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Domingo 11 de Mayo de 2008 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.748. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 3,20 Bélgica: 3,00 Estados Unidos: 3,50 USD. Francia: 3,05 Irlanda: 3,00 Italia: 2,80 Holanda: 3,00 Portugal: 2,45 Reino Unido: 1,80 LE. Suiza: 5.40 CHF. Marruecos. 30 Dh. CHISPAS Curri Valenzuela LA CULPA STE es un país acostumbrado a buscar el culpable de cualquier suceso antes incluso de que la policía acabe de rellenar la hoja de su atestado. Y como tenemos el Gobierno que nos merecemos, que para eso lo hemos elegido de forma democrática, nos encontramos con un Ejecutivo mucho más dispuesto a adjudicar sus errores a factores externos a él que a buscar soluciones para los problemas que nos afectan a todos. La culpa de la desaceleración económica que está afectando tan negativamente a nuestros bolsillos la tiene la crisis mundial de las subprimes, una palabreja de imposible comprensión para el común de los mortales, lo cual viene muy bien a un Zapatero empeñado en hacernos creer que puede solucionar la crisis real que padecemos devolviéndonos a plazos 400 euros. La culpa del retraso crónico de nuestra Justicia la tiene Franco, según el ministro del ramo. Dicho lo cual, Fernández Bermejo se sacude toda responsabilidad sobre el colapso que niega y, además, se ahorra el tener que buscar solución a cuestión tan espinosa. ¿Cómo vamos a pedirle a él que arregle un problema que ya existía cuando la conspiración judeomasónica era la culpable de todo? La culpa de la corrupción de la policía municipal de Coslada la tienen los ciudadanos de este municipio madrileño, según su alcalde, que ha tenido la desfachatez de adjudicar la responsabilidad de la existencia de una mafia policial a que los extorsionados no presentaban denuncias, como si fueran ellos, y no él, los encargados de vigilar el comportamiento de sus agentes. Eso sí, hay que reconocer al Zapatero de su segunda legislatura que, quizás porque el paso del tiempo ya no lo permite, Aznar está dejando de tener la culpa de todo lo que a su Ejecutivo le sale mal. Pero algún culpable siempre se encuentra. E Sobre estas líneas, a la izquierda, la bombilla del parque de bomberos de Livermore, en California, que lleva 107 años encendida. En el centro, la segunda más antigua, que se halla en Texas; y la cuarta, localizada en Magnum, Oklahoma Más de un siglo encendidas La bombilla más longeva del mundo lleva 107 años luciendo en un cuartel de bomberos de California. Un museo de Texas y una ferretería de Nueva York poseen, también, bombillas que funcionan desde hace cien años JOSÉ MANUEL NIEVES n el 4550 de la East Avenue de Livermore, en California, hay un cuartel de bomberos. Y en su interior, luciendo sobre los camiones rojos, las hachas y las mangueras, una bombilla de sólo cuatro watios refleja una tenue y mortecina luz amarillenta. Nada especial, si no fuera por el hecho de que lleva encendida, ininterrumpidamente, desde hace 107 años. De hecho, se trata de la bombilla en activo más veterana del mundo. Y como tal figura en el Libro Guinness de los Récords. Hecha a mano, de cristal soplado y con filamento de carbón, la bombilla fue fabricada por la ya desaparecida compañía eléctrica Shelby, a finales de la década de 1890. Y donada en 1901 al cuartel de bomberos por el dueño de la empresa de Agua y Electricidad de Livermore, Dennis Bernal, cuando decidió vender su negocio. Todo un regalo en una época en que la luz eléctrica apenas comenzaba a extenderse. Puede leerse en los archivos que, al principio, la bombilla fue instalada en un carro de bomberos tirado por caballos, para pasar después a una cochera y por último, una vez constituido, al departamento de bomberos de la localidad californiana. Desde entonces, sólo consta que se haya apagado una vez, durante poco más de diez minutos, cuando el cuartel se trasladó a su ubicación actual, en 1976. Apenas cuatro años antes, gracias a la publicación de un artículo en un diario local (y de la certificación de autenticidad de la General Electric) los dueños de la bombilla se habían percatado de que tenían entre manos un objeto histórico. Durante el traslado, el cable de la bombilla fue serrado por miedo a que la reliquia eléctrica no soportara la delicada operación de ser desatornillada. Todo salió bien y la corriente volvió a fluir con normalidad a través del filamento. Hoy, la bombilla en cuestión, que sigue luciendo como si nada, es toda una atracción turística en Livermore y cuenta incluso con una página web propia (www. centennialbulb. org) desde la que es posible admirarla en directo gracias a una webcam. No tan antiguas, aunque más que venerables, otras tres bombillas (también norteamericanas) rozan el siglo de funcionamiento. La primera, instalada el 21 de septiembre de 1908 sobre la puerta de camerinos del teatro Byers, en FortWorth, Texas, descansa ahora en el museo de esa ciudad. La segunda llevaba desde 1912 en una ferretería de Nueva York que desapareció en 2003. Y la tercera, más moderna, está en Magnum, Oklahoma. Todas ellas proceden de una época en que las cosas se hacían para durar. Que se lo digan a los fabricantes de coches, móviles, cámaras y ordenadores de hoy... Igual se les pega algo. E