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86 VIERNES deESTRENO VIERNES 9 s 5 s 2008 ABC Casual day España 2007 95 minutos Género- -Drama, comedia Director- -Max Lemcke Actores- -Juan Diego, Javier Ríos, Luis Tosar, Alberto San Juan, Álex Angulo, Estíbaliz Gabilondo, Malena Alterio, Carlos Kaniowsky, Marta Etura La empresa es una mina FEDERICO MARÍN BELLÓN Una película que empieza con un diálogo en el que la mitad de las cosas las dice Marta Etura ya tiene mucho ganado. Lo más sorprendente es que el semidebutante Max Lemcke (tiene otra película, pero sin estrenar) y los desconocidos hermanos Remón, que eran unos guionistas con un oído finísimo para los diálogos, logran mantener el interés de esta sátira sobre la afición de algunas de nuestras empresas a subirse al carro americano de la modernidad, aunque éste se mueva sobre ruedas del molino de viento más quijotesco. Las terapias de grupo y las saliditas al campo en pro de la unidad obrera, pero sin pasarse, son descuartizadas con ayuda de unos actores encantados de haberse encontrado un texto tan brillante, que recuerda, por temática y naturalidad (y por un inconmensurable Juan Diego) a Smoking room Quizá este precedente y el de El método impidan hablar de originalidad o sorpresa, pero es Juan Diego, ante el coche que prueba la magnitud de su triunfo en la vida ABC Juan Diego, un directivo sin escrúpulos en Casual Day El actor protagoniza la película del joven Max Lemcke, una ácida reflexión sobre las relaciones laborales en nuestro tiempo JOSÉ EDUARDO ARENAS MADRID. Es un todoterreno de la interpretación. Ni el cine, el teatro o la televisión se le resisten. La película Casual day de Max Lemcke, es una oportunidad para contemplarle en uno de esos registros excesivos- -de colesterol y tensión por las nubes- -que solicitan los directores a los artistas muy bregados en la profesión, porque requieren un gran esfuerzo al trabajar en la delgada línea de lo creíble y el esperpento. Juan Diego interpreta en la cinta la peor cara del sistema empresarial (el resto tampoco es manco) es el jefe que invita a sus empleados a pasar un fin de semana en el campo para mejorar las relaciones en el ambiente laboral. Una práctica importada de Estados Unidos explica el actor. Y asegura que no vamos a inventar nada en el cine; ni en el amor ni el dolor, sólo en la forma de contarlo. Yo no conocía este personaje. Empecé a enterarme de sus antecedentes basándome en el señorito de Los santos inocentes o en el señorito urbano de Pasodoble o en aquel de Jarrapellejos que era un garabato histórico y repugnante en Extremadura. De esa cepa vienen los de ahora, el germen estaba en el alcornoque -por necio y tarugo- El actor añade que el guión me lo envió un amigo. Me gustó tanto al leerlo que le llamé al día siguiente para decirle que aceptaba. Quise conocer al director. Soy un actor que disfruta con las sensaciones nuevas y directores actuales- -explica- Era cine puro, del que se atreve con el texto Aconseja no tener miedo a Shakespeare, aunque sea en cine, salvando las distancias Y se pregunta: ¿Qué estamos contando en la película? Responde: Algo que atenaza la felicidad del individuo y que, cuando sucede en el desarrollo del trabajo, hay que reflexionar. La deshumanización está servida. Es lo que se cuenta en Casual day que refleja con un tratamiento jocoso y divertido una historia que no se soportaría por la carga que lleva dentro. La tropelía de las competencias está destrozando a muchas personas Quizá por esta causa el actor quiere frenar un poco su ritmo de trabajo. En paralelo con el filme lleva hechas otras seis producciones en diecisiete meses, más cincuenta y dos capítulos de la serie de televisión Los hombres de Paco y dos monólogos en teatro. Creía que iba a alienarme como individuo y decidí que no hacía nada más que Los Pacos con dos o tres días a la semana de grabación. Una película al año, que si no se te pone cara de guión. Te angustias pensando si te vas a repetir. Están consiguiendo que la gente trabaje con la ley del mínimo esfuerzo, convirtiéndose en unos subsidiarios mentales que cuando han cumplido y desaparecen, nos tenemos que hacer cargo la sociedad, que a su vez termina siendo subsidiaria. El caso es desmotivar, como en los regímenes fascistas. Si una democracia cede, todos los derechos adquiridos y las libertades se van a la porra; si no estamos motivados para vivir, ¿qué vamos a construir? se pregunta Juan Diego, un género en sí mismo. un gustazo toparse con un producto de la tierra capaz de conectar con las inquietudes del espectador, medio o no, sin recurrir al plagio del éxito televisivo de turno, sin ofender intelectos y sin dejarse arrastrar por tentaciones supuestamente comerciales. Puede que al público más veterano le chirríe alguna frase, como sin duda le ocurrirá a poco que escuche cuando sube a un autobús o asiste a cualquier espectáculo deportivo. Pero no hace falta trabajar en una gran empresa- -aquí es donde el crítico debe abstraerse y no pensar en la propia, por más que le cueste- -para reconocer al pelota, al trepa y al gracioso, para quedarse pasmado al comprobar que o bien es verdad que en todas partes cuecen habas o bien los guionistas han recurrido al espionaje industrial con ayuda de algún chivato. Las confrontaciones entre jefes y empleados en la partida de paintball son tan tópicas como sugieren sus respectivos arquetipos, pero el bosque empresarial que dibuja la cinta huele a autenticidad de madera de pino y no cabe sino abandonarse al placer de la risa negra y la reflexión profunda. dos de las actividades más dignas que ha inventado el homo sapiens. ¿Y qué si el ritmo decae un par de instantes? Hasta los cojos se levantan y siguen corriendo en esa dirección tan poco transitada por el cine español. La antena Argentina 2007 97 minutos Género- -Drama Director- -Esteban Sapir Actores- -Valeria Bertuccelli, Alejandro Urdapilleta, Julieta Cardinali El silencio es oro A. W. Para los cinéfilos inquietos la idea de hacer una película posmoderna que se proponga como un pastiche... del cine mudo, remite inevitablemente al maravilloso y excéntrico cine del canadiense Guy Maddin. Y, en efecto, es difícil no aludir a Maddin ante este segundo largo del bonaerense Esteban Sapir, que ha recorrido con él medio mundo festivalero; de hecho, hay una película de Maddin, Careful que partía de una premisa similar: la de establecer una analogía entre el carácter silente de la propuesta y la mudez de los personajes. Estos han quedado redu- Soy un actor que disfruta con las sensaciones nuevas y con los directores actuales señala Juan Diego cidos al silencio por culpa de un villano, el señor TV un ber, lusconi imaginario dueño del único canal televisivo de la ciudad, que vive así un melancólico invierno: la estación blanca es también, visualmente, la más silenciosa de todas. La idea de subyugar a la ciudadanía por medio de la emisión de imágenes hipnóticas, además de ser una cuasi realidad cada vez menos subliminal en nuestra mediática sociedad actual, ofrece la excusa para proponer una fábula más o menos candorosa, congruente con el carácter retro del diseño de la película, que por otro lado tiene una lectura política en la que han insistido los comentaristas argentinos. Pero sin desdeñar ésta, lo que se gana nuestro interés es el rigor con el que Sapir persigue su empeño, naif sólo en apariencia: siendo una película barata, hecha con pedazos de cartón utiliza imaginativamente los rótulos y la ucronía de mezclar la estética silente con otra gran tradición visual, la de la historieta. Como siempre, el problema no es el reciclar elementos antiguos (casi todo el cine actual lo hace) sino el cómo se haga: el derecho a la cita hay que ganárselo.