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58 MADRID INGRESA EN PRISIÓN LA RED MAFIOSA DE LA POLICÍA LOCAL DE COSLADA MARTES 13 s 5 s 2008 ABC Golpe final al gratis total Ginés Jiménez ingresó esta madrugada en prisión, poniendo fin a un estilo de vida. Sabías que no iba a pagar y tú nunca le ibas a exigir que abonara la cuenta, si no querías meterte en problemas I. V. MADRID. Las historias en torno a la figura de Ginés Jiménez, el jefe de la Policía Local que ingresó esta madrugada en prisión como presunto cabecilla de una trama de corrupción descubierta el jueves en el municipio de Coslada, no dejan de salir a la luz. Su actitud, prepotente y autoritaria, y su arbitrario uso del poder, eran conocidos por todos los que se habían topado con él en alguna ocasión. Y todos coincidían en una cosa: El señor Ginés vivía de gorra Aunque ha pasado su primer fin de semana privado de libertad y lejos de las calles del municipio, su sombra aún es alargada. Es difícil encontrar a alguien que esté dispuesto a hablar de él e identificarse, como si fuera a regresar mañana. Ya fue inhabilitado durante un tiempo por el funcionamiento interno de la plantilla, pero al poco se sentó de nuevo en su sillón. ¿Quién me dice a mí que no va a ocurrir ahora lo mismo? comentó un vecino que alberga poca esperanza de que el jefe de Policía pase muchos años en prisión. En cambio, los pocos que sí están dispuestos a contar alguna historia, por pequeña que sea, prefieren no revelar su identidad. El miedo existe, aunque comienza a resquebrajarse, y eso lo saben muy bien los que poseían alguno de los negocios que frecuentaba el policía. Todo el mundo en Coslada era consciente de que al sheriff había que tratarle bien porque parecía aplicar las leyes a su antojo. Los que tienen un bar, restaurante o pub sabían perfectamente a quien no tenían que cobrar si no querían ser multados por cualquier razón inesperada (en el mejor de los casos) o ver peligrar su negocio (en el peor) La encargada de una whiskería, que no quiso revelar su identidad por miedo a represalias, era consciente de esta circunstancia, por lo que el jefe de policía nunca pagó una sola copa de las que se tomó en su local, comentó a ABC. Solía venir a menudo por la noche, después del trabajo, y bebía toda la ginebra que quería completamente gratis. A veces decía que se lo apuntaras, era como una coletilla que repetía constantemente, pero sabías perfectamente que no iba a pagar y tú nunca le ibas a exigir que abo- A Ginés había que tratarle bien