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10 OPINIÓN MIÉRCOLES 14 s 5 s 2008 ABC AD LIBITUM EL PRECEPTOR DE SAN GIL ICTORIANO Fernández Asís, gallego sabio, periodista fino, experto en supervivencias y astuto por necesidad, solía repetirnos a quienes trabajamos a su lado que quien escribe se proscribe Para tener un archivo demoledor, nos explicaba, basta con recortar de los periódicos de cada día los artículos que firman quienes no son profesionales del periodismo. Se guardan por orden alfabético y, pasado el tiempo, sin excepciones, serán pieza de cargo contra quienes los escribieron. Tan malvada doctrina, hija de la experiencia, sigue siendo válida en tiempos democráticos. Las hemeroM. MARTÍN tecas son dinamita en raFERRAND zón de que aquí, gran patria del oportunismo, son menos quienes expresan lo que piensan y sienten desde el rigor intelectual y un código ético que quienes lo hacen al hilo de las conveniencias. Mariano Rajoy, poco pródigo en dichos con sustancia y menos aún en escritos con fundamento, trabaja activamente para acabar con el PP. Dicen los rajoyanos que quienes más influyen en su conducta y marcan su comportamiento son Pedro Arriola, el asesor enmascarado que heredó de José María Aznar, y José María Lassalle, un niño bonito, diputado por Cantabria, intelectual orgánico y redactor de muchos de los discursos que pronuncia el tambaleante presidente del partido. Lassalle ha sido el interlocutor delegado por Rajoy para limar asperezas con María San Gil y que la justamente irritada dirigente popular en el País Vasco volviera al redil. Está claro que la indignación de ella ha sido más fuerte que la habilidad de él. En mi archivo guardo algunas carpetas con artículos de jóvenes promesas de la política nacional. No viene al caso citar algunos fenómenos sorprendentes; pero, sólo en los últimos doce años, hay más de una decena de notables mutaciones, transformaciones más radicales que la del blanco al negro. El ahora diz que liberal y en boga Lassalle, hace menos de tres años, escribía aquí, en ABC: Bueno sería que la Europa en crisis pensara en China con vocación metacrítica si quiere sobrevivir entrado el siglo XXI Añadía: Europa no puede ser el ombligo de nada olvida que únicamente China desempeña el papel de una civilización central a lo largo de milenios Cuando se pretende elaborar caldo de cerebro, alimento espiritual de escaso poder nutritivo, sólo hay algo peor que no haber leído lo suficiente: haber digerido mal lo que se ha leído. El relativismo moral, tan en uso, es inquietante y nocivo; pero el político, la ausencia de parámetros rotundos en la definición de un partido- -los principios- resulta letal. Rajoy, cuyo futuro no está en los trabajos de selección de personal, quiso usar a Lassalle como preceptor de San Gil y, naturalmente, la donostiarra salió corriendo. Solo podrían haberlo hecho peor, y por razones obvias, los mentores de Lassalle. V ZAPATERO Y LA CONTRACRUZADA AY quien sostiene que la ofensiva laicista que el señor Zapatero quiere poner en marcha no es, en realidad, sino un telón de humo destinado a ocultar asuntos más prosaicos y que nos llegan al bolsillo en vez de al alma. La cuestión es que así, burla, burlando, tendría un burladero en el que refugiarse el día en que le acose la embestida de la desaceleración acelerada (esa genial aportación de Pedro Solbes a la teoría del mercado que debería valerle, si no el Nobel, siquiera un doctorado honoris causa Pero otros observadores, no menos avispados, afirman que el asunto tiene mayor alcance. El objetivo, según ellos, es derruir la fortaleza que constituyen los valores espirituales utilizando la queja cervantina como perversa coartada: con la Iglesia hemos dado, amigo Sancho. Y, de momento, Fernández de la Vega, en su papel de estricta gobernanta, ha anunciado, urbi et orbi que vamos de cabeza hacia un país más laico Lindo chiste, apostillaba Luis de Góngora en un romance pícaro y malvado. Lindo chiste, porque, en definitiva, ¿qué es eso de más laico El Estado o es laico o no lo es; o es carTOMÁS ne, o es pescado. Y no es cuestión, por CUESTA tanto, de bajar a la plaza a por cuarto y mitad de laicismo- -córtemelo muy fino, haga el favor, no sea que el abuelo se atragante- un par de lechuguinos ilustrados; un manojillo agnóstico para adornar el plato y un hueso con rebaba de anticlericalismo rancio. España, en cualquier caso, es aconfesional, no laica. Y lo será, de iure mientras la Constitución no cambie. De facto es evidente que la fe, luego de tantos siglos de cerrazón dogmática, ya no es una trinchera, ni una fosa común, ni una llaga infestada de rencores y agravios. La libertad de culto y de conciencia (el feliz correlato de la tolerancia) nunca jamás había dado frutos en la amplia tristura de estos páramos. Floreció al llegar la democracia y ahora forma parte del paisaje. Vamos, que no hay conflicto alguno y, para variar, es menester crearlo. HAY MOTIVO H En Los cementerios civiles -un texto capital que, por fortuna, acaba de ser reeditado- -Jiménez Lozano emplea el corralillo (ese solar de abrojos donde se daba tierra a los herejes, a los heterodoxos, a los ateos pregonados) a modo de metáfora de la cerril intransigencia que, desde que concluyó la Reconquista, se agolpa en el meollo de la gens hispanica El fracaso es de todos, viene a decir con amargura el discreto maestro castellano. No sólo de los tirios, sino también de los troyanos. Hay un río de odio sumergido en el hondón silente de la casta que pudre la raíz del laicismo e impide su pujanza. Y nuestra moderna historia es un ejemplo irrefutable y desdichado de que la laicidad (y la civilidad, por tanto) ha sido siempre el sueño de unos pocos ensombrecido por pesadillas y desgarros. Bajo el estruendo del choque crudelísimo entre dos sociedades, resuena el topetazo de dos teologías que se han hecho la guerra con idéntica saña. Paradójicamente, la irreligiosidad española es de una religiosidad recalcitrante y acaba convirtiéndose en un empeño místico, en una auténtica cruzada. A la viceversa, claro; pero cruzada, al fin y al cabo. Sea por lo civil o por lo militar- -no quedará por sangre- -los españoles nos rifamos ser carne de cañón en los ejércitos del Dios de las Batallas. Fusilamos al cristo o nos liamos a cristazos. Derribamos las tapias del infamante corralillo o volvemos a alzarlas. Construimos altares con un fervor inapelable o arrimamos la tea a la imagen del santo. Pecamos sin rubor, sin freno, sin recato y, llegada la hora, nos amortajan con un hábito. ¡Aquel trueno, vestido de Nazareno! igual que el don Guido de Machado. O sea, que la ofensiva laicista que el señor Zapatero ha diseñado tendrá todo el cariz de una contracruzada. A nuevo régimen, nuevos rituales. Abajo el beaterio y la clerigalla. Liberemos del tufo a sacristía el sagrado recinto de la Jerusalén laica. Lástima que la doña monclovita no haya establecido una prima de éxito que anime al personal a vaciarse. Nada de bulas pontificias o indulgencias plenarias, con una subvención nos apañamos.