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ABC LUNES 12 s 5 s 2008 Fórmula 1 s Gran Premio de Turquía DEPORTES 95 Felipe Massa, puño en alto, celebra su triunfo ayer, en Turquía, junto a su compañero de equipo, Kimi Raikkonen AFP Fernando Alonso sigue buscando Massa gana por tercera vez en Turquía, con el español en el sexto puesto que esperaba JOSÉ CARLOS CARABIAS ENVIADO ESPECIAL ESTAMBUL. La serenidad vital debe haber llegado a Fernando Alonso. A estas alturas de su carrera deportiva se hace difícil imaginar un gesto de rabia tan comprometedor como aquel ¡toma, toma, toma! con el que coronó su primer título en Brasil, cuando era poco más que un adolescente y fue elevado a los altares como el más joven propietario de un Mundial. Esa reacción furibunda, descarnada, fracturó al público que empezaba a conocerlo. Rencor para unos. Orgullo y reivindicación para otros. Pasados los años, que en la Fórmula 1 parecen más de tres, nadie anticiparía otro ramalazo así. En Renault no gana, pero no lo pasa mal por ello. La madurez parece haber alcanzado al deportista español más impactante desde la época de Miguel Induráin. Felipe Massa acaba de ganar en su jardín de Turquía sin despeinarse, con esa facilidad natural que impulsa a los coches Ferrari. Lewis Hamilton camina presuroso por el paddock con un segundo puesto que le deja conforme después de los primeros levantamientos de la Prensa inglesa contra su imagen pública. Kimi Raikkonen no siente ni padece en el mejor retrato posible de la ausencia de presión del exterior. Estambul respira otros aires, Fernando Alonso está lejos de esa pelea, pero la aflicción no llega. Pregunta con cierta ansiedad la Prensa española por los progresos que se esperan en el Renault que eligió el asturiano, por los plazos que anuncia el laboratorio de ideas en la cadena productiva de la fábrica de Enstone, por los arreglos aerodinámicos que pueden surgir o no en Montecarlo, Canadá o Magny- Cours, aunque sea en Hungría. Y Alonso se encoge de hombros, sin asomo de conformismo, pero blandiendo una bandera blanca en reclamo de tregua. ¿Qué se puede hacer si hacen todo lo que pueden? viene a decir en el mensaje de sus respuestas. Se tiene que encender la bombilla a los creativos argumenta tan lejos de aquel chaval que gritó incómodo, furioso, adrenalina hasta las cejas, el toma, toma, toma! de Brasil. Y puede ser en Mónaco o vaya usted a saber cuándo apostilla sin la presión ambiental que se detecta a su alrededor. Es el Alonso sereno que sigue buscando. Encontró algo en Montmeló y ahí se agarró el portaaviones de la Fórmula 1 ibérica. Un aletín inferior que ajusta la entrada de aire, unas suspensiones adaptadas a la bacheada pista de Barcelona, otra versión del chasis que mejora la aerodinámica... Pequeños brincos que han certificado una evidencia. El coche ha avanzado unas décimas y el talento del piloto ha hecho el resto. Con la misma equipación, Nelsinho Piquet ratifica que no es el año de los debutantes. En Turquía Alonso se buscó la vida en la salida y a partir de ahí prosiguió con su encrucijada: cualquier posibilidad de progresión en la carrera de Mónaco. Se tocaron Raikkonen y Kovalainen, y el asturiano avanzó hasta la cuarta plaza imaginaria. El Ferrari del campeón del mundo y su pericia son de momento bocado prohibido para el asturiano, que pronto se instaló en su posición natural. Dijo quinto a los invitados de la zona vip para que no perdieran detalle y sexto a los periodistas. Por ahí navegó mientras las cuestiones cruciales se decidían en el otro pelotón. Hamilton compitió contra un espectro. Por motivos x, Massa ha construido su cortijo en Estambul Park. El inglés peleó contra el brasileño en una intensa sobremesa que se decantó finalmente del lado del piloto de Ferrari, aun a costa de sufrir el adelantamiento de la temporada. Hamilton se jugó la patilla en una pasada electrizante que reconcilió durante unos segundos a los escépticos con este deporte. La Fórmula 1 es más aburrida sin Alonso en primera línea de fuego, pero es lo que hay entre los rescoldos. Hamilton alargó su posta con la manguera para sorprender a Massa, pero la jugada no le salió. Paró tres veces, pero no recortó la distancia y, muy al contrario, Kimi Raikkonen amenazó su posición hasta la bandera a cuadros. Sólo el británico compromete el desfile rojo. Completada la panorámica por delante de Fernando Alonso con los BMW de Robert Kubica y Nick Heidfeld, que siguen unas cuantas leguas lejos del R 28 y su aleta de tiburón, el asturiano ingresó séptimo. Eso sí, al comando del pelotón al que intentaba capturar con la lengua fuera al comienzo de temporada, Red Bull, Toyota, Williams, Honda, etc. Saltito a saltito se rellena el camino. Progresos sin fecha Más aburrida Hamilton realizó el adelantamiento de la temporada en una soberbia maniobra ante Massa El británico intentó contrarrestar el dominio de los Ferrari con tres paradas, pero la jugada no le salió Poco público en Estambul Park para ver el dominio de la escudería italiana, que se escapa en el Mundial