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ABC SÁBADO 10- -5- -2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 81 Historia universal de la destrucción de los libros Hitler estaba cenando con algunos amigos. Su comentario sobre la iniciativa de Goebbels fue lacónico: Cree en lo que hace se limitó a decir. Aquella noche de mayo de 1933 culminaba el Gran Incendio de la democracia que inauguró la destrucción del Reichstag el 27 de febrero de aquel mismo año. El 22 de septiembre, la Ley de Cámaras Culturales ponía bajo la férula del doctor Goebbels la radio, el teatro y la prensa. El 4 de octubre, todos los periodistas eran depurados y pasaban a ser servidores del III Reich. Cinco años después, otro día 10 de noviembre de 1938, Hitler soltó a las turbas pardas contra los judíos en la Noche de los Cristales Rotos: sinagogas reducidas a escombros, tiendas saqueadas, pintadas insultantes, ciudadanos apaleados... Goebbels convocó a la prensa para una de sus siniestras declaraciones solemnes. Eduardo de Guzmán volvió a ser testigo de otra fecha aciaga de la civilización. En el palacio Leopoldo, sede del Ministerio de Propaganda, volvió a encontrarse con el hombrecillo nervioso y fanático. Obligados a permanecer de pie, los periodistas fueron anotando la versión oficial del genocidio: Todos los relatos que hayan llegado a sus oídos acerca de pretendidas destrucciones de propiedades judías son una mentira hedionda. No se ha tocado el pelo de un solo judío Mientras Goebbels hablaba, el siniestro rumor de las lunas rotas llegaba a los oídos desde la comercial Lepziger Strasse. Los allí congregados no daban crédito a la capacidad de desfachatez del ministro. Alguien intentó un atisbo de pregunta... pero el hombrecillo con gabardina había desaparecido. Del Bibliocausto al Holocausto. Allí donde queman libros acaban quemando hombres Así lo había escrito, un siglo antes, el poeta Heinrich Heine. Ernestina de Champourcin, la voz recuperada de la Generación del 27 La Fundación Banco Santander presentó ayer en Madrid el libro Poesía esencial ISAAC RISCO RODRÍGUEZ MADRID. Pocas escritoras reflejan tan bien como ella los vaivenes intelectuales del siglo XX español. Criada en el seno de la burguesía madrileña, poeta y feminista de primera hora, Ernestina de Champourcin se volcó al bando republicano por convicción propia, aunque sus propios compañeros desconfiaban a menudo de ella, la señorita bien Poco después de la Guerra Civil salió rumbo al exilio a México, una experiencia de desarraigo que se convirtió en una partida doble con su regreso, más de treinta años después, a un Madrid cambiado, que no reconocía. Todas estas vivencias que tuvieron, en definitiva, una enorme repercusión en su obra poética. Ése es el trasfondo en base al cual Jaime Siles, catedrático de Filología Latina en la Universidad de Valencia, ha procedido a la compilación del volumen Poesía esencial, que reúne los principales trabajos en verso de Ernestina de Champourcin. El libro, publicado por la Fundación Banco Santander en el marco de su colección Obra Fundamental- -abocada a la labor de recuperar a escritores poco conocidos y olvidados por el mundo editorial actual- intenta reflejar en su selección las fases más representativas de la agitada vida de la poeta. Ello, en palabras del propio antólogo, porque la vida de De Champourcin puede ser vista como una aventura intelectual y un viaje inaudito en el siglo XX La primera fase de esa obra está así marcada por la influencia la generación del 27. En ella, la poeta se incorpora a la vida intelectual madrileña como una mujer moderna a la usanza de los años 30, según Siles, partidaria de las vanguardias artísticas y de una literatura escrita por mujeres, que no se limitase únicamente a imitar el estilo masculino. Ése es también el motivo central por el cual la obra de De Champourcin ha sido redescubierta en los últimos años por corrientes feministas. En el prólogo, Siles destaca también la gran sensualidad de la que hace alarde la poesía de De Champourcin. El valor de su trabajo se refleja no sólo en la selección previa de la poeta en el segundo tomo de la célebre Antología de Gerardo Diego, sino en el reconocimiento que le brindaba el mismo Juan Ramón Jiménez, a quien ella consideraba su maestro. Del mismo modo, el prologuista sostiene que la experiencia del exilio fue fundamental para su lírica. Después de la muerte de su marido, el también escritor y secretario personal de Manuel Azaña, Juan José Domenchina, en el exilio mexica- Feminismo y modernidad Un retrato de Ernestina de Champourcin ABC Datos biográficos Origen. Ernestina de Champourcin nació en Vitoria, en el seno de una familia católica y de ascendencia francesa y uruguaya. Se trasladó aún muy joven con su familia a Madrid. Actividad política. En los años 30, De Champourcin participó de forma activa en el agitado ambiente político, sobre todo con publicaciones en la revista Hora de España Exilio. La poeta se exilió con su marido en México después de la Guerra Civil, donde trabajaron como traductores de libros. La etapa mística no a comienzos de los años 50, la poeta se volcó primero a la mística y después a la religión. Ello explica también su ingreso en el Opus Dei, algo inaudito para una roja señaló Siles. Cuando la Historia parece hundirse, lo único que le queda como asidero es la idea de Dios. Un Dios a veces panteísta y otras veces cristiano La última etapa es la que corresponde a su vuelta a España. La poeta escribe en ella sobre todo haikús espirituales, cargados de recuerdos en un ambiente en en el que le es difícil reconocerse a sí misma. Una poesía que intenta ser evocativa y esperanzadora en su fase final.