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18 ESPAÑA Ante el XVI congreso del PP s San Gil desata otro terremoto MARTES 13 s 5 s 2008 ABC REACCIONES EN EL PP María José Usandizaga Presidenta del PP de Guipúzcoa Rosa Estarás Presidenta del PP balear María Dolores de Cospedal Pta. del PP de C. -La Mancha Alberto Núñez- Feijóo Líder del PP de Galicia Alejo Vidal- Quadras Eurodiputado del PP Apoyo incondicionalmente a San Gil porque es el mejor exponente de la defensa de la libertad Los ponentes deben superar sus más y sus menos para fortalecernos como partido No conozco la ponencia ni los motivos de discrepancia. Prefiero no especular Las ponencias son de los ponentes y de nadie más, y su responsabilidad es indelegable Que María San Gil se retire de la ponencia significa que ese texto no representa los ideales del PP Crisis de desconfianzas El disgusto de San Gil, figura incontestable en el PP, pone de relieve el choque entre los más celosos de la defensa de los principios- -nación y Constitución- -y el empeño del nuevo equipo de Rajoy en mejorar la imagen del partido ante el electorado ajeno acuerdo para redactar un documento básico para la discusión política porque, más allá del texto, una de los tres implicados teme que el partido vaya a ceder en las cuestiones de principio que ella misma encarna. Los nuevos los ascendidos por Rajoy, no encajan con los veteranos del partido y el resultado es que molestan hasta a los intocables como San Gil en el momento más delicado, cuando puede que falten cinco meses para las elecciones autonómicas vascas y el partido necesitará agarrarse a su figura como argumento básico para aguantar la ofensiva de los socialistas vascos y dejar claro ante toda la sociedad que el PP mantiene la defensa de la nación y del ordenamiento constitucional en toda España. En María San Gil, probablemente la figura del PP más querida por la militancia, se da además la circunstancia de que no está en la política por ambición personal, sino más bien por espíritu de sacrificio, fidelidad a las ideas y homenaje a sus compañeros asesinados por el terrorismo nacionalista, que son también los caídos del PP. San Gil no tiene escaño en el Congreso porque no quiso dejar el partido en el País Vasco cuando desde la sede de Génova la tantearon para que fuera la número dos de Rajoy. Si hubiera aceptado, hoy estaría en primera línea para cualquier carrera por la sucesión y por delante de los que ya han mostrado sus aspiraciones. El problema de fondo no es la redacción de un texto, es el cambio de estrategia- -más bien de táctica- -que quiere imprimir Rajoy al estilo de oposición del partido. Zapatero sigue en el poder porque aglutinó once millones de votos para que no ganara el PP y lo que hay que intentar es no meter tanto miedo a tantos electores. Con esa premisa, en la dirección del partido tratan de limar aristas ante la opinión pública. Para ese fin puede venir bien las retiradas de Zaplana y Acebes, que hasta dicen entenderlo. Pero San Gil no es de camarilla ni puede estar amortizada cuando resulta más necesaria. San Gil ha transmitido con su plantón todas las desconfianzas que le genera el equipo de Rajoy, más las añadidas que Ángel Collado MADRID. Haya o no operación de fondo contra Mariano Rajoy dentro del PP- -fuera es evidente- la disidencia o disgusto manifiesto de María San Gil es prueba de la crisis de fondo en que se ha metido el Partido Popular. Es el capítulo más grave de todos los conflictos internos del partido desde que perdió las elecciones generales. La marcha de Zaplana vino bien, la salida de Acebes era inevitable porque estaba quemado, pero no nos podemos permitir la baja de María Esa es la idea más repetida ayer entre los dirigentes del PP más alarmados por la deriva de desconfianzas que ha tomado el partido. La crisis llega a la médula de la organización. En la dirección del partido no se pueden creer que María San Gil- -símbolo de todas las esencias del partido, de la lucha contra el terrorismo y del sacrificio personal por sostener la idea de España en el País Vasco- -pueda formar parte de un plan para echar a Mariano Rajoy de la presidencia del PP. Tampoco en los diversos sectores críticos con Rajoy y su equipo contaban con ella para sus planes de relevo del jefe a mitad de la legislatura. Y ni los salientes de la directiva se atreven a acusar a su presidente nacional de estar decidido a cambiar o traicionar los principios del partido. Pero el hecho es que en la crisis que vive el PP, ni siquiera tres dirigentes cualificados son capaces de ponerse de La presidenta del PP vasco rechazó la oferta de ser diputada en las últimas elecciones generales le comunican sus mentores y los defensores de unos principios que le han dado al PP el apoyo del 40 por ciento del electorado hace apenas dos meses. El PP se enfrenta ante su congreso a un debate de fondo sobre el que Rajoy no ha querido todavía pronunciarse con claridad. Están los que quieren al partido centrado en la denuncia de la mutación de régimen que promueve Zapatero, una organización que desean volcada en la defensa de la nación y la Constitución. Y por otro lado están los que quieren que el PP se aplique en las cuestiones sectoriales como la crisis económica o el funcionamiento de la Administración y los servicios públicos. Rajoy no se pronuncia porque no considera incompatibles ambas obligaciones, sobre todo cuando el guión de la legislatura está en manos de Zapatero como jefe del Ejecutivo, la obra no acaba de arrancar y los primeros ensayos oscilan entre la rectificación sobre la cuestión nacional y la simple negación de lo ocurrido. El caso es que la crisis de las desconfianzas ha llegado al centro del Partido Popular. Rosa Estarás, Núñez Feijóo y Fernánez Mañueco presentaron la ponencia de Estatutos del PP JAIME GARCÍA