volcarse hacia el esteticismo antes que a la vacua teatralidad. De algún modo igual que Pizzi, creador de paisajes, minucioso en las formas y habitualmente elegante. Será que la unión de fuerzas con polaridad semejante ha terminado por desequilibrar la reunión. Desde luego, no parece creíble que este Orfeo tal y como se presenta, sea capaz de intuir la espiritualidad de la obra. Por mucho que todo hiciera presagiar una más que adecuada corrección histórica. César Antonio Molina contempla la Dama de Elche, uno de los tesoros del Museo Arqueológico EFE El Arqueológico expone sus tesoros mientras duren las obras Con esta muestra, que reúne 500 piezas, el museo continuará abierto al público durante los casi tres años de reformas SUSANA GAVIÑA MADRID. No cerrar el museo es una decisión política, aunque esto condicione el trabajo del arquitecto De esta manera presentaba ayer el director general de Bellas Artes, José Jiménez ante los medios de comunicación la exposición Tesoros del Museo Arqueológico Nacional que se mantendrá abierta durante los casi tres años que duren las obras de remodelación del edificio, las más importantes a la que se somete desde su creación en 1867. La exposición, inaugurada ayer por el ministro de Cultura, César Antonio Molina, está organizada de una manera ordenada y muestra un total de 500 piezas, de un valor excepcional pertenecientes a todos los periodos, desde el proto histórico al siglo XIX pasando por Egipto, Grecia y Roma. El criterio seguido para seleccionar las obras ha estado presidido por su calidad y por ser las más representativas de las diferentes secciones indicó Jiménez. La muestra está situada en cinco antiguas salas que han sido remodeladas en consonancia con el punto de vista museográfico y expositivo de la Sala de Escultura Ibérica, inaugurada en noviembre de 2006 al volver la Dama de Elche al Museo. Esta pieza es precisamente una de las estrellas de la exposición, junto a la Dama de Baza y el Crucifijo románico de Don Fernando y Doña Sancha, del siglo XI, entre otras obras. José Jimenéz insistió en que, a pesar de la obras de remodelación, que durarán alrededor de 28 meses, entre la obra civil, el acondicionamiento de las salas y el montaje de las exposiciones permanentes el museo seguirá con sus actividades de investigación y conservación A ellas se sumará la celebración de un congreso internacional de especialistas, para el que todavía no se ha fijado una fecha, en el que se abordará cómo debe ser un museo arqueológico del siglo XXI. Las conclusiones serán incorporadas a la remodelación del museo señaló Jiménez, que considera necesario quitarle el polvo a la mirada que hasta ahora ha tenido la institución. Es necesario reordenar las colecciones y actualizar los criterios de presentación al público. El Arqueológico es un museo maravilloso que debe convertirse en uno de los grandes museos europeos afirmó el director general de Bellas Artes, consciente de que es muy costoso mantener una institución cultural Durante las obras de reforma, que comenzarán en dos meses y que tendrá un coste de 41 millones de euros (presupuesto que incluye la obra civil más los traslados y el embalaje de las obras) el resto de las exposiciones permanentes itinerarán por España, y serán presentando en su debido momento Molina estuvo acompañado durante el recorrido de la exposición por la directora del museo, Rubí Sanz, y el arquitecto responsable de la remodelación, Juan Pablo Frade. Duato seguirá como todos los demás S. G. MADRID. Duato seguirá como todos los demás. Tenemos que seguir hablando y reflexionando De esta manera César Antonio Molina zanjó ayer la polémica suscitada sobre si Nacho Duato se queda o no al frente de la Compañía Nacional de Danza (CND) Si hace unas semana saltaba la noticia del relevo de los directores de todas la unidades del Inaem, unos en el 2010 y otros en 2011, para poner en marcha del Código de las Buenas Prácticas, Duato aseguraba desde París el viernes que el propio ministro de Cultura, César Antonio Molina, le había pedido que se quedara; mientras, el director general del Instituto de las Artes Escénicas y de la Música, Juan Carlos Marset, insistía el lunes en que cuándo y cómo se iría Duato, ya se verá. Algún día se irá y se irá contento Molina se remitió ayer a las palabras de Marset pero no quiso concretar una fecha para la salida de Duato: Tenemos que seguir hablando y reflexionando Ensayo de Orfeo JAVIER DEL REAL