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28 ESPAÑA DOMINGO 11 s 5 s 2008 ABC La respuesta a Ibarretxe Germán Yanke se puede avanzar apuntan. Pero desde el punto de vista del nacionalismo este tipo de cesiones no hacen sino mantener abierta la puerta de las aspiraciones anticonstitucionales y, por tanto, las presiones de ETA- BatasunasobreelPNVy delosmás radicales de ese partido sobre los moderados que no quieren enfrentarse a la sinrazón. Sin Batasuna no son mayoría y sin los radicales no son nada. Conviene recordarelcomentariodelterrorista Mikel Antza cuando se le dijoqueETApodríahaberterminado siendo una rémora en las reivindicaciones terroristas: Desengáñate, si ETA desaparece, esto (el País Vasco) es España en cuarenta y ocho horas No debe extrañar que Ibarretxe, después de tanta retórica sobre la necesidad de que ETA no marquelaagenda, incluyaensuúltimo documento para Zapatero la referencia explícita a un proceso que permita abrir un escenario de solución al problema de la violencia No se trata de enfrentarse aellacontodoslosmediosdelEstado de Derecho (aunque condene el terrorismo, elnacionalismovasco se ha opuesto a cualquier medida contundente) sinodeutilizarlapara colar en la hipotética negociaciónsuspretensiones. Es evidente que el presidente del Gobierno no puedesinorespondernoalareiterada pretensión de Ibarretxe. Habrá tomado nota, además, de los errores y arbitrariedades del mal llamado procesodepaz delaanterior legislatura cuando el PNV con una argucia que le descalificaaélmismo, mentalasconversaciones de Loyola, no para decir que se hable con él de aquellas cuestiones sino para repetirlo sin condiciones Pero no basta, a estas alturas, con la negativa y el arrepentimiento nunca declarado. Tampoco con pretender que, almenos demomento, elplan de Ibarretxe vuelva a su bolsillo. Si ante esa deriva política a la que los moderados no se enfrentan no hay una política firme y sin concesiones, se irá alimentando surepetición. Porqueellendakari no pretende un acuerdo en La Moncloa, sino esetipo de negativa que le permita seguir con lo suyo. Y con los que considera suyos El TS absuelve a un hombre condenado con su confesión como única prueba EFE MADRID. El Tribunal Supremo ha absuelto a un hombre condenado a 4 años y medio de prisión por tráfico de drogas y tenencia de armas porque la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Valencia se basó exclusivamente en su autoinculpación. Según el alto Tribunal, la sentencia de instancia prescinde del dato de que la confesión fue una prueba reina en el proceso penal inquisitorial, pero no actualmente. La resolución del Supremo, de la que ha sido ponente el magistrado Perfecto Andrés Ibáñez, recuerda que según la Ley de Enjuiciamiento Criminal la presencia de una manifestación autoinculpatoria del imputado obliga al juez a practicar las diligencias de investigación necesarias para adquirir el convencimiento de la verdad, porque ella, en sí misma, no sería fiable La Audiencia de Valencia consideró probado que el ahora recurrente- -A. O. M. -y otras personas ya condenadas en un juicio anterior traficaban con cocaína desde 2001. Según el Supremo, la Audiencia prescinde del relevante dato histórico de que la confesión fue, en efecto, regina probatorum pero sólo en el proceso penal del ancien régime es decir, en el inquisitorial y, en general, en el inquisitivo, en los que, como se sabe, ese instrumento probatorio operaba asociado a la tortura Además, sigue, en este caso tan singular se da la circunstancia de que los hechos probados, por increíble que parezca, no describen ninguna concreta acción reprochable al acusado como delito omo una de las más serias tradiciones de la Transición, una y otra vez encumbrada por todos, ha sido el complejo ante los nacionalismos, la política española ha ido generando anestésicas disculpas para justificarlo. En realidad, la ilegalización de Batasuna es la excepción a un largo empeño, tanto de la izquierda como de la derecha, de rebajar los proyectos políticos de las grandes mayorías parlamentarias para pactar con ellos, como si fuesen una minoría de bloqueo o, más bien, la garantía de un comportamiento democrático. No está demás, en este contexto, recordar la insistencia de Mario Onaindía, que había escapado del vientre de la serpiente, acerca de la falta de un proyecto democrático en el nacionalismo vasco de entre siglos. La última estratagema exculpatoria es perorar sobre la necesidad de ayudar al PNV es de, cir, facilitar que, en la también larga batalla que se libra en su seno, resulten vencedores los moderados En realidad, los moderados aunque pudieran tener inclinación por otros métodos, los consideran menos importantes que el poder. No han sido capaces de alejarse de un planteamiento etnicista contrario al sistema constitucional que aúna a todos los nacionalismos del País Vasco, y si el PNV para conseguir sus objetivos no se separa de Batasuna- -a la que quiere colocar de nuevo en la negociación política- -es para que el chantaje de la hipotética resolución de la violencia aporte importancia a sus desvaríos; y los moderados que pueda haber en su seno no se separan de los radicales para no terminar siendo nada. Así, en vez de colocar a los moderados ante sus propias contradicciones y el PNV reflexionar sobre el carácter antidemocrático de sus planes, se inventa como disculpa la necesidad de ayudarles Ahora, como el Gobierno y su presidente no pueden ni decir que sí ni dar esperanzas a esa antigualla impresentable de proceso de autodeterminación que Ibarrtexe pretende, aparecen otras voces complementarias subrayando la posibilidad de negociar otro Estatuto el reconocimiento de la bilateralidad al estilo del esperpento catalán y otras conquistas posibles basadas en el carácter nacional de la Comunidad autónoma. Es mucho lo que C El PNV usa a Batasuna para que el chantaje de la resolución a la violencia dé solidez a sus desvaríos Tratamiento burocrático Para el Supremo, la sentencia ahora anulada expresa en los hechos probados una especie de conclusión totalmente imprecisa y carente de valor descriptivo por lo que se puede decir que en este caso no hubo juicio ni prueba ni, según se ha visto, hay hechos probados, por lo que la sentencia no se sostiene en ninguno de sus aspectos Y si algo ofrece es la evidencia de un tratamiento burocrático, seriado y nada cuidadoso de la causa, al menos en lo que aquí interesa afirma. El Supremo no ahorra críticas al anterior abogado defensor del recurrente ni al fiscal, en los que el condenado no halló el contrapunto de buen derecho que cabría esperar