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34 INTERNACIONAL VIERNES 9 s 5 s 2008 ABC Rafael L. Bardají GRACIAS A ISRAEL srael cumple sesenta años. No ha tenido una existencia fácil. En compensación por el Holocausto, al pueblo judío se le dio un estado rodeado de acérrimos enemigos. Pero al menos un estado desde el que defenderse. Y bien que ha sabido hacerlo. Desde el mismo momento de su nacimiento ya tuvo que combatir por su supervivencia. Sesenta años más tarde, tiene que seguir haciéndolo. Se suele criticar a Israel con frecuencia. Una izquierda decadente y pacifista no puede entender el deseo de todo un pueblo, sin distingos políticos, por contar con un hogar y poder vivir en paz y, para eso, estar dispuesto a recurrir a la fuerza si es necesario. Sin embargo, el mundo debiera estar agradecido porque Israel haya defendido su existencia y siga existiendo. Los enemigos de Israel son también los enemigos de occidente. Al fin y al cabo, Israel es un país occidental, sólo que enclavado en el Oriente Medio. En 1981, destruyendo el reactor nuclear de Osirak, Israel consiguió que Sadam Hussein no tuviera la bomba cuando quería; combatiendo a Hizbolá en el norte y a Hamás en el sur, está poniendo freno al crecimiento natural del islamismo en la zona; bombardeando la instalación nuclear secreta en Siria, el pasado septiembre, puso fin a otro intento de nuclearización en la región y descubrió el complejo entramado de la proliferación atómica, Corea del Norte e Irán en el trasfondo; promoviendo medidas diplomáticas contra el programa nuclear iraní, Israel nos recuerda que es posible acabar con las ambiciones de los ayatolas de forma pacífica. Basta con ser serios con las sanciones. Si Israel no hubiera batido a la aviación siria en su día, como hizo con su ejército y el egipcio, jordano, iraquí y de Arabia Saudí, hoy no existiría. Y sin Israel, la región entera estaría en manos de déspotas sin escrúpulos y grupos radicales islamistas cuya atención estaría dirigida directamente contra nosotros. Israel nos ha servido de parapeto. Y más que nos servirá en una zona cada día más volcada al radicalismo. I Ciudadanos libaneses caminan por la frontera con Siria, después de que miembros pro gubernamentales bloquearan la carretera REUTERS Líbano, al borde del precipicio El secretario general de Hizbolá, Hassan Nasralah, acusó ayer al Gobierno libanés de haber declarado la guerra al partido político proiraní, tras producirse la muerte de una niña en el segundo día de enfrentamientos entre suníes y chiíes ABC BEIRUT. El secretario general del movimiento chií Hizbolá, Hassan Nasralah, acusó ayer al Gobierno libanés de haber declarado la guerra al partido político proiraní. Ha empezado la guerra y tenemos derecho a defendernos con nuestras armas afirmó Nasralah durante un discurso televisado. Una nueva era ha comenzado añadió. Nasralah, quien intenta forzar la dimisión del primer ministro, Fuad Siniora, acusó al partido de la Corriente Futuro de seguir las ordenes de la Administración Bush y calificó al Gobierno de Beirut de ser un puñado de delincuentes según señala la agencia DPA. La Casa Blanca informó el pasado miércoles que el presidente George W. Bush se reunirá el 18 de mayo con Siniora en el balneario egipcio de Sharm el Sheij, durante la gira de seis dias que el mandatario estadounidense tiene previsto realizar por Oriente. El secretario general de Hizbolá también descargó sus iras contra el líder druso antisirio Walid Yumblat al señalarle como el primer ministro de Líbano, en lugar de Fuad Siniora Estas declaraciones se producen tras declarar ayer las autoridades libanesas ilegales la red de comunicaciones, así como las cámaras de vigilancia instaladas por Hizbolá en el aeropuerto de Beirut. Si alguien nos quiere disparar, dispararemos contra él; si alguien nos quiere arrestar, lo arrestaremos señaló Nasralah, tras añadir que entre las armas de Hizbolá figura una red de comunicaciones propia. Por su parte, el líder de la coalición gobernante en Líbano, Saad al Hariri, propuso ayer un acuerdo para poner fin al último conflicto con Hizbolá, en una aparente marcha atrás sobre la decisión del Gobierno que el grupo valora como una declaración de guerra. Hariri planteó un pacto que consideraría las decisiones del Gobierno un malentendido en referencia a la decisión del gabinete esta semana de declarar ilegal la red de comunicación y destituir al jefe de la seguridad del aeropuerto de Beirut, aunque exigió poner fin al sitio de la capital, levantar el bloqueo del aeropuerto y a retirar los hombres armados de las calles Entre tanto, una niña murió y al menos cuatro personas resultaron heridas debido a los enfrentamientos entre simpatizantes chiíes Hizbolá, y seguidores suníes del Gobierno libanés. Los enfrentamientos, que se produjeron en la ciudad de Saadnayek, en el valle de Bekaa, terminaron después de que interviniera el Ejército libanés. Ya el miércoles, al menos diez personas habían resultado heridas durante un enfrentamientos en Beirut tras una convocatoria de huelga general para protestar por el aumento del coste de la vida. Una fuente del movimiento suní Futuro, leal al líder de la mayoría gubernamental en el parlamento Saad Hariri, señaló además que miembros de esta organización han cerrado las carreteras que conducen a la frontera entre Líbano y Siria. Por su parte, la emisora Al Arabiya informó que en el aeropuerto internacional volvieron a realizarse ayer algunos aterrizajes. Continúan los disturbios El Consejo de Seguridad de la ONU llama a la calma en la región BEIRUT. El Consejo de Seguridad de la ONU expresó ayer su respaldo a las instituciones estatales del Líbano y llamó a la calma y a la reapertura de las rutas del país, tras la violencia desatada entre facciones pro gubernamentales y del movimiento islamista Hizbolá. Los miembros del Consejo de Seguridad están profundamente preocupados por los enfrentamientos y los problemas actuales en el Líbano, incluyendo los bloqueos de rutas y del aeropuerto internacional de Beirut declaró el embajador de Gran Bretaña, John Sawers, en nombre del Consejo. Mientras, el portavoz del Departamento de Estado de EE. UU. Sean McCormack, afirmó que su país se encuentra preocupado por el desarrollo de los acontecimientos, aunque quiso dejar claro el respaldo de Washington hacia el Gobierno de coalición de Saad Hariri, actualmente en el poder.