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ABC SÁBADO 10- -5- -2008 Los genes son importantes, pero no decisivos, en la longevidad NEUROLOGÍA 87 Tres técnicas en liza Limpieza previa del colon. Ni la colonoscopia clásica, ni la virtual, ni la cápsula evitan los laxantes para despejar el colon. La más segura. Es la cápsula. No hay riesgo de perforación como ocurre con la técnica clásica ni problemas de radiación como en la virtual. Fiabilidad. Las tres detectan las lesiones sospechosas, aunque el escáner ofrece imágenes de escáner (colonoscopia virtual) donde es difícil ver las más pequeñas y planas porque no hay matices de color. Las menos invasivas. La cápsula endoscópica y la virtual. Extirpar pólipos. Si es necesario, sólo puede hacerlo la colonoscopia tradicional. por segundo. Emiten por radiofrecuencia a un grabador que lleva incorporado el propio paciente y con el que se puede hacer una vida completamente normal, incluso acudir al trabajo y comer algo. Al menos, una dieta líquida dos horas después de que comience la prueba. El dispositivo se lleva durante ocho horas. Después, la Naturaleza (o los laxantes) se encargan de expulsarla del organismo. Su misión ya se ha cumplido porque las fotos quedan registradas y se pueden ver casi como una película. Pero, como en la virtual, no evita la exploración por el recto, si es necesario extirpar un pólipo sospechoso. De lo que tampoco se libra ningún paciente es de la preparación para limpiar el intestino con dieta y laxantes durante las 24 horas previas. Un requisito indispensable, tanto en la colonoscopia tradicional como en la virtual para ver el intestino. Los estudios multicéntricos que están en marcha demuestran su sensibilidad en lesiones grandes y pequeñas. Incluso, detectamos más lesiones con la cápsula que con la colonoscopia clásica porque el aire que se insufla en el intestino las aplana y son más difíciles de ver explica Juan Manuel Herrerías, jefe del Servicio de Digestivo del Hospital Virgen Macarena de Sevilla. Como mínimo, su fiabilidad es similar a la colonoscopia clásica. Pero este experto, el que acumula más casos de colonoscopia con cápsula, pide más tiempo y estudios para demostrar su superioridad. Lo que ya no pone en duda es que la cápsula endoscópica se convertirá en la prueba de chequeo de cáncer de colon. En mi opinión, por delante de la colonoscopia virtual. Yo tengo más fe en la cápsula que ve la lesión Gontrand López- Nava, responsable del servicio de Digestivo del Hospital Madrid Norte Sanchinarro, coincide con el profesor Herrerías. Necesitábamos una prueba amable para que la población sana, al llegar a los 45- 50 años, se haga la prueba. Y la cápsula lo es A López- Nava tampoco le convence mucho la colonoscopia virtual. Las lesiones planas, entre el adoquinado de la mucosa, muestran un color diferente. Y esas diferencias se distinguen mejor en una foto real, no en una recreación como muestra el TAC Ramírez Armengol, jefe del Servicio de Endoscopia del Hospital Clínico San Carlos, de Madrid, cree que cada técnica tiene su utilidad. La cápsula puede que algún día desplace a la colonoscopia diagnóstica, pero nunca a la clásica, la terapéutica. Porque la colonoscopia puede curar y evitar muchas intervenciones quirúrgicas La cápsula endoscópica dejará sin excusas a los que estén en edad de un chequeo de colon o tengan antecedentes familiares. Y permitirá a los médicos vigilar el intestino de los enfermos más delicados. A diferencia de la colonoscopia tradicional, la cápsula no está contraindicada en ningún paciente. Puede utilizarse en pacientes en los que la morfología de su colon impide al endoscopio introducirse por todo el recorrido del intestino. De momento, esta microcámara inteligente no sustituye a la colonoscopia cuando se trata de tomar muestras de tejido para analizarlo. Quizá, en el futuro, lo haga. Se trabaja en nuevas cápsulas que puedan dirigirse desde el exterior hacia zonas concretas de la mucosa. Que se adhieran a la lesión sospechosa, capten y aumenten exageradamente la imagen. Ese paso nos permitirá hacer una biopsia del tejido, sin tocarlo. Bastará con verlo para saber si la lesión es benigna o maligna aventura el profesor Herrerías. Más cercana es la realización de chequeos nocturnos. La Clínica de Navarra, el Hospital del Mar de Barcelona y el Virgen Macarena estudian si la prueba es tan eficaz durante la noche. Un sorbo de agua, la cápsula y a dormir, mientras que la cápsula hace su trabajo. Meryl Streep en First do no harm la película que plasma la utilidad de la dieta en la epilepsia ABC Una dieta rica en grasa, baja en hidratos, controla la epilepsia Un ensayo clínico demuestra que combinar fármacos con una dieta cetogénica reduce las crisis cuando fracasan los tratamientos N. R. C. MADRID. ¿Puede ser terapéutico un desayuno con huevos, queso, una rica crema de leche y tocino? No, para el corazón y las arterias de la gran mayoría. Pero existe un pequeño grupo de pacientes con crisis de epilepsia de difícil tratamiento para los que ese exceso de colesterol y grasa les puede cambiar la vida. Desde la década de los 90 se especulaba con la posibilidad de que las dietas cetogénicas, ricas en grasas y pobres en hidratos de carbono y proteínas, reducían las crisis de epilepsia. Aunque para algunos neurólogos se trataba de un recurso más propio de terapia alternativa que de argumentos científicos. Ahora el primer ensayo clínico ha confirmado que realmente funciona. Neurólogos del Hospital Great Ormond Street han obtenido la primera evidencia científica. Lo han hecho tras estudiar a un grupo de 145 niños de entre 2 y 16 años de edad que nunca habían probado esta dieta y tenían al menos siete crisis a la semana, pese a utilizar fármacos para luchar contra las convulsiones. La investigación se ha dado a conocer en Lancet Neurology Un grupo empezó a tomar la dieta rica en grasa nada más comenzar el estudio. El grupo de control esperó tres meses antes de lanzarse a ella. En el primero, en el 38 de los niños se redujeron las crisis a la mitad y apenas mejoró un 6 de los niños que no seguían la dieta. Pero las reducciones más llamativas se observaron en cinco chavales en los que las crisis casi desaparecieron. La dieta cetogénica produce los llamados cuerpos cetónicos que aumentan la acidez de la sangre y contribuyen a mejorar crisis, como son las sacudidas y sobresaltos repentinos o caídas súbitas de los pacientes (crisis atónicas) También fuerza al organismo a quemar más grasa que azúcar para obtener energía. Un desayuno típico consiste en bacon huevos con queso, y una taza de nata diluida con agua. Algunos de los niños del estudio bebían también aceite para obtener con facilidad las grasas que necesitaban. Los efectos secundarios más importantes fueron estreñimiento, vómitos, falta de energía y aumento del apetito. Las cantidades exactas se calcularon de forma muy cuidadosa de acuerdo a la edad, el peso y la estatura del paciente para tener en cuenta las necesidades calóricas del crecimiento. Este tipo de alimentación no está equilibrada nutricionalmente, por lo que los niños deben tomar suplementos de vitaminas y minerales para compensar la ausencia casi total de frutas, panes y cereales. Saltarse la dieta, por ejemplo, con unas pocas galletas pueden reactivar las crisis. En 1993, un productor de Hollywood, Jim Abrahams, llevó a su hijo Charlie al doctor John M. Freeman del centro de epilepsia infantil del Hospital Johns Hopkins, en Estados Unidos. Entonces éste era uno de los pocos centros que confiaba en la dieta cetogénica como rescate de los enfermos que no respondían a los tratamientos clásicos. Charlie era uno de esos casos. Con él no funcionaban ni las combinaciones de fármacos ni la cirugía. Pero la dieta logró que cesaran. Su padre decidió crear una fundación para ayudar a niños con epilepsia y promover la dieta cetogénica. También plasmó su historia en el celuloide. En First Do No Harm (en España se tradujo como Quiero salvar a mi hijo Meryl Streep se convertía en una madre desesperada por encontrar ayuda para su hijo con epilepsia. Biopsias virtuales, el futuro Una historia para contar Se ven más lesiones Algunos de los niños del estudio bebían aceite para obtener con facilidad las grasas que necesitaban Más información sobre el estudio: www. thelancet. com journals