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68 MADRID DOMINGO 11 s 5 s 2008 ABC Una joven asesina a su abuela en Majadahonda en un brote psicótico La víctima había sido amenazada por su hija, que tenía una orden de alejamiento JOSÉ M. CAMARERO MADRID. Vivía atemorizada por su hija, pero, al final, ha podido ser su propia nieta la que terminase con su vida. Ése ha sido el trágico desenlace que, ni ella ni sus vecinos- -conscientes de las amenazas que sufría- -podrían imaginar para María Teresa T. una anciana de 82 años, que ayer apareció asesinada en su propio domicilio, en Majadahonda. Poco después de las ocho de la mañana, los servicios de urgencia del 112 recibieron varias llamadas de los vecinos del inmueble número 9 de la calle de Las Huertas, dentro de una urbanización privada de la localidad madrileña. Al parecer, desde primera hora de la mañana, las voces habían sido constantes, e incluso los testigos intuían que detrás de la puerta del piso de María Teresa se estaba produciendo una pelea. Los agentes de la Policía Municipal se presentaron en el lugar y, después de derribar la puerta de entrada al piso, encontraron el cuerpo de esta octogenaria, malherida, con numerosas contusiones por todo el cuerpo, en especial en cuello, espalda y tórax. Pocos minutos después llegaron los facultativos del Summa- 112, quienes poco pudieron hacer para salvar la vida de la víctima, que prácticamente se encontraba muerta. A partir de ese momento, los movimientos de entrada y salida al edificio eran constantes por parte de varios agentes de la Guardia Civil de Las Rozas, el cuartel más cercano, y cuyos agentes se hicieron responsables del caso. En torno a las 11 de la mañana, los guardias civiles arrestaron a la nieta de la fallecida, acusada de ser presuntamente la homicida de su propia abuela. La detenida, V G. de unos 30 años de edad, se encuentra en dependencias policiales, y probablemente pasará a disposición judicial hoy mismo. Poco después del mediodía, el cuerpo de Teresa abandonaba el edificio en una furgoneta camino del Instituto Anatómico Forense, seguido por otro de sus nietos, el hermano de la presunta agresora. No era éste precisamente el desenlace que la propia víctima preveía para su vida, pues su hija- -la madre de los dos nietos- -tenía dictada una orden de alejamiento de María Teresa, por haber maltratado y vejado a su propia madre. Incluso, la propia víctima había avisado a sus vecinos: Si la veis rondando por aquí les decía, por favor, retenedla, porque puede hacerme cualquier cosa La fallecida se encargaba desde hace años del cuidado de sus dos nietos, en esta urbanización de Las Huertas, donde era muy conocida. De origen es- Una furgoneta de los servicios funerarios traslada el cadáver de la víctima al Instituto Forense pañol, pero con raíces alemanas por parte de padre, la víctima ya había mantenido numerosas discusiones con su nieta, siempre dentro del piso. Nosotros nunca habíamos visto nada en el parque ni por las calles comentaba Juliana, una vecina aterrorizada por la noticia. Sí es verdad que en las últimas semanas se oían muchas discusiones indicaba Manuela, pero no como para llegar a esto EFE Los vecinos, en alerta La presunta agresora podría haber sufrido un brote psicótico según señalaron fuentes de la investigación policial a ABC. Al parecer, era una chica normal, que no tomaba ninguna clase de drogas ni había protagonizado ningún escándalo en el barrio ni en la localidad. En la urbanización de Las Huertas de Majadahonda, la noticia cayó como un impacto. Estáis bromeando señalaba un grupo de vecinas ante las preguntas de los periodistas congregados en la zona. La víctima, viuda desde hacía varios años, salía de paseo todos los días por las calles del barrio, conversaba con los vecinos de su misma edad en los bancos de un parque cercano, y siempre se caracterizaba por el tono amable con el que parecía intentar conciliar con sus más conocidos. Una catequista muy conocida en la urbanización de Las Huertas A María Teresa siempre le había gustado mantenerse activa, a pesar de sus 82 años. Por ello, era una de las integrantes del Club Social que los vecinos de la urbanización de Las Huertas tenían en el barrio. Allí, la víctima del trágico asesinato se dedicaba a dar catequesis a los más pequeños. Algunos jóvenes se identificaban con su buen estar, su pulcritud y su correcta presencia, allí por donde pasaba. A mí misma me había dado catequesis para la comunión explicaba Isabel, una adolescente de 15 años. Incluso conocí al marido explicaba, porque siempre nos regañaba por pisar las flores del parque En la panadería de la urbanización, también era una fiel cliente. Venía, hablaba con todo el mundo y nunca hubo ningún problema señalaba una vecina. Ayer, su barra de pan estaba reservada, esperando a una propietaria que no volverá a acudir allí. Persona querida en el barrio