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36 INTERNACIONAL Desafío islamista en el Líbano MARTES 13 s 5 s 2008 ABC Florentino Portero MENTALIZARSE PARA LA CRISIS adie se llamó a engaño. Ni el fin de la Guerra Civil ni el fin de las hostilidades entre el ejército israelí y las fuerzas irregulares de Hizbolá fueron mucho más que un alto el fuego. La retirada de las unidades sirias del Líbano fue un importante éxito diplomático franconorteamericano, pero condenado a precipitar los acontecimientos. El régimen político libanés se fundamenta en un reparto de poder por cupos religiosos tan anacrónico como insostenible. El equilibrio de entonces ya no existe y los chiíes, con Hizbolá a la cabeza, tienen razón al demandar más poder. La aplicación de un sistema auténticamente democrático podría convertir a ese partido, como a Hamás en Palestina, en el referente por excelencia. En cualquier caso el tiempo juega a su favor, mientras suníes y maronitas reducen su natalidad y optan por abandonar el país. Los islamistas chiíes no parecen tener prisa. Continúan rearmándose ante la inacción de las fuerzas internacionales mientras exponen al Gobierno a un sistemático desgaste. Llevan meses sin permitir el nombramiento de un nuevo presidente de la República y cada día es más evidente que el Ejecutivo no está en condiciones de imponer su voluntad. En estas condiciones el Gobierno ha echado un pulso a Hizbolá tratando de acabar con su propio y exclusivo sistema de comunicaciones, un ejemplo más de que son un estado dentro del Estado. Sin mayor esfuerzo la respuesta de los islamistas ha puesto en evidencia hasta qué punto están en condiciones de tomar el poder, hasta qué punto el Gobierno es irrelevante. Norteamericanos y europeos- -el soporte de la alianza antisiria compuesta por suníes, un sector de los maronitas y drusos- -deben mentalizarse para la crisis que se les viene encima, que supondrá un nuevo pulso con Irán, una guerra civil en la que Siria tomará partido, y la reapertura del conflicto entre Israel y Hizbolá. Otro ejemplo de que en Oriente Medio crisis distintas, con características exclusivas, responden a elementos comunes. N Un hombre ataviado con el gorro druso señalaba a un militante del partido de Walid Jumblat muerto ayer en Beirut AP Hizbolá dirige sus armas contra los drusos en la segunda semana de crisis La violencia pospone al 10 de junio el nombramiento de un nuevo presidente libanés MIKEL AYESTARÁN ENVIADO ESPECIAL BEIRUT. Se cumple una semana desde que Hizbolá cruzara la línea roja y ordenara a su milicia tomar por la fuerza la capital del país. Desde entonces, al menos sesenta personas han perdido la vida y otras doscientas han resultado heridas en los enfrentamientos entre partidarios del Gobierno y las fuerzas de la oposición. El conflicto político que vive el país desde hace siete meses ha dado el salto a las armas y, en la última semana, las diferentes sectas musulmanas- -suníes, chiíes, y drusos- -se han visto envueltas en una escalada de violencia en la que, de momento, sólo se mantienen a salvo los cristianos. El último episodio de este escenario de pre- guerra civil se vive en las montañas del Chouf, al sureste de Beirut, donde milicianos de Hizbolá se enfrentan a los hombres leales al líder druso partidario del Gobierno, Walid Jumblat. Los combates, en los que se han empleado armas pesadas, cesaron a última hora de la tarde a la espera de un posible pacto entre ambas partes. Desde la oficina de Hizbolá en el sur de Beirut el mutismo es absoluto. Los responsables evitan a la prensa pero, al referirse a la ofensiva en la montaña drusa, argumentan de forma esquemática que se trata de la defensa de los hermanos chiís que habitan en la zona en referencia a las dos aldeas con presencia chií en un área eminentemente drusa. Otras fuentes cercanas al Partido de Dios van más allá y justifican la ofensiva argumentando que los hombres de Jumblat disponen de un arsenal de armas pesadas y cuentan con un pequeño aeropuerto militar que ponen al servicio de los aviones israelíes Los drusos, una comunidad musulmana derivada del ismailismo chií, representan el 8 por ciento de la población libanesa. El Ejército libanés, que supuestamente ostenta el control de la situación desde que el pasado sábado Hizbolá retirara a sus hombres de las calles de Beirut- -extremo que sigue sin cumplirse- se mantiene alejado del área en conflicto y se limita a bloquear los accesos, por lo que es muy complicado comprobar lo que realmente ocurre. Ayer, las Fuerzas Armadas emitieron un comunicado en el que advertían que recurrirían al uso de la fuerza si fuera necesario, para restaurar el orden. El estallido de violencia en la montaña ha supuesto una trampa para miles de ciudadanos de la capital que, una vez más, habían recurrido a esta parte del país en busca de refugio y que ahora permanecen bloqueados. Por otro lado, la ofensiva de Hizbolá en la montaña también ha levantado las sospechas de que el grupo chií esté tratando de abrir un corredor desde la capital hasta el valle del Bekaa, que le permita llegar a Siria y reforzar aún más su posición. Además del Chouf, también la ciudad de Trípoli, al norte del país, volvió a registrar enfrentamientos a lo largo de toda la jornada. En medio de la crisis, y con un Beirut donde la tensión es cada vez más palpable, el portavoz del Parlamento, Nabih Berri, anunció que la elección de un nuevo presidente, que alcanza su décimonovena ronda, no se celebrará hoy, como estaba previsto. El trámite se pospone al próximo 10 de junio, según comunicó ayer a los legisladores. La incertidumbre generada por este enésimo estallido de violencia ha hecho además que algunos extranjeros abandonen un país en el que el aeropuerto sigue cerrado a cal y canto. Al menos doscientos expatriados ya han llegado al puerto chipriota de Larnaca, usando puertos cercanos a Beirut como puntos de salida. Los medios libaneses señalan que el embajador de Arabia Saudí, principal aliado árabe del gobierno de Fuad Siniora, se encuentra entre los ciudadanos extranjeros que han optado por huir. Por otro lado, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki- moon, condenó a los responsables de la violencia en el Líbano la pasada semana y les instó a deponer las armas para reanudar el diálogo político. La Comisión Europea, por su parte, expresó ayer su preocupación. Huida por el puerto de Larnaca Se sospecha que el grupo chií intenta abrir un corredor entre su feudo en el valle del Bekaa y Siria