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ABC VIERNES 9- -5- -2008 Vladímir Putin El Kremlin exhibe hoy su poderío militar con un desfile de reminiscencias soviéticas 31 Cómo ayudar Las ONG en España están solicitando la ayuda de los ciudadanos y necesitan suministros esenciales como agua potable, materiales de supervivencia y refugio, medicamentos, kits familiares con utensilios de cocina, higiene y alimentos, mosquiteras, suministros de socorro y saneamiento. Para donaciones, la Cruz Roja, Unicef y la organización Save the Children han abierto varias cuentas bancarias. Para mayor información se puede comunicar vía telefónica con la Cruz Roja en el 902222292 o www. cruzroja. es, Unicef 902255505 o www. unicef. es, Save the Children 902013224. Las madres amamantan a sus bebés en los pocos campos de refugio que aún quedan secos en Birmania AFP Casi la mitad de los fallecidos son niños, según una ONG que opera en Birmania Un militar reconoce que en la ciudad de Labutta han muerto 80.000 personas P. M. DÍEZ RANGÚN. El ciclón Nargis que asoló el sur de Birmania el pasado fin de semana, va camino de convertirse en una nueva catástrofe natural como el tristemente famoso tsunami, que barrió las costas del Océano Índico en diciembre de 2004 y se cobró 230.000 vidas en una docena de países del Sureste Asiático. Entre ellos, se encontraba Birmania, que rechazó la ayuda humanitaria ofrecida entonces. Pero, en esta ocasión, la Junta militar que dirige esta aislada y hermética nación no ha tenido más remedio que aceptar, aunque a regañadientes y con bastante retraso, la asistencia ofrecida por la comunidad internacional. Y es que, sólo en este país, se calcula que la cifra de víctimas es muchísimo mayor de los casi 23.000 muertos y 40.000 desaparecidos que, hasta el momento, reconoce el Gobierno de Myanmar (nombre oficial de Birmania) Según las estimaciones que baraja la Embajada de Estados Unidos, podrían haber muerto más de 100.000 personas, lo que situaría al Nargis muy cerca del ciclón que se cobró 143.000 vidas en Bangladesh en 1991. De hecho, un oficial del Ejército admitió ayer a la agencia France Presse que, sólo en el distrito de Labutta, han perecido unas 80.000 personas. Los 63 pueblos que rodeaban a la ciudad han sido borrados del mapa explicó Tin Win, uno de los responsables militares de esta localidad, donde la Junta había cifrado el número de fallecidos en 10.000. A juicio del director de la ONG Save the Children en Birmania, Andrew Kirkwood, el 40 por ciento de los muertos y desaparecidos son niños, por lo que la situación es similar a la del tsunami del Índico. La gravedad de la situación, con la costa sur totalmente inundada al haberse desbordado las aguas del delta del río Irrawaddy, ha obligado al Gobierno de Birmania a permitir los primeros envíos de ayuda humanitaria internacional. La Junta militar, dirigida por el general Than Shwe, mantiene al país aislado de cualquier influencia extranjera para perpetuarse en el poder, por lo que internet está férreamente controlado por la censura y fuera del alcance de su paupérrima población, ya que el 90 por ciento de sus 57 millones de habitantes subsiste a duras penas con un dólar al día. Pero el ciclón Nargis no sólo ha sumido a Birmania en el caos, sino que ahora amenaza con abrir una grieta en el muro que ha levantado la Junta militar, que se ha visto forzada a abrir el país a la asistencia extranjera. Ante las proporciones bíblicas que está alcanzando este desastre natural, el Gobierno autorizó ayer el aterrizaje en Rangún de dos aviones del Programa Mundial de Alimentos y otro de la Cruz Roja con varias toneladas de galletas energéticas, mantas y tiendas de campaña para atender a los más de un millón de damnificados que se han quedado sin casa por el ciclón. Tras haber resistido vientos huracanados de casi 200 kilómetros por hora y olas de tres metros, los supervivientes se enfrentan ahora al hambre porque carecen de comida y al riesgo de epidemias provocadas por el agua estancada, los cadáveres en descomposición y el calor reinante en la zona. Debido a las restricciones de la Junta, ambos aviones han llegado casi una semana después de la tragedia, ya que se han pasado los dos últimos días esperando la autorización oficial. Un permiso que todavía no ha logrado EE. UU. que pensaba utilizar sus aeronaves militares C- 130 para sobrevolar las zonas afectadas y lanzar directamente víveres y medicinas a los damnificados. Aunque Washington anunció ayer que ya contaba con esa autorización, la Junta militar lo negó después lo que ha enervado a la Casa Blanca. Estamos frustrados con la lentitud del Gobierno para responder y aceptar nuestra ayuda, ya que se ha demostrado que su habilidad para manejar la situación es limitada criticó el embajador estadounidense en la ONU, Zalmay Khalilzad.