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36 INTERNACIONAL Tras el paso del ciclón Nargis LUNES 12 s 5 s 2008 ABC Alberto Sotillo DERECHO DE INJERENCIA uando se concibió la creación de un Ejército europeo se especuló con la posibilidad de que su primera misión podría ser la de ayudar en la entrega de ayuda humanitaria a la población afectada por alguna catástrofe natural. Por aquel entonces- -acabada la guerra de Kosovo- -también se hablaba mucho de injerencia humanitaria y de nuevas misiones para las fuerzas armadas. Después, lo del derecho de injerencia ha seguido extraños derroteros para intentar justificar intervenciones muy poco humanitarias. Y la Defensa Europea permanece agazapada, intentando pasar desapercibida, no vaya a ser que a alguien se le ocurra reclutarla para Afganistán o parecidos avisperos. La catástrofe de Birmania, sin embargo, debería hacernos reflexionar. La junta militar que gobierna ese país lo mantuvo cerrado durante cinco días en los que no pudo entrar ayuda alguna. ¿Cuántas vidas se habrían salvado si la comunidad internacional dispusiese de los medios y la autoridad necesarios para hacer llegar su auxilio por encima de los caprichos de déspotas de turno? No se trata de que el Ejército se convierta en una ONG. Ése no es el debate, sino que las ONG, a menudo, necesitan contar con la autoridad y las tropas necesarias para que en esas catástrofes que periódicamente dejan en los huesos a los desdichados países de siempre el sátrapa de guardia no impida ni desvíe la ayuda humanitaria. La Junta militar birmana probablemente tema que se haga evidente su incapacidad para ayudar a su gente. Lo que no deja de ser una razón más para abogar por el derecho de intervención en caso de catástrofe. Igual hasta servía para ayudar a la población a abrir los ojos frente a la inutilidad de sus déspotas. En todo caso, éste es el debate original sobre el derecho de injerencia humanitaria, que no debe ser una coartada para patrocinar golpes de Estado con la vista puesta en el petróleo u otros objetivos torticeros. Además de servir como oportunidad para demostrar que la ONU, la Defensa Europea y la galaxia de ONG son instituciones útiles, con mando en plaza, autoridad y el claro objetivo de salvar decenas de miles de vidas humanas. C Cooperantes distribuyen productos de primera necesidad entre los afectados por el ciclón Nargis en la ciudad de Hlaing Thayar AFP Las ONG alertan de que un millón de birmanos morirán si no reciben ayuda La Junta militar ha elevado el número de fallecidos por el ciclón Nargis hasta 28.458, mientras que los desaparecidos son ahora, oficialmente, 33.416 PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL BOGALAY (BIRMANIA) Más de una semana después del devastador ciclón Nargis que asoló el delta del río Irrawaddy al sur de Birmania, aún no se sabe el número de muertos y desaparecidos. De momento, la Junta militar dirigida por el general Than Shwe, que pilota esta pobre y aislada nación del Sureste Asiático desde 1988, ha elevado el número de fallecidos hasta los 28.458, mientras que los desaparecidos son ahora, oficialmente, 33.416. A pesar de estas cifras, tanto los grupos de ayuda humanitaria como la propia ONU creen que se alcanzarán las 100.000 víctimas mortales, al tiempo que hay entre 1,5 y 2 millones de personas que se han quedado sin hogar. Pero eso no es lo peor, sino que hasta un millón de birmanos podrían morir si no reciben de inmediato la ayuda humanitaria internacional. Así lo advirtió ayer en Bangkok la jefa regional de la ONG Oxfam, Sarah Ireland, quien aseguró que existe un riesgo real de catástrofe sanitaria pública esperando a ocurrir en Myanmar (nombre oficial de Birmania) Aparte de la falta de comida y agua que sufren cientos de miles de personas en las zonas más remotas del delta del río Irrawaddy, a las que sólo se puede llegar en helicóptero o barco porque las precarias carreteras han quedado devastadas, la principal amenaza es la proliferación de epidemias por la falta de higiene, la descomposición de cadáveres al aire libre en los arrozales y el calor asfixiante. Es vital que la gente tenga acceso a fuentes de agua potable y a medidas sanitarias para evitar muertes innecesarias y más sufrimiento manifestó Sarah Ireland, quien alertó de la proliferación de enfermedades como malaria o diarrea. Víctimas del ciclón en la carretera entre Pyapon y Bogalay Por ese motivo, resulta fundamental que la Junta militar levante las restricciones que está imponiendo a la hora de recibir ayuda humanitaria inter- PABLO M. DÍEZ nacional y desbloquee el acceso de los supervivientes a los víveres y medicinas. Con mucho retraso y en cuentagotas, la asistencia va llegando a las zo-