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10 OPINIÓN VIERNES 9 s 5 s 2008 ABC AD LIBITUM LA JUSTICIA NO FUNCIONA E N el supuesto de que España sea una nación indisoluble, como asegura el artículo 2 de la Constitución vigente, y no se trate de una colección toscamente enhebrada de nacioncitas, como los hechos tienden a demostrar, lo que falla es el Estado y, muy especialmente, en lo que se refiere a uno de sus tres poderes básicos, la Justicia. Pedro Pacheco, cuando era alcalde de Jerez de la Frontera, la definió como un cachondeo Se quedó corto el edil. Ahora, el Consejo General de la Abogacía le ha encargado un estudio sociométrico a José Juan Toharia para averiguar la opinión que los abogados, M. MARTÍN quienes la ven más de cerFERRAND ca, tienen de la Justicia. El 71 por ciento de los encuestados piensan y dicen que funciona mal o muy mal. Lo sorprendente del estudio es que un 17 por ciento- -uno por cada cuatro pesimistas- -asegura que el funcionamiento de la Administración de Justicia es bueno o muy bueno. Desde la lógica hay que pensar que debe de ser esa la proporción de magistrados, jueces, secretarios de juzgado y equivalentes que ha participado en el estudio. Tan deplorable es la situación de la Justicia en España que, además de desmentir el Estado de Derecho, le ha llevado a decir a María Teresa Fernández de la Vega, generalmente comprensiva ante la calamidad gubernamental, que la Justicia funciona muy mal y ya se anuncia- ¡atención al espectáculo! -una comparecencia de Mariano Fernández Bermejo. Dice también la vicepresidenta que el Gobierno es absolutamente consciente del problema y, añade para nuestro general consuelo, es urgente resolverlo Ahí es cuando se deshace mi esperanza y me resigno a perder, como todo aquel que no está protegido por una Justicia eficaz y diligente, mi condición ciudadana. ¿Qué entenderá por urgencia la más voluntariosa y presente que pragmática y eficaz De la Vega? En los cuatro años transcurridos bajo el mandato de José Luis Rodríguez Zapatero el problema, lejos de apuntar mejoras, ha empeorado. El deterioro que, con lejanos antecedentes, comenzó cuando Felipe González decidió forzar la separación de los tres fundamentales poderes del Estado ha ido creciendo con los años. En la última legislatura, el sprint ha resultado demoledor. A la Justicia española sólo le queda liturgia, unas togas que ya pardean y una prosa ininteligible y, lo que es peor, no resulta infundado pensar que el remedio que se perpetúa desde las instancias del Gobierno puede ser aún peor que la enfermedad. En la regeneración democrática con la que el PP nos engañó en un par de elecciones se incluía el retorno a la independencia del Poder Judicial y a la agilización de su mecanismo administrativo. Quizá, para compensar su pasada desidia, debiera ahora, ante la gravedad del asunto, salir de su ensimismamiento y exigir que la urgencia que anuncia De la Vega sea verdaderamente urgente. POSTALES SOCIALISMO A LO ZAPATERO AN entretenidos estamos con el sainete del PP que sin darnos cuenta nos ha caído encima otra de esas barbaridades cometidas por Zapatero en su primer mandato. Me refiero a los trasvases. No de agua, sino de fondos, que pueden llevar a un enfrentamiento aún más grave entre las distintas comunidades, a resultas de los nuevos estatutos, que transfirieron con frivolidad suicida competencias nacionales a instituciones locales. Marcelino Iglesias, presidente de Aragón, ha dicho que los trasvases originan más problemas que resuelven ¿Está seguro? ¿Sí? Entonces, ¿va a apoyar la propuesta de las autonomías ricas, capitaneadas por Cataluña, de revisar el sistema de financiación conjunto, para disminuir su aportación a las arcas comunes? Seguro que no, como están haciendo sus colegas andaluces, gallegos, castellano- manchegos y cuantos tienen mucho que perder con la cancelación de ese tipo de trasvase. Pero resulta que el nuevo estatuto catalán, aprobado por los parlamentos de aquella comunidad y del Estado, con el visto bueno del Gobierno, incluye esa revisión, y como ley orgánica que es, hay que cumplirla. Con lo que quienes tienen menos recibiJOSÉ MARÍA rán menos, y los que tienen más disponCARRASCAL drán de más. Bonita manera de hacer socialismo y de hacer nación. Es hora más que sobrada de que alguien en el gobierno o en la oposición, mejor en ambas partes, se alce para decir que la democracia se teje con el cañamazo de los trasvases. Democracia es trasvase de agua desde las zonas húmedas a las secas. Es trasvase de dinero de las regiones ricas a las pobres. Es trasvase de personas de un lugar a otro en busca de oportunidades. Es trasvase de afectos entre individuos y grupos sociales que forman la nación. Sin esos y otros trasvases, la democracia se seca, se cuartea, se esteriliza, que es lo que está ocurriendo en España, con un gobierno que ha fomentado la disgregación, y unos reyezuelos de taifas que no ven más allá de sus narices. T Tanto como el agua, los españoles necesitamos una labor pedagógica generalizada que nos convenza de que sin trasvases no vamos a ningún sitio. Mejor dicho, vamos derechos a estrellarnos, y además, contra nosotros mismos, como viene siendo una constante en nuestra historia. Me dirán que tal labor es difícil. Les contestaré que no tanto. Basta con refregarles en las citadas narices el citado ejemplo. Sin duda, aragoneses y castellanomanchegos están rotundamente contra el trasvase del Ebro y del Tajo. Pero rechazan con igual rotundidad que se disminuya el trasvase de recursos a sus autonomías, invocando el principio de la solidaridad nacional. Pero los Iglesias, los Chaves, los Touriño, los Barreda podían habérselo pensado antes, y en vez de apoyar el nuevo Estatuto catalán, hubieran debido haberse opuesto a él con la misma fuerza y el mismo argumento. Pues la solidaridad nacional va en ambos sentidos, y si no funciona en uno, no funciona en el otro, que es lo que empieza a ocurrir en España, con todo el mundo aferrado a lo suyo, pero pidiendo compartir lo de los demás, a lo que se niegan categóricamente. Estamos, como les decía, ante otra de esas barbaridades cometidas por Zapatero en la pasada legislatura, que ahora nos pasa factura. ¿Qué va a hacer? De momento, lo que hacen todos los tramposos en estas circunstancias: posponer la revisión, en espera de que la suerte, la casualidad o incluso otro error del PP le saque del apuro. A quien no sacará del apuro será a una España cada vez más confusa e inquieta, conforme los problemas se le acumulan y las opciones se le cierran. Ni paz en el País Vasco, ni ordenamiento territorial, ni recuperación económica, ni apoyo exterior, ni entendimiento interior. Al revés, los españoles estamos cada día más distanciados y enfrentados, debido a unos gobernantes que han prohibido los trasvases. Socialismo a lo Zapatero. Ni socialismo ni lógica. Puro yo, sin ni siquiera circunstancia. A eso se le llamaba antes analfabetismo.