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ABC DOMINGO 11- -5- -2008 La milicia chií de Nasrallah se retira de Beirut tras doblegar al Gobierno 35 ¡Fotos no, borra las fotos! El régimen persigue a los pocos periodistas que han logrado entrar en Birmania para ocultar la realidad del Nargis TEXTO Y FOTO P. M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL DAGOM SUR (BIRMANIA) Los militares de Birmania no quieren que usted vea la foto que acompaña a este reportaje. No se trata de ninguna exclusiva desvelando alguna de sus armas secretas ni muestra a los generales que dirigen este país jugando al golf en su ciudadbunker de Naypyidaw, la nueva capital levantada en plena jungla donde el Gobierno se ha aislado del pueblo. No, nada de eso. La instantánea sólo refleja a una familia de Dagom Sur, a las afueras de Rangún, que perdió lo poco que tenía y vio cómo, en media hora, su casa de bambú volaba arrastrada por el ciclón Nargis el pasado sábado por la mañana. Una foto exactamente igual a las miles de imágenes procedentes de Birmania que aparecen cada día en los medios de comunicación de todo el mundo, pero que los habitantes de este país no han visto porque los periódicos y la televisión de aquí únicamente muestran a los soldados repartiendo ayuda humanitaria. Sin embargo, la propaganda de este régimen militar nunca muestra a damnificados como la mujer de Myang Thuya, que ayer cocinaba entre las ruinas de lo que era su hogar mientras los cinco miembros de su familia esperaban impacientes para llenar el estómago. La única ayuda que hemos recibido esta semana ha sido un poco de arroz y sólo durante dos días, después nada más explica a ABC Myang Thuya, un joven de 28 años que vivía junto a su mujer, sus tres hijos, su hermana y su madre en una choza de madera que también utilizaba como tienda. En medio de la tormenta, el ciclón alcanzó su máxima potencia aquí a las siete y media de la mañana del sábado y, a las ocho, nuestra casa ya se había derrumbado recordó consternado, ya que su establecimiento le daba cada mes unos 90.000 kyats (unos 50 euros) para sacar adelante a su familia. Ahora lo hemos perdido todo y no sé con qué vamos a reconstruir la casa se quejó mientras su hija de dos años, rebañaba ansiosamente su arroz hervido. En la casa de al lado, o, mejor dicho, en los escombros de la casa al lado, su vecino, Tum Myint permanecía como absorto mirando al vacío en medio de lo que era su antiguo comedor. El ciclón se tragó el tejado de chapa y los cuatro muros de madera y ahora Tum Myint, abrazado a su hijo pequeño, apenas sabía dónde estaba. Quien sí lo sabía, en cambio, era el soldado que, mientras ayudaba a limpiar la zona, vio a este corresponsal tomando fotografías. No photo! Delete photo! ¡Fotos no, borra las fotos! gritó mientras pedía la documentación a la traductora y amenazaba con quitarle la licencia al taxista. Por fortuna, los soldados birmanos saben poco de cámaras digitales. Nada de nada Una mujer birmana cocina lo poco que le queda en los restos de lo que fue su casa puso a todo volumen un concierto de hip hop birmano. Camino hacia adelante e intentan detenerme en cada cruce, pero yo sigo caminando hacia adelante y nadie me detendrá decía la letra como una metáfora de la lucha del pueblo birmano por la libertad. Mientras el resto del país votaba, el delta del río Irrawaddy, al sur de Birmania, seguía sumido en la desesperación al comprobar que la ayuda humanitaria sólo llega en cuentagotas por las restricciones de la Junta militar. Después de que la ONU estuviera a punto de suspender sus envíos al ser requisados por el Gobierno, lo último que ha hecho el régimen ha sido colocar el nombre de los principales generales, entre ellos Than Shwe, en las cajas de alimentos y medicinas enviadas desde el extranjero para presentarse como los salvadores de la catástrofe y calmar los ánimos de los damnificados. ABC. es Más información del ciclón y del referéndum birmanos en abc. es internacional