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64 MADRID GOLPE A LA MAFIA DE LA POLICÍA LOCAL EN COSLADA DOMINGO 11 s 5 s 2008 ABC La ley del silencio impuesta por el jefe de la Policía Local comienza a resquebrajarse Propietarios de bares revelan las coacciones de la banda de Ginés Jiménez s Brindis públicos por las detenciones en Coslada G. D. O. MADRID. La mafia policial de Coslada era un cáncer conocido por todos, pero pocos hablaban de ello. Ahora, tras desencadenarse la operación Bloque algunos empiezan a atreverse. Poco a poco y en voz baja, pero hablan. Lo que sí dicen todos es que lo de Ginés Jiménez y sus secuaces de la Policía es sólo el principio, que algo huele mal en Coslada desde hace mucho tiempo. Coslada vive estos días su primer fin de semana sin Ginés Jiménez, pero la mayoría no termina de creerse que el temido sheriff no vaya a volver. Entre los propietarios de los clubes de alterne de la calle Honduras, Ginés tenía cómplices y víctimas. Este fin de semana, por primera vez en mucho tiempo, los negocios de los segundos funcionaban con normalidad, sin padecer el presunto acoso policial, mientras que los de los primeros han decidido no abrir. La titular de uno de los clubes, que prefería permanecer en el anonimato, explicaba hasta qué punto llegaba el hostigamiento policial: Como el local de al lado es de rumanos, los que estaban con Ginés le hacían la vida imposible a las chicas y los clientes, para que ellos se llevaran toda la clientela Esta mujer, de origen magrebí, aún recuerda los espectaculares despliegues de los hombres de Ginés Se plantaban en su local, de apenas setenta metros, catorce agentes con toda la parafernalia, sólo para pedir la documentación o exigir que se cambiara la ubicación de algún extintor. ¿La reacción de la clientela? Obvia: desbandada general. Sin embargo, con otros vecinos, el celo policial no era el mismo: Muchas veces venía aquí un rumano, se dedicaba a incordiar a las chicas, y a destrozarlo todo. Llamábamos a la Policía, se lo llevaban y a la hora estaba otra vez aquí riéndose de nosotras Aguantar la injusticia fue durante años la única posibilidad para estos empresarios, que atisban ahora una todavía tenue luz de esperanza, la esperanza de que se demuestre si hay justicia en este país Para los del otro bando, los de los secuaces de Ginés, ahora toca, de momento, replegarse. Muchos locales permanecían la noche del viernes cerrados, algo extraño tratándose de un fin de semana. Grupos de rumanos deambulaban por la zona, malhumorados por no encontrar su género preferido. A pocas manzanas, en la calle Argentina, donde los bares son de otro estilo, la chavalería celebraba a gritos la caída de Ginés Jiménez. Quien hasta hace poco había inspirado un temor reverencial, era, ahora que está entre rejas, objeto de mofa generalizada. Podían verse grupos que, litrona en mano, se preguntaban a gritos: ¿dónde está Ginés? lema que figuraba incluso en las camisetas de algunos. Todos los ciudadanos presentes en la zona, jóvenes y mayores, se mostraban encantados con la total ausencia de Policía por las calles. Un agente confirmó a ABC que el viernes la Policía Local renunció a patrullar por Coslada. El Nos quitaron la cocaína y la esnifaron allí mismo Roberto Gil también ha tenido encontronazos con los hombres de Ginés Le han estropeado alguna que otra fiesta Estaba con unos colegas detrás de la calle Uruguay, por donde la marisquería Colombia, llegaron los guardias, nos registraron y nos quitaron la cocaína Hasta ahí todo correcto, pero es que Roberto también cuenta que los agentes se metieron en el coche patrulla y, delante de los jóvenes, esnifaron la droga que les habían requisado. Gil, como la mayoría de los que conocen la noche de Coslada, se cruzaba a menudo con el jefe de Policía. Se paseaba en un Renault Laguna. Aparcaba donde quería, y detrás de él se bajaban dos gorilas explica, antes de seguir celebrando el primer viernes sin Ginés Jiménez y sus matones. Las calles de Coslada amanecieron el sábado salpicadas de pintadas contra el jefe de Policía detenido